Tecnología

de esta forma se forjó el último sabotaje al líder de Podemos

Si buscas rata cheposa en Google, aparece Pablo Iglesias. Sí, no es gracieta. El pasado lunes, Twitter se llenó de mensajes que instaban una y otra vez a efectuar esta acción. Ciertos los compartieron con tono un tanto gracioso, otros de forma bastante pérfida. Mas, fuera con la pretensión que fuera, la expresión fue poquito a poco ganando adeptos hasta transformarse en Trending Topic. Lo que entonces parecía una simple gracieta puntual, el día de hoy prosigue perceptible en la red. En verdad, si efectuamos exactamente la misma busca, acabaremos llegando al mismo lugar: fotografías del líder de Podemos en los que se le compara a un roedor.

Ciertas de ellas son imágenes de diferentes actos oficiales y, en cambio, otras son montajes en los que aparece caracterizado como el mentado animal. Esto que, simplemente, debería quedar como un troleo de mal gusto, tiene mayor alcance. “Estamos frente a un caso Google Bombing”, asegura María Velázquez, especialista en Reputación On line. Se trata de un procedimiento a través de el que es posible poner determinados sitios en las primeras situaciones de los resultados de una busca en Google usando un texto determinado. Hasta acá todo adecuado, el inconveniente es el fin con el que se emplea.

“Se emplea con diferentes objetivos, mas de forma frecuente en un contexto político para desacreditar a un personaje público. La manera es muy sencilla: introducir términos con connotaciones negativas en la página web, los links o bien las imágenes de un político”, sigue Velázquez. Como es el caso que nos ocupa. Esto es, las fotografías de Iglesias han sido asociadas con un término de busca negativo para agredir su imagen. “Lo más normal es que, si cualquiera de nosotros busca la palabra rata en Google, no aparezca nadie por el hecho de que Google sabe que se trata de un animal. La enorme pregunta es por qué razón ha entendido lo contrario”.

Lo mismo ocurrió en dos mil cuatro con miserable descalabro: los opositores del entonces presidente estadounidense Bush pusieron su enlace a un texto oficial de la Casa Blanca. O bien asimismo con los términos armas de destrucción masiva, que aparecían vinculados a una web humorística para criticar el enfoque del Gobierno de U.S.A. en Irak.

“Esto ocurre pues estamos ante expresiones poco utilizadas en internet hasta ese instante. ¿A quién se le hubiera ocurrido redactar rata jorobada en Google si no fuera por esto? A prácticamente absolutamente nadie. De tal manera que, para cuajar estas acciones de desprestigio, un conjunto de personas se dedica a subir a internet fotografías tituladas con las palabras que desean asociar”, agrega Velázquez. ¿Qué ocurre? Puesto que que al no existir competencia ninguna en los resultados de la búsqueda, siempre y en toda circunstancia saldrán esas imágenes en las primeras situaciones. Esto asimismo ocurrió, por poner un ejemplo, cuando el buscador asoció al regidor de la capital de España, Jose Luís Martinez-Almeida con el insulto carapolla.

Desde acá basta que un puñado de usuarios de Twitter empiece a charlar de ello a fin de que, poquito a poco, vaya cobrando interés. Con este simple hecho, Google comenzará a comprender que la asociación es adecuada en tanto que, cada vez, más personas la usan con normalidad. “Normalmente, se trata de perfiles con poco seguidores y de reciente creación, lo que como ya nos da alguna pista de que esto ya estaba pensado de ya antes”, concluye Velázquez. “Y de esta manera hasta el momento en que cuentas más grandes se hagan eco en las redes sociales y, entonces, se genera el boom”. Como el del pasado lunes.

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