Economía

Aterrizará en España un AVE bajo coste

Viajar en AVE no es asequible. El costo medio por recorrido de un billete es de cincuenta y dos euros. Una familia con 4 miembros que desee efectuar un viaje de ida y vuelta a ese coste debería pagar quinientos dieciseis euros. Un pico cuando, conforme los datos del Instituto Nacional de Estadística, el salario neto más frecuente en España no alcanza los mil euros en todas y cada una de las catorce pagas. Los operadores ferroviarios como Renfe saben de más que el costo les impide captar el segmento de clientes del servicio integrado por jóvenes y familias y de ahí que el paso lógico para captarlos es proseguir el ejemplo de las compañías aéreas y lanzar servicios “bajo coste”. Renfe trabaja en el suyo para lanzarlo en torno al verano de dos mil veinte. Después, cuando la gran velocidad se abra a la competencia en el mes de diciembre de ese año, van a llegar los contrincantes. Y uno de ellos, su análoga francesa, SNCF, asimismo está ya trabajando en ello.

Si una ventaja tiene la compañía gala sobre la de España es que su servicio “low cost”, Ouigo, lleva años marchando del otro lado de los Pirineos, lo que les da un conocimiento extra en la materia del que carece Renfe. Su modelo, como ha explicado esta semana su responsable, Rachel Picard, contesta el de las compañías aéreas de bajo costo. Su planteamiento es simple: ofrecer un producto más fácil, lo que le deja ser más asequible y que estos ahorros se trasladen a los costos de los billetes. Conforme su responsable, el sesenta por ciento de los que viajan con Ouigo pagan menos de veinticinco euros por billete. Sus costes parten de los diez euros por recorrido -dieciseis desde el centro de la ciudad de París-. Asimismo tienen ofertas a fin de que una familia de 4 miembros pueda viajar al completo por menos de cien euros. Y, pese a todo, el modelo es rentable, conforme Picard.

¿De qué forma es posible recortar los costos de forma tan radical para ofrecer billetes tan económicos y, al tiempo, no perder dinero? Picard asegura que SNCF ha reducido los costos de producción por asiento con respecto al AVE usual en un cincuenta por ciento . Para conseguirlo, han prescindido de todos y cada uno de los servicios a bordo que consideran accesorios, recortando al mínimo el gasto en personal. Además de esto, han cambiado los veinte trenes con los que opera Ouigo para acrecentar su número de asientos y han optimado al límite el empleo de sus trenes. En vez de tenerlos en circulación entre siete o bien ocho horas, han aumentado su operación hasta las trece horas.

Con su modelo, SNCF ha conseguido captar diecisiete millones de pasajeros, de los que el sesenta por ciento son nuevos clientes del servicio que ya antes no habían empleado la gran velocidad, conforme Picard.

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