el banquero más insociable y desconfiado
Economía

el banquero más insociable y desconfiado

El juez Manuel García Castellón tiene experiencia acreditada en temas bancarios. Fue el primer juez del caso Banesto y no le tremió la mano en el momento de mandar a cárcel temporal a Mario Conde, después condenado en firme. Ahora, el titular del Juzgado Central de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional, ha dictado un auto en el que acuerda la imputación como persona jurídica del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria por delitos de cohecho, descubrimiento y revelación de secretos y corrupción en los negocios. García Castellón ha adoptado esa resolución en el marco de la pieza separada nueve, de la famosa como «Operación Tándem», en la investigación de las supuestas escuchas efectuadas por el excomisario José Manuel Villarejo, y en la que hay otras 9 personas encausadas, entre ellas múltiples exdirectivos del banco, incluidos Angel Cano, viejo consejero encargado, y Julio Corrochano, otro excomisario, responsable de seguridad de la financiera cuando se generaron los hechos investigados.

La imputación al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria como entidad jurídica angosta el cerco sobre Francisco González (FG), presidente del banco y máximo jefe de todos y cada uno de los exdirectivos ahora encausados en la temporada en la que se habrían cometido los delitos que se atribuyen a la entidad como persona jurídica. El juez deberá decidir si asimismo imputa a FG, algo bastante probable conforme especialistas en el tema, salvo declaración unánime de todos los otros encausados de que el presidente del banco no sabía nada, pese al control total y meticuloso que ejercitaba sobre todo cuanto ocurría en la entidad. FG, que presumía de comportamientos éticos, podría tener que contestar ahora de lo que criticaba en otros y que, además de esto, le dejó hacerse con el poder absoluto en la entidad, cuando denunció prácticas inciertas –luego fueron exonerados por la Justicia– de Emilio de Ybarra y otros consejeros históricos del viejo BBV.

FG siempre y en toda circunstancia ha sido un personaje insociable y muy desconfiado, lo acredita la tesis de que algún rastro debía tener de la contratración de los servicios de Villajero. Creó y encabezó «FG, inversiones bursátiles», una sociedad de valores. Una Navidad supo que sus empelados jugaban a un número de la lotería navideña. Preguntó exactamente en qué condiciones lo hacían y cuáles eran los premios. Cuando lo supo adquirió ¡setecientos pesetas de los años noventa del siglo veinte! –unos cuatro mil doscientos euros, que ahora serían más– de ese número. Le preguntaron los motivos y respondió que era para resguardarse de que tocara el premio y de que sus cooperadores, ricos, le dejasen solo al frente del negocio. Tuvo suerte por el hecho de que el número fue afortunado con una pedrea y multiplicó por 4 o bien 5 el gasto –inversión– en lotería.

El expresidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria sorteaba todo lo que es posible el contacto y el trato personal. A lo largo de años, no utilizó aeroplano privado, mas en los viajes demandaba, en primera clase, claro, un asiento apartado –es posible en ciertos Boeing y Airbus– o bien que el anexo quedase libre. Perseguía que absolutamente nadie, conocido o bien no, se dirigiera a él. Uno de sus exempleados afirma que la contrariedad le ha humanizado. «El otro día le envié un mensaje –explica– para preguntarle de qué manera estaba. Me respondió 3 palabras. Lo veo más humano. Ya antes todo se reducía a un tajante sí o bien no». FG, ascenso y caída de un banquero insociable y desconfiando a las puertas de la Justicia.

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