La avenida de Valladolid, desde la rotonda del Caballo Blanco. - Mario Tejedor
Soria

Aprobado el protocolo por el que Promuevo reparar las travesas – Soria

El Ministerio de Promuevo compromete el arreglo de las travesías. A fines del año pasado empezaron los acondicionamientos más urgentes en el arbolado de Eduardo Saavedra, con la expectativa de un siguiente pacto que definiese la financiación del arreglo de la avenida de Valladolid y las posibilidades del resto tramos. El futuro de la vía que da salida a la circunvalación, Valonsadero y Camaretas quedó el día de ayer establecido a través de el protocolo al que la Junta de Gobierno Local dio el visto bueno. Conforme el documento, el Gobierno abonará el cien por ciento de las mejoras entre las glorietas del Caballo Blanco y la estación de buses. Y del Consistorio va a salir la propuesta sobre el modelo de la nueva vía.

Un «concurso arquitectónico» que va a organizar el ayuntamiento va a sentar las bases de la «planificación y diseño» de lo que va a haber que efectuar, apuntó el regidor, Carlos Martínez. Con este mecanismo se escogerá la idea que defina el boulevard, el carril bicicleta, las glorietas y los elementos implicados en la reforma. El Consistorio abonará los premios, al paso que el Ministerio «asume» la redacción del proyecto de ejecución sobre la base de la idea ganadora. Y financiará los trabajos, efectuará la «ejecución de las obras en su integridad», que a la espera del detalle del proyecto se calculan en unos 4 millones, refirió el regidor.

Si bien la responsabilidad del Ministerio se ajusta ahora a la avenida de Valladolid en el tramo de los otros carriles, el concurso va a deber establecer un diseño «integral de toda la actuación». O sea, del resto de recorridos de la viejas Carreteras Nacionales en la trama urbana. Esencialmente, señaló Martínez, Eduardo Saavedra (incluyendo la una parte de la carretera de la capital de España hasta la estación) y el eje que va de San Benito al río. En esta última es «relativamente más fácil la intervención pues el espacio es más restringido», apuntó el regidor, quien enmarcó el «encaje» del Ministerio para la obra en la Agenda Urbana.

Por el momento, la avenida de Valladolid con la financiación comprometida. El resto de tramos queda sujeto a «negociaciones posteriores» con Promuevo. El regidor explicó que el proceso el día de ayer pactado es el «paso anterior a la recepción» de la travesía, en la línea que «hemos mantenido siempre». Es decir, el rechazo de la responsabilidad municipal a la recepción hasta el momento en que el Gobierno no realizase los trabajos de mantenimiento. El pacto viene a ser un reconocimiento de la competencia de Promuevo y de su titularidad sobre las vías. Desde el Consistorio se trabaja ya en las «bases» del concurso para arrancar todo el procedimiento administrativo.

Dadas las datas electorales y las restricciones sobre actos públicos, el acuerdo no se firmará con la solemnidad a la que se habría dado sitio en otras datas. La firma va a llegar por despacho.

Las elecciones pueden incorporar alguna duda a lo acordado. Por un lado, pues su cumplimiento corresponderá al próximo Gobierno. Y, por otra, por su fórmula: un protocolo. En lo que se refiere a lo primero, Martínez estimó que «todo indica» que el Partido Socialista Obrero Español sostendrá el Ejecutivo central, con lo que el compromiso estaría asegurado. En lo que se refiere a lo segundo, cabe rememorar que asimismo Promuevo y el Consistorio llegaron a un acuerdo por el que el primero se iba a hacer cargo de la pavimentación del paSeo del Espolón aportando dos con seis millones. Fue en dos mil once y con el Partido Socialista Obrero Español al cargo del Gobierno. Aquel año el Partido Popular retornó a la Moncloa y la promesa quedó en el aire, al apreciar los populares que la fórmula pactada no tenía fuerza para obligar al no tratarse de un acuerdo.

Tanto sobre el próximo Ejecutivo como sobre el protocolo y su capacidad para tener efectos el regidor lo remitió a la «voluntad política».

«Que no nos tomen por idiotas», expresó Martínez, «cuando se quiere vale protocolo» o bien «acuerdo de colaboración» y cuando no, de nada vale que se trate de un «convenio». El regidor se refería a convenios que no han llegado a cumplirse. Por servirnos de un ejemplo, desde hace unos años tiene uno con la Junta para ampliar el Palacio de la Audiencia, y no ha habido movimientos por la parte de la Comunidad Autónoma, por mucho que la fórmula tuviese fuerza para obligar. No hay que perderse en definiciones sobre la «validez jurídica» de los pactos, que «no nos hagan correr tras la liebre de trapo» de semejantes conceptos. «Cualquier resolución institucional depende de la voluntad política», apuntó, y los «acuerdos institucionales, alén de los signos políticos», están «para cumplirse». A pesar de todo, «una resolución política se cambia con otra resolución política», recordó sobre posibles cambios de Gobierno. Mas es responsabilidad del Consistorio «llegar a pactos con las instituciones cuando toca».

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