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El alegato del Rey aumenta la brecha entre el Partido Socialista y sus asociados

El alegato del Rey ha generado división de creencias dentro del Ejecutivo de alianza y ensancha la brecha que existe entre los asociados a cargo del modelo de Estado. Alén de la oposición radical de Unidas Podemos, asimismo en el ámbito socialista hay quienes estiman que la Casa Real debía haber sido más explícita en sus posicionamientos. Reconocen que, por último, se ha optado por una intervención marcada por la prudencia y por el tono que acostumbra a protocolar esta clase de alocuciones, distanciadas del carácter directo, más frecuente en el lenguaje político. Sin embargo, fuentes gubernativos reseñan que la intervención contaba con el visto bueno de Moncloa, como es preceptivo, y prefieren centrarse en lo positivo que se deduce de la misma: el compromiso con la ejemplaridad que ha definido el reinado de Felipe VI desde el instante en que accediese al trono en dos mil catorce y que se ha reafirmado en sus palabras. “Compartimos lo fundamental”, aseguran en el Partido Socialista.

En Moncloa comprenden que existe una «clara intencionalidad» en el fragmento del alegato en el que hace extensivos los principios éticos y morales que rigen el reinado de Felipe VI, alén de consideraciones «personales o bien familiares», si bien no se cite explícitamente el escándalo de Don Juan Carlos. Los socialistas sostienen firme su vocación de resguardar a la Monarquía y son concluyente al discriminar las posibles actitudes «personales» del Rey retirado de las del presente Monarca. No obstante, si bien se pone en valor «el firme compromiso de Felipe VI con los valores éticos», se le emplaza a «proseguir adelante» con la «renovación de la Monarquía», para transformarla en una corporación «a plena satisfacción de todos y cada uno de los ciudadanos».

Una satisfacción que no es extensiva a Unidas Podemos, que expresó su profundo malestar a nivel de partido, y que contrasta con el silencio público de los ministros socialistas y asimismo morados en el Gobierno. Tanto los asociados dentro y fuera del Ejecutivo clamaron en público contra el alegato del Rey. La capacitación de Iglesias, por boca de sus portavoces nacionales, Rafael Mayoral y Pablo Echenique, criticaron una intervención que calificaron de “propaganda” y que no condenaba las “actividades corruptas” del retirado. “Hay una pregunta que el Rey prosigue sin responder: ¿Es la Monarquía una herramienta ideal para infringir la ley?”, apuntó Mayoral.

Asimismo desde el PNV se recriminó que el Rey «no ha enfrentado los temas que le atañen ni con trasparencia ni claridad» y recordaron otro de los temas que han coleado en el último mes y sobre el que se podía aguardar alguna reacción por la parte del Monarca: el apoyo de un conjunto de militares que le reenviaron una carta, mostrando su oposición al actual Gobierno. El portavoz jeltzale en el Congreso, Aitor Esteban, lamentó que el Rey no censurase la actitud de estos militares «totalitarios» y que a lo largo de la pandemia la Monarquía solo haya dejado noticias «poco edificantes».

Más beligerantes se mostraron desde EH Bildu, estimando que cuando «se refirió a la dictadura» al final de su alegato «fue reveladora la concepción que indica su idea» de lo que fue el franquismo. «Se refirió a este plazo de tiempo como algo que había que superar y lo redujo al enfrentamiento y la división», algo que la portavoz abertzale en el Congreso, Mertxe Aizpurua, estima que «no es de recibo». En exactamente la misma línea, desde ERC, Pere Aragonés, calificó la intervención de «alegato vacío» y «distanciado de la realidad», en el que el Rey «no solicitó perdón» por la «opresión». «El único alegato que nos puede interesar de Felipe VI es el que anuncie el fin de la monarquía», sentenció.

Apoyo unánime de Partido Popular, Cs y Vox

Por contra, desde la derecha hubo un apoyo unánime al Monarca. El líder del Partido Popular, Pablo Casado, tildó de “impecable” el mensaje de Felipe VI, al que definió como “un gran Rey”, al paso que aseguró que el monarca “defiende la unidad nacional, la concordia constitucional y la ejemplaridad de las instituciones”. En exactamente la misma línea, presidente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, compartió la una parte del mensaje en la que se resaltaba que “España va a salir adelante”, haciéndose eco aparte de la apuesta del rey por la “unión” y la “solidaridad”. Con exactamente el mismo espíritu, el líder de Vox, Santiago Abascal, se hizo eco, por su lado, del fragmento en el que el Monarca asegura que “no somos un pueblo que se rinda o bien se resigne en los malos tiempos. No será nada simple superar esta situación y en todos y cada casa lo sabéis bien”.

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