El enorme Houdini
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El enorme Houdini

La función se está representando con puntualidad. Primero, Pablo Casado y también Inés Arrimadas, que no se salieron del papel que les han asignado. El popular ha decidido jugar a que el Partido Socialista Obrero Español se desgaste y le vaya mal y la victoria le venga regalada. No está presto a arriesgar por el hecho de que es jugador de chicas, ya vamos a ver si se cumple el refrán.

El segundo acto tuvo como atracción estelar el encuentro con Bildu. Ha generado discute, le ha dado coartada a Vox para no reunirse con el presidente y Sánchez se reafirma en su mensaje de que a conversar no hay quién le venza.

La imagen con los abertzales calidad más que mil palabras: el leal y familiar Simancas y Adriana Lastra con cara de entierro en frente de los 3 miembros del Congreso de los Diputados de Bildu, sonrientes hasta decir basta por el hecho de que ahora son tan institucionales como el PNV, mas más independentistas.

Ya vamos a ver si los de Ortuzar no les da por radicalizar su alegato para no perder paisanos y todo esto termina incendiando asimismo Euskadi.

Mas ahí no acaba el espectáculo, falta un tercer desfile que corre al cargo de Tuesta. No está clarísimo si reunirse con él es el diálogo llevado al extremo o bien se trata de un tema de buen estómago. Lo que sí es meridiano es que el independentista va a gozar diciendo lo que le plazca a quien representa al Estado.

Y como era de aguardar, en la cocina es donde se cierra con ERC la investidura de veras. Asimismo allá va a hacer falta un bote de omeprazol, pues compartir confidencias, estrategias, secretos conocidos y risas con Granuja ha de ser bastante duro.

El que ha insultado en múltiples ocasiones a la bancada socialista, que escupió a Borrell y que en los actos electorales de la campaña de abril, llamaba al Partido Socialista “fascismo cool”.

Por último, todo apunta a que el día treinta de diciembre va a ser el día grande de Sánchez, la data que ha pedido y le han concedido, bajo mejor criterio del todopoderoso Junqueras que, como en las buenas películas de gánsteres, prosigue dirigiéndolo todo desde la prisión.

Hay otra estancia, la trastienda de la cocina, y allá ya está prácticamente todo repartido, hasta la silla del Defensor del Pueblo, que le toca en la pedrea a Gabilondo, no al cronista, sino más bien al hermano pensador que, para el que ande despistado, prosigue en política activa.

Es, sin ningún género de dudas, un premio a su refulgente trayectoria en el campo de la metafísica y a su trabajo como rector de la reputada Universidad Autónoma de la capital española a lo largo de los primeros años del siglo.

Asimismo a haber tenido responsabilidades de primer nivel, como ministro de Educación o bien aspirante a la presidencia de la Comunidad de la capital de España, como el enorme Houdini, escapando sin haber emitido una sola opinión política en los temas relevantes de España. Ya vamos a ver de qué manera escapa el país de tanta cocina, trastienda y tanto compromiso secreto, pues una cosa es no charlar y otra tener que actuar.

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