calcula de qué manera abonar menos impuestos a Hacienda
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calcula de qué manera abonar menos impuestos a Hacienda

Como todos los años por estas datas, la banca ha puesto en marcha su artillería comercial para promocionar sus planes de pensiones prometiendo a sus clientes del servicio un ahorro fiscal que, si se planea adecuadamente, puede ser de múltiples miles y miles de euros hasta el instante de la jubilación. La primordial ventaja de estos productos es su fiscalidad, que deja reducir la base imponible sobre la que se calcula el IRPF en un máximo de ocho mil euros anuales o bien el treinta por ciento de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas, la menor de las 2 cantidades precedentes.

“Los planes de pensiones pueden suponer un ahorro fiscal elevado para nuestro bolsillo”, aclaran los especialistas del comparador financiero HelpMyCash.com. No obstante, no tienen por qué razón ser ventajosos para todos y cada uno de los contribuyentes; va a depender de sus ingresos bárbaros anuales, de si planean las aportaciones anuales apropiadamente y, en buena medida, de de qué forma salven el plan, aclaran.

La calculadora de fiscalidad de planes de pensiones que termina de lanzar el comparador da las claves para comprender el ahorro fiscal que suponen los planes para nuestro bolsillo. Vamos a poder saber el saldo total que vamos a haber amontonado en un plan de pensiones en el instante de la jubilación dependiendo de la rentabilidad media conseguida, cuántos impuestos nos vamos a haber ahorrado a lo largo de nuestra vida laboral y cuánto vamos a pagar en el instante del rescate, cuál va a ser la mejor manera de recobrar el dinero y cuál va a ser el beneficio respecto a un fondo de inversión.

De este modo marcha la fiscalidad de los planes

Pese a la preocupación extendida en torno a la sostenibilidad del sistema público de pensiones (al setenta y dos por ciento de los españoles le preocupa que la pensión estatal no sea suficiente para los mayores, conforme con una investigación de VidaCaixa), los planes de pensiones tienen un peso reducido entre los activos de las familias. Para muchos españoles, sus peculiaridades son un misterio. Una encuesta llevada a cabo por HelpMyCash en dos mil diecisiete descubrió que el veintidos por ciento de los participantes no sabía que los planes de pensiones podían registrar rentabilidades negativas. Además, el cuarenta y nueve por ciento de los españoles afirma no conocer si tienen ventajas fiscales, conforme con la última edición del informe Tendencias clave de los españoles frente a la jubilación de ING. ¿De qué manera marchan verdaderamente?

Los planes de pensiones dejan diferir el pago de impuestos. Las aportaciones, con un máximo de ocho mil euros por año, no están gravadas, con lo que mientras que se ahorra, se reduce la base imponible sobre la que se calcula el IRPF. Resultado: se pagan menos impuestos.

Un ejemplo: pongamos que ganamos cuarenta euros salvajes anuales y aportamos de manera regular cinco mil euros bárbaros a lo largo de veinte años a un plan de pensiones con una rentabilidad incesante del 1 por ciento . Conforme el resultado que lanza la calculadora de fiscalidad de HelpMyCash, tras ese plazo nuestro plan de pensiones amontonaría ciento once mil ciento noventa y seis euros salvajes y nos habríamos ahorrado el pago de treinta y tres y seiscientos cuarenta y ocho euros en término de impuestos. Efectuando el mismo sacrificio sobre nuestro salario salvaje, mas ahorrando con un fondo, tras veinte años habríamos amontonado setenta y tres y setecientos ochenta euros y no nos habríamos ahorrado los más de treinta mil euros en término de IRPF.

Ahora bien, diferir el pago de impuestos no es homónimo de no pagarlos; el truco consiste en lograr abonar menos. El capital salvado de un plan se considera un desempeño del trabajo y se aúna a la pensión pública para calcular la base imponible sobre la que se paga el IRPF.

Normalmente, las rentas del trabajo conseguidas a lo largo de la jubilación son inferiores a las que se ingresan a lo largo de los años en los que nos hallamos en activo, con lo que el IRPF que se paga es menor. De este modo, si se salva el plan de forma periódica de forma que la suma de los ingresos provenientes de este más la pensión pública sean inferiores a lo que se ganaba mientras que se trabajaba, el IRPF que se va a pagar va a ser menor al que se hubiera abonado mientras que estábamos en activo.

Volviendo al ejemplo precedente, el capital libre del plan tras abonar impuestos si se rescatase en diez años sería de ochenta y seis y quinientos treinta y siete euros, un monto superior al que se conseguiría con un fondo con idéntica rentabilidad (catorce y ciento noventa y siete euros más al ahorrar con un plan).

En el caso específico de los impuestos, con el plan de pensiones pagaríamos veinticuatro y seiscientos cincuenta y ocho euros en término de impuestos, que se abonarían al salvar el plan en diez años, al paso que si se ahorrara con un fondo, se hubieran pagado treinta y cinco y ochenta y ocho euros sumando el IRPF pagado mientras que se trabajaba más el impuesto sobre la plusvalía en el instante del reembolso.

El rescate, la clave para ahorrar

Los planes de pensiones nos dejan abonar menos impuestos a lo largo de nuestra vida laboral y, no solo eso, sino más bien sacar beneficio sobre un dinero que, realmente, habría de estar a cargo del Estado.

Para apreciar verdaderamente el beneficio fiscal de los planes y que esta característica no se vuelva en contra nuestra, debemos planear de qué forma salvarlo. Si el importe es mínimamente elevado, lo más probable es que salvar todo el saldo de cuajo en el instante de la jubilación no nos deje ahorrar. Podría elevar demasiado la base imponible y terminaríamos pagando más impuestos de los que hubiéramos abonado mientras que ahorrábamos.

En cambio, si el rescate se genera en forma de rentas periódicas, con la meta de sostener el tipo impositivo bajo el que se pagaba mientras que se trabajaba, se generará un auténtico ahorro fiscal.

El beneficio fiscal de un plan de pensiones no solo va a depender de de qué forma se rescate, sino más bien asimismo de los ingresos salvajes de cada impositor y del dinero que aporte de año en año. Las ganancias asimismo van a estar condicionadas por la rentabilidad del producto y por las comisiones de administración y de depósito que cobre la entidad.

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