Salud

el bacalao congelado no extiende el covid

China anunció el día de ayer que por vez primera ha hallado una muestra «viva» del coronavirus SARS-CoV-dos en el embalaje de bultos de bacalao congelado, importado de un país indeterminado, recibidos en el puerto oriental de Qingdao, escenario del último rebrote en el país asiático. Este descubrimiento podría representar, conforme el Centro de Prevención y Control de Enfermedades chino CCDC (por sus iniciales en inglés) que el coronavirus emplea los productos refrigerados como portadores, lo que permitiría su propagación transfronteriza y a gran distancia.

La permanencia del nuevo coronavirus en comestibles y superficies es objeto de investigaciones en el mundo entero, conque brincaron todas y cada una de las alarmas. No obstante, la información ofrecida resulta parcial y poco relevante a ojos de los especialistas y organismos consultados por LA RAZÓN.

Desde el Ministerio de Consumo se recuerda que como ya notificó la Autoridad Europea de Seguridad Alimenticia no hay evidencia a nivel científico de que los comestibles puedan ser una fuente o bien una vía de transmisión probable del SARS-CoV-dos y esta conclusión no ha variado ahora. Y alertan del inconveniente de la manipulación de envases si hay falta de higiene.

Esta es la razón más que probable de la polución de los embalajes: la carencia de higiene de los manipuladores en el puerto de Qingdao. De este modo lo sostiene Beatriz Robles, maestra de Alimentación Humana de la Universidad Isabel I y especialista en seguridad alimentaria: « Lo que sucede es que, en el caso descrito, es considerablemente más lógico meditar que el SARS-CoV-dos haya pasado de los empleados que manipularon los embalajes a los propios embalajes, y no al revés». Una teoría que comparte Estanislao Nistal, virólogo y maestro de Microbiología de la Capacitad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, que estima que existen muchas inconsistencias en la información ofrecida por el CCDC, entre ellas el hecho de que no expliquen qué cantidad de virus han encontrado en el envase en cuestión. «En el caso del SARS-Cov-dos, la dosis mínima infectiva es de entre mil y diez.000 partículas virales. Por cotejar con otras enfermedades, hay cepas de tuberculosis que, con solo diez partículas que inficionen a una persona, le ocasionan la muerte», explica, con lo que considera «inespecíficas» y «poco serias» las conclusiones del organismo chino. «Como dato anecdótico», agrega, «los peces (el bacalao, en un caso así, como género de pez) tienen una temperatura anatómico considerablemente más baja que la nuestra. Sabemos que el SARS-CoV- dos se contesta en el tracto respiratorio y a treinta y siete grados, con lo que es poquísimo probable que sea capaz de contestarse en esta especie de una forma eficaz, y menos todavía que, de ahí, hubiese podido ‘saltar’ a humanos».

La directiva gerente de la Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados, María Luisa Álvarez, asegura tajante a LA RAZÓN que «no hay problema médico pública en los comestibles. No trasmiten la covid. No hay datos fehacientes que, por servirnos de un ejemplo, haya podido comprobar la Agencia Europea de Seguridad Alimenticia y nuestras organizaciones». María Luisa Álvarez piensa que el inconveniente se encuentra en que «los chinos que manipulaban los embalajes de pescado congelado son probablemente los que transmitieron el virus. Estuve en Shanghái por motivos de trabajo y verifiqué que las condiciones higiénicas en la manipulación de comestibles en aquel país eran malas. La cadena del frío dejaba mucho que querer. Con lo que lo que creo que ha pasado es que los trabajadores transmitieron el virus a los embalajes por carencia de medidas de protección al toser o bien estornudar, o bien por las manos».

Javier Garat, secretario general de la Confederación De España de Pesca, acusa de forma directa a las autoridades chinas de no reconocer su responsabilidad. «Me recuerda a cuando acusaron a partidas de salmón y después se probó que eran las tablas donde lo manipulaban allá las que estaban contaminadas», apunta a esta periódico, y recuerda Carat que «en toda Europa los estándares de seguridad son extremos. Y lo sé por el hecho de que soy el presidente de la organización europea del ámbito. Mas no me extraña de ellos. Han sido demandados frente a los organismos internacionales por sus continuas irregularidades».

El miedo en el ámbito de la pesca, que incluye los congelados, es evidente. Factura once millones de euros por año en conjunto. A nivel local, cualquier alarma injustificada poneen riesgo la existencia de unas diez.000 pescaderías tradicionales que emplean a cerca de veintidos personas. En los últimos diez años se han perdido prácticamente una tercera parte de las pescaderías en España. En lo que se refiere a cuota de mercado, las pescaderías tenían en el año dos mil diecinueve un veintitres con cinco por ciento para todas y cada una de las categorías. Ha ayudado a resistir el empuje de la pandemia haber llegado a un ochenta por ciento de entregas a domicilio. Mas el consumo de productos pesqueros desciende año a año. Y noticias como la propagada el día de ayer les dificulta todavía más el futuro.

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