«Con Casado sería más fácil»
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«Con Casado sería más fácil»

La política de España se mueve sobre el principio de que lo que se afirma es justo lo que no es. Y de ahí que aún existe algún miembro del Congreso de los Diputados, de colores mezclados, que prosigue resistiéndose a dar por seguro que va a haber elecciones. Mas la sesión plenaria que el día de ayer se festejó en el Congreso fue otra constatación de que alén de las diferencias políticas, insuperables supuestamente, hay un inconveniente de distanciamiento personal, «de que se caen mal», que es aún más insuperable y que ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias disimulan. Los ademanes hay ocasiones en las que engañan menos que las palabras y de este modo ocurre en la representación con la que las 2 partes batallar por cargar al otro la responsabilidad de la convocatoria de unas nuevas elecciones. «Sánchez desdeña tanto a Iglesias como a Rivera, solo que tiene la obligación de administrarlo públicamente de otra manera». La reflexión viene de la órbita socialista.

El líder del Partido Socialista cambia los dardos con los que atiza a diestra y siniestra, al «número uno» de Ciudadanos, Albert Rivera, y a Iglesias, mas en el fondo, para él, «representan lo mismo». 2 obstáculos a fin de que el Partido Socialista Obrero Español logre unir el voto de centro y de izquierdas preciso para ampliar su mayoría y poder formar un Gobierno más solvente, no en precario como el que le ofrece el presente contexto político o bien lo que los españoles votaron en las elecciones de abril.

Para comprenderse, Sánchez lo tendría más simple con el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. «Con el que no tiene facturas personales pendientes, como sí ocurre con Rivera y también Iglesias», se escuchaba el día de ayer comentar en el Congreso. Entre Sus Señorías hay desconcierto, mas al final se han dejado llevar por la línea argumental que manda el relato mediático, que es lo único en lo que han estado trabajando con seriedad desde la noche electoral socialistas y morados. La encuesta entre los conjuntos de la oposición coincide bastante en situar al Partido Socialista Obrero Español por delante de Unidas Podemos en esa riña por imponer su publicidad. Con un punto de cambio claro, que fue la investidura errada y «la falta de reflejos» que se ve en Iglesias en el momento de rehusar la oferta que ahora pretenden recobrar. «Salvo que tengan una carta oculta, y el margen se ha estrechado hasta el infinito, esto no tiene ninguna salida. O bien que alguno dé su brazo a torcer, y no lo parece».

Los partidos se mueven en la especulación, mas confirman ya sin pudor que «lo tienen todo listo» para ir nuevamente a otro examen electoral. Verdaderamente en ningún instante cambiaron de estado, dejaron de estar en modo electoral, y lo único es volver a diseñar la agenda de movilización territorial. «El alegato de campaña está escrito y lo que falta es que acompañe la movilización del partido», explicaban desde Ciudadanos.

Con respecto a otro discute que se ha instalado en los medios, el de si Sánchez puede abandonar a un apoyo sin coste de Iglesias en la investidura, hay pocos miembros del Congreso de los Diputados que «compren» la idea, y en esto no hay diferencias por bancadas. «Al final, el sentido de la política es el poder, sujetarlo cuando se tiene, y no ponerlo bajo riesgo pues jamás se sabe qué puede pasar si la palabra se la das nuevamente a los votantes. La economía ya da señales de riesgo. No es exactamente el mismo contexto que el de las precedentes elecciones. Y de acá a noviembre pueden pasar muchas cosas. A favor y en contra. Por ende, a ver si nos han hecho opinar a todos, a Iglesias el primero, que no se quiere una investidura sin pacto, y todo se ha hecho rodar a fin de que esta sea la única salida posible». El análisis lo hacen en la dirección nacional del Partido Popular, una vez que el día de ayer Sánchez insistiese a Iglesias en que hay otras fórmulas diferentes al Gobierno de alianza y demandase nuevamente su apoyo.

A propósito, en clave batalla Partido Socialista Obrero Español-Podemos, a los socialistas se les ve poco a poco más seguros de la estrategia. O bien cuando menos ganan en la escenificación. Al paso que hay más titubeos, que se procuran disimular, en las filas moradas. El vértigo electoral existe, y asimismo la sensación de que a menos que Iglesias oculte «una carta de oro», hay resoluciones que «pueden ser nada rentables a medio plazo». La poderosa maquinaria de Moncloa asimismo llega a los satélites de Unidas Podemos, si bien el núcleo duro se sostenga conjurado en torno a Iglesias.

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