El efecto del ‘dinero invisible’ hace que gastemos un quince por ciento  más
Economía

El efecto del ‘dinero invisible’ hace que gastemos un quince por ciento más

España siempre y en toda circunstancia ha sido un país de efectivo. Mas en los últimos tiempos esta tendencia semeja que se está revirtiendo. En verdad, la cantidad pagada con las tarjetas bancarias ha crédito un diez,2 por ciento interanual entre abril y junio del año en curso, conforme con los últimos datos publicados por el Banco de España. Además de esto, España es el noveno país del planeta que más emplea los pagos móviles, conforme con un informe elaborado por Mazars. Usar estos géneros de medios de pago que prescinden del efectivo, efecto conocido como dinero invisible, ha hecho que gastemos un quince por ciento más a consecuencia de la “ausencia de dolor” al efectuar el pago, conforme con una investigación del Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.

Por qué razón gastamos más con la tarjeta

El hecho de coger el dinero en efectivo de nuestro bolsillo y dárselo a otra persona al efectuar una adquiere produce en nosotros un sentimiento de pérdida que hace que nos moderemos considerablemente más. Conforme con una investigación publicado en la gaceta de neurociencia Neuron, “las tarjetas de crédito anestesian ciertamente el dolor de abonar», asevera George Loewenstein, maestro de ciencias sociales y de resolución en la Universidad Carnegie Mellon y coautor del artículo. «Pasar la tarjeta por el TPV no da la impresión de que se esté renunciando a nada para hacer la adquisición, en contraste a abonar en efectivo donde debe entregarse».

Además de esto, las nuevas formas de pago como el contactless hacen aún más indolora la transacción, en tanto que no es preciso introducir la tarjeta en el datáfono ni tampoco el pin si la adquisición es menor a los veinte euros, nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com.

De qué forma eludir gastar de más si pagamos con una tarjeta o bien con el móvil

No todo está perdido. Aunque es verdad que tendemos a gastar más cuando no tenemos dinero en efectivo, existen formas simples para no abandonar a nuestros métodos de pago preferidos y no gastar de más, nos explica HelpMyCash.

La manera más simple de evitarlo es tener un control férreo de nuestras finanzas. Eludir compras impetuosas y tener más en psique qué deseamos adquirir y qué es preciso o bien innecesario, como eludir los gastos hormiga nos va a ayudar a eludir que se dispare el presupuesto.

Sin embargo, un control tan meticuloso no siempre y en toda circunstancia es posible, con lo que existen fórmulas que lo van a hacer por nosotros, diciéndonos exactamente en qué gastamos nuestro dinero cada mes. La manera más simple es mediante la propia aplicación de nuestro banco, en tanto que prácticamente la mayor parte de las aplicaciones resumen por categorías (ocio, nutrición, transporte…) las compras que efectuamos. Así, cada mes podemos sentarnos a examinar exactamente en qué tenemos más gastos y decidir si deseamos sostener el nivel de gasto actual o bien recortar de cara al próximo mes.

Una segunda forma para eludir gastar más es el preahorro. Se trata de efectuar a principios de mes, cuando cobramos, una trasferencia con la meta de ahorrar, de esta manera no vamos a tener el dinero en la cuenta para gastarlo y solo lo utilizaremos para las compras que sí son esenciales. Muchos bancos como Banco Bilbao Vizcaya Argentaria mediante su Cuenta On-line Sin Comisiones o bien N26 con su cuenta bancaria ofrecen huchas virtuales con las que ahorrar con una meta específico, de este modo es considerablemente más simple motivarnos para no gastar tanto.

Otra opción alternativa es usar las cuentas de redondeo como la que ofrece Abanca mediante su Cuenta Clara y su Cuenta Calderilla. Se trata de un sistema por el que, si gastamos por poner un ejemplo 7 euros, nuestro banco de forma directa redondeará esa cantidad a diez euros y la traspasará desde nuestra cuenta primordial a la de ahorro. De este modo ahorraremos toda vez que efectuemos una adquiere con nuestro móvil o bien nuestra tarjeta.

Al final todo se reduce a tener unos objetivos de ahorro y adquiere en psique y a efectuar un control aproximadamente usual, conforme nuestros hábitos de gasto, de nuestras finanzas personales.

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