Salud

El estudio serológico es irreal para marcar la desescalada

Ya está en marcha el aguardado estudio de seroprevalencia sobre Covid-diecinueve en España; la herramienta presentada el día de ayer por los responsables del Ministerio de Sanidad que pretende conocer qué porcentaje de la población de España ha estado en contacto con el coronavirus. A lo largo de las próximas semanas treinta y seis hogares van a ser elegidos para ofrecer a sus miembros una doble prueba serológica que determinará si tienen anticuerpos relacionados con el SARS-CoV-dos o bien no. Esto es, si han pasado la enfermedad o bien no. En conjunto se ha anunciado que se van a ofrecer tests a cerca de noventa personas. Los responsables del estudio, Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, aseguran que se trata del muestreo más grande efectuado sobre inmunidad adquirida de la población desde el momento en que conocemos la crisis del coronavirus y que los resultados van a ayudar a conocer de forma fiable el estado de la epidemia en este país. No obstante, el trabajo no semeja que sea una varita que resuelva ciertas dudas más alarmantes sobre la evolución de la pandemia. No pocos son los especialistas que estiman que llega tarde y que está sujeto a incertidumbres que no están completamente resueltas.

Conforme fuentes de Sanidad, se ha elegido a un cosmos representativo de la población con criterios científicos para conseguir un dibujo lo más similar posible a la realidad. La tarea se ha efectuado así como el Instituto Nacional de Estadística que ha atribuido un número de tests dependiendo del tamaño del territorio y su población, desde las novecientos personas que se examinarán en Ceuta y Melilla hasta las seis mil en la capital de España. A las familias escogidas se les va a ofrecer participar en el estudio a lo largo de los próximos meses. Usando la red de atención primaria de las CC AA, se van a hacer 2 géneros de prueba: la primera se efectúa en el propio domicilio y consiste en un test de inmunocromatografía; o sea, una muestra de una gota de sangre del dedo que en unos minutos lanza la existencia o bien no de anticuerpos. En los casos en que se cuente con el permiso del paciente se procederá a una segunda prueba, una extracción de sangre para efectuar análisis en laboratorio más precisos. Las pruebas se van a repetir cada 3 semanas para examinar la evolución