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De esta manera llega cada aspirante a las elecciones vascas y catalanas

Las elecciones vascas y gallegas se debían haber festejado el cinco de abril, mas la pandemia alteró una cita con las urnas que va a tener sitio el doce de julio. Alberto Núñez Feijóo podría igualar la marca de Manuel Fraga si repite su cuarta mayoría, al paso que Íñigo Urkullu está cerca de convalidar un tercer orden. Este escenario muestra las asignaturas pendientes del Partido Socialista Obrero Español y Podemos: en 4 decenios el centroizquierda solo ha encabezado el Gobierno vasco a través del Partido Socialista Obrero Español a lo largo de prácticamente 4 años, con la vieja Batasuna ilegalizada, al paso que en la Xunta lo hizo en 6, 2 de ellos, en los años ochenta, merced a tránsfugas populares.

PSOE: Sin opciones de ganar, procuran repercusión

Las elecciones de este domingo suponen para Pedro Sánchez y para el Partido Socialista Obrero Español a nivel nacional el primer examen a su administración desde el momento en que llegaron a La Moncloa hace justo 6 meses, mas sobre todo a la administración que se ha hecho de la crisis del coronavirus. En los equipos de campaña de Galicia y País Vasco no piensan que esto vaya a pesares en contra suya y prueba de ello es que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha sido uno de los perfiles del Ejecutivo más demandados para participar en los mítines de los aspirantes en los dos territorios. Tanto Gonzalo Caballero como Idoia Mendia asisten a las urnas con la certidumbre de que no van a ser los campeones de los comicios, mas que están en condiciones de prosperar los resultados que consiguieron hace 4 años y escalar situaciones hasta la segunda fuerza en Galicia y tercera en el País Vasco. No en balde, todas y cada una de las encuestas revierten el «sorpasso» que Unidas Podemos les dio en dos mil dieciseis.

Esta circunstancia resta presión y suma un pellizco de ambición a sus proyectos, con la vocación de que sean definitivos en la próxima legislatura en las dos comunidades. En el caso del PSEE-Partido Socialista la meta es regresar a afianzarse como aliado del PNV en la Lehendakaritza. Los socialistas han dejado claro que, si bien sumen, no piensan ahormar una opción alternativa con EH Bildu y Podemos y apuestan por reeditar la alianza que han mantenido con los nacionalistas, con una genial convivencia. Al contrario, Gonzalo Caballero sí estaría presto a liderar un frente de izquierdas para quitar la Xunta a Núñez Feijóo. No obstante, los sondeos le son desfavorables y a menos que la abstención por los rebrotes sea definitiva, se espera que una nueva mayoría absoluta del líder del Partido Popular trunque sus aspiraciones.

PP: Casado y el test para la alianza con Cs

Pablo Casado precisa que Alberto Núñez Feijóo revalide su mayoría absoluta y sostenga el control de la Xunta de Galicia, si bien este triunfo suponga que se interprete como una victoria personal del propio Feijóo y de su estrategia de moderación en frente de la política más dura de oposición con la que se identifica al equipo de Casado en la villa de Madrid. Va a ser ineludible que esa nueva mayoría absoluta, que conseguiría mañana, reabra aparte de nuevo las especulaciones sobre el futuro nacional de Feijóo, pese a que no cogiera ese tren cuando tuvo la ocasión en el instante en que Mariano Rajoy decidió dar su paso atrás tras la petición de censura que le desbancó del Gobierno. Mas es un estruendos de sables con el que Casado puede convivir mucho mejor que si debe administrar el día tras día de su política de oposición con el golpe que supondría la caída del bastión gallego, el único que el Partido Popular rige a solas.

En el País Vasco, los malos resultados que se aventuran conforme los sondeos para Partido Popular estarían amortizados si no fuese por el hecho de que la resolución de Génova de imponer a la dirección regional vasca la alianza con Ciudadanos ha transformado estas elecciones en un examen para esta estrategia con la que la dirección nacional aspira a dar un empujón al ataque de Pablo Casado a La Moncloa en las próximas elecciones, si bien le cueste tensiones territoriales e inclusive no se traduzca a corto plazo en una mejora electoral. Las encuestas anuncian que la alianza caería en escaños, lo que confirmaría las advertencias de otros barones autonómicos populares que advirtieron con respecto a que ese no era el camino. En Galicia, donde asimismo se tanteó el tándem, Feijóo se negó a unir iniciales, aunque sí ofreció a Ciudadanos integrarse en sus listas, posibilidad que el partido de Inés Arrimadas rechazó.

