China calienta la tierra
Economía

China calienta la tierra

En sobria prosa ministerial, «la UE puso en marcha el 1 de enero de dos mil cinco el mercado de CO2 más ambicioso hasta la data (-) Cubre, en los veintisiete Estados miembros, las emisiones de CO2 de las próximas actividades: plantas de energía térmica, cogeneración, otras instalaciones de combustión de potencia térmica superior a 20MW (calderas, motores, tornos…), refinerías, coquerías, siderurgia, cemento, porcelana, vidrio y papeleras. El régimen comunitario de comercio de derechos de emisión afecta globalmente a: más de diez instalaciones; más de dos mil millones de toneladas de CO2, en torno al cuarenta y cinco por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en la Comunidad». Dicho de otra forma: Europa encarece administrativamente los costos de producción de sus industrias, singularmente de las energéticas, para contribuir a la lucha contra el cambio climático, el nuevo dogma, a pesar de que absolutamente nadie ha podido probar su origen antropogénico. Las consecuencias más inmediatas son la pérdida de competitividad en los mercados internacionales, por el levanta de costes de la energía principalmente; la substitución de las fuentes de generación eléctrica y la inseguridad sobre el impacto de las nuevas medidas ambientales, que retraen las resoluciones empresariales y, asimismo, las pretensiones de adquiere de los ciudadanos. Sin olvidar que para este ejercicio de dos mil diecinueve los costos de los derechos de emisión de CO2 subirán sensiblemente, tras la última normativa de Bruselas, decretada en dos mil diecisiete. En verdad, la tonelada de CO2 ya pasó de seis con ocho euros a veintiseis euros en dos mil dieciocho. Evidentemente, la generación de electricidad procedente del lignito, que es una de las fuentes de energía más rebosantes de la tierra, es la más penalizada por la política de emisiones y desaparecerá de Europa en el futuro próximo. En España, por poner un ejemplo, la producción ha pasado de once y cuatrocientos KTEP (Miles y miles de Toneladas Equivalentes de Petróleo) en mil novecientos noventa, a solo setecientos en dos mil dieciseis, que son los últimos datos libres. Mientras que, China, Rusia, India, Suráfrica sostienen sus plantas de energía térmica de lignito, con escasas alteraciones, y en E.U. la reducción, si bien incesante, está lejísimos de cumplir los estándares que nos demandamos los europeos. Cabría aplicar políticas arancelarias de carácter medioambiental, mas no semeja que Bruselas pueda hacer en frente de la ineludible reciprocidad. Algo es seguro: la factura de la luz va a subir.

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