Economía

¿Conoces lo que es un Concurso de Acreedores?

Quizá te pueda sonar a concurso de la televisión, pero nada más lejos de la realidad. El concurso de acreedores es cada vez más conocido, sobre todo desde que llevamos inmersos en esta crisis económica, allá por el 2008. Y es que desde entonces muchas empresas se han visto abocadas al fracaso, al declive y en muchos casos al cierre, pero antes de este paso hay que pasar por otros previos, entre ellos el posible concurso de acreedores para tratar de gestionar todas las deudas y así intentar seguir a flote.

¿Qué significa concretamente el Concurso de Acreedores?

Las empresas en concurso de acreedores son aquellas que se encuentran inmersas en este procedimiento legal que se origina cuando la propia empresa entra en una situación de insolvencia económica en la cual no es capaz de hacer frente a todas las deudas que tiene. En el concurso de acreedores se pasa por varias situaciones, entre las que podemos destacar las de suspensión de pagos y quiebra, todo va a depender de cada caso en concreto, puesto que cada empresa es un mundo y no se encuentra en la misma situación que otra. Todo este procedimiento se regula mediante una Ley que ha ido siendo modificada a través de Reales Decretos durante el paso de los años. Básicamente es la fórmula prevista para ayudar tanto a las empresas como a las personas físicas que hay detrás de ellas a intentar solventar las situaciones económicas difíciles y conseguir así hacer frente a la totalidad de los pagos pendientes. Es una herramienta que pretende ayudar a garantizar la continuidad del negocio, es una forma estupenda de tratar de buscar una solución a los problemas económicos presentes y así intentar continuar con el negocio en el futuro.

 

¿Cómo se va desarrollando este procedimiento?

Como hemos dicho hay diferentes fases del concurso de acreedores, a través de las cuales se va desarrollando todo este procedimiento. Primero de todo, la solicitud del concurso se realiza ante un Juzgado de lo Mercantil, pudiendo hacerse de manera voluntaria por la propia empresa o bien de manera forzosa por los propios acreedores o socios. El juez tramita la solicitud del concurso y decide si la aprueba o no. En caso afirmativo el procedimiento seguirá adelante y se hará público en el Boletín Oficial del Estado, después del cual se abrirá un plazo en que los acreedores deberán presentar ante el juzgado una relación de las deudas que el concursado les debe, acompañado todo ello de los correspondientes justificantes.

Una vez se cierra este plazo, el juez determinará en el concurso de acreedores quien cobra primero, además de declarar las deudas legítimas y las que no lo son por no proceder ya sea por defectos de forma o por no quedar debidamente acreditadas. Asimismo el juez nombrará a un administrador que se encargará de negociar todas las deudas con los acreedores, a fin de llegar a un acuerdo para proceder de la mejor manera al pago, así como acordar las respectivas reducciones para lograr cobrar (también dominado quita). Esta es una de las vías para conseguir una negociación y así lograr un acuerdo sin necesidad de tener que llegar al proceso judicial propiamente dicho. Una vez se alcance un acuerdo, se procederá a la firma del convenio regulador para el pago de la deuda y que así la empresa pueda continuar con su actividad normal. En caso contrario será el juez el que tome partida en el procedimiento procediendo a lo que sea pertinente. En muchos casos no queda más remedio que disolver la empresa para tratar de pagar a todos los acreedores, incluidos los sueldos de los trabajadores, y dejar de funcionar como empresa, esta es la otra cara de la moneda, la que no todos los casos son iguales y no todas las empresas pueden seguir funcionando de manera habitual, como el caso anteriormente mencionado.

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