Podemos: Eludir difuminarse frente a la fuga de votos

Es la enorme prueba para el partido morado tras el fracaso sufrido en las elecciones autonómicas del veintiseis-M, donde se dejó hasta setenta parlamentarios en todo el país. El partido que penetró en dos mil dieciseis con enorme éxito en Galicia con catorce escaños y en el País Vasco con once, el día de hoy conseguiría conforme las encuestas, 3 menos en la primera comunidad y perdería hasta once en la segunda. Pese a estos datos, la experiencia nacional acarrea a tener muy presente la teoría de que, cuando el partido pierde más músculo electoral, más repercusión política tiene después. Para el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, el objetivo principal que se marcaba al comienzo de la legislatura era el de extrapolar el Gobierno de alianza nacional a las esferas autonómicas. Se fijaba País Vasco y Galicia como primordiales laboratorios experimentales; «derribando» a Alberto Núñez Feijóo con un tripartito con el Partido Socialista y el BNG y en el País Vasco sacando a Íñigo Urkullu del palacio de la Ajuria Enea con otro afín con el PSE-EE y Bildu. Laboratorio de pruebas por el hecho de que, para Iglesias es esencial hilar un gobierno a 3 en Cataluña con ERC y el PSC, si bien las posibilidades en las 3 comunidades semejan nulas.

El peligro para Podemos es seguir la deriva autonómica. Esta es la preocupación de los de Iglesias en su cuartel nacional, puesto que los comicios vascos y gallegos, son registros muy singulares, en las que los líderes nacionales no acostumbran a medirse, es por esta razón, que en las dos comunidades no tenga tanta influencia el caso judicial que avizora al vicepresidente en la Audiencia Nacional por el «caso Dina». Tanto el aspirante gallego, Antón Gómez-Reino como la cabeza de cartel vasca, Miren Gorrotxategi, han estado muy apoyados por los líderes nacionales morados, para intentar frenar la fuga de votos.

VOX: Romper la barrera de los cero escaños

Vox concurre a los comicios gallegos y vascos con la premisa del que no tienen nada que perder, mas sí terreno por ganar. Los de Abascal se han apoyado más en la marca de partido, que sigue estabilizada como tercera fuerza política a nivel nacional, más que en el tirón de unos aspirantes ignotos. Ni en Galicia, ni en País Vasco han presentado un líder para la presidencia gallega o bien la lendakaritza y fían su suerte en un alegato único, exactamente el mismo que sostienen en todo el territorio nacional, apelando al voto obrero y rural, el antinacionalismo y por la libertad y la unidad de España.

Los primordiales líderes del partido se han implicado en una campaña en la que el líder de Vox, Santiago Abascal tiene además de esto vinculación familiar. Por una parte, en Galicia, en la que su «abueliña», como le afirma, con sus noventa y uno años, ha estado presente para respaldar a Abascal y sus iniciales y aprobar conque los de Vox conoce y comprende las peculiaridades de esa tierra y el terreno de juego.

El País Vasco, cuna del líder de Vox, han debido lidiar con el sabotaje, las amenazas y las agresiones de los radicales que no les han dado tregua. No obstante, es en Álava y Vizcaya donde aspiran a entrar, con lo que va a ser en ese terreno de juego donde librarán su pequeña victoria o bien derrota.

Mas Vox una parte de cero en los dos territorios, puesto que en ninguno cuenta con representación ni territorial ni nacional; con lo que, el simple hecho de tener un miembro del Congreso de los Diputados en ciertos parlamentos autonómicos ya va a ser para los de Vox motivo de celebración. Con esto habrán dado un paso más para su implantación territorial en 2 territorios hegemónicos de Partido Popular y PNV donde no ha conseguido calar su alegato, ni cuenta con estructura. Su pretensión es tener voz de los temas políticamente incorrectos y ser llave de gobierno, su victoria.

Ser llave en algún territorio para condicionar ciertas políticas sería su mayor éxito, mas, además de las encuestas, es un escenario poco probable.

Ciudadanos: Entre la utilidad y la supervivencia

Ciudadanos se juega el «ser o bien no ser» como alegato de su existencia. Una vez que Inés Arrimadas tomara el relevo de un partido en caída libre, tras los últimos comicios, los naranjas se juegan la primera fase de achicar el agua, ya antes del hundimiento, y visibilizarse como una opción alternativa de centro en todos y cada uno de los territorios. Por esta razón su intento de coaligarse con el Partido Popular puede ser un revulsivo para conseguir oxígeno con la idea consolidarse con una representación en todos y cada uno de los parlamentos autonómicos.

Los naranjas, en los comicios del diez-N, donde consiguieron su peor resultado a nivel nacional, lograron unos treinta votos en Pontevedra que, de reeditarse ahora, conforme estima el partido, les serviría para sacar un escaño y entrar de esta forma en el Parlamento gallego. Para ellos sería su gran triunfo, el de poder condicionar las políticas del aspirante popular, Alberto Núñez Feijóo, y de esta forma reprocharle con el «te lo dije», una vez que este no admitiera el acuerdo antinacionalista que le planteaba Arrimadas. Al no conseguirlo, apostaron por tener visibilidad y se presentan a solas para medir su pulso y no quedarse fuera, si bien su aspirante sea Feijóo.

Ciudadanos tira de su última baza para reflotar un partido hundido y intentar regresar a practicar la política útil.

En País Vasco, la alianza formada con el Partido Popular les garantiza su entrada en tal parlamento; con lo que van a sacar músculo, representando la conquista de una nueva parcela y altífono, como ya hicieron en Navarra. Para ellos, la pura entrada de 2 de los suyos ya va a ser motivo de celebración, si bien no les garantiza un impulso a nivel nacional.

Los naranjas luchan contra el riesgo de su extinción y su objetivo es poder hacer servir sus escaños, su capacidad negociadora y útil entrando en los dos parlamentos.

PNV: Otra hegemonía para consolidarse en la capital española

Sale a ganar este domingo. Las encuestas están de su mano y todos y cada uno de los pronósticos apuntan a que el PNV consolide su camino de perpetuarse en la Ajuria Enea por cuarta vez sucesiva, un periodo solo interrumpido por el breve periodo del lendakari socialista Patxi López. No hay contrincante que se acerque a Íñigo Urkullu, políticamente. La capacitación jertzale lo sabe. Sus miedos se dirigen no obstante a una posible caída en la participación. Examina el partido que de elevarse la abstención, podrían ser los perjudicados.

Conforme el CIS el PNV podría llegar a los treinta y cuatro escaños, a 3 de la mayor parte absoluta, si bien el resto de encuestas privadas rebajan algo ese optimismo, concediéndole entre 2 y 3 escaños menos. Urkullu, que rige con veintiocho escaños propios y 9 del PSE, aspira a reeditar el acuerdo y se halla frente al reto de superar el resultado de uno de sus predecesores en la lehendakaritza, Carlos Garaikotxea, que en mil novecientos ochenta y cuatro consiguió treinta y dos escaños.

Con estos datos se confirma que a Urkullu no le pasa fractura el escándalo del vertedero de Zaldivar, donde 4 meses después aún no se han localizado los cuerpos de Joaquín Beltrán y Alberto Sololuze, los 2 obreros enterrados por el desprendimiento del vertedero. Queda acreditado asimismo que el PNV rentabiliza bien los acuerdos que firma en la capital de España con el Gobierno, o sea, hace servir sus 6 miembros del Congreso de los Diputados y eso es un valor al alza para su electorado. Con un buen resultado este domingo fortalecerá esa situación de llave en el Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados y se afianzará en las futuras negociaciones con Pedro Sánchez. La única incógnita para Urkullu va a ser la participación y el castigo o bien no, de que haya impedido el voto de más de doscientos personas por infección del coronavirus.

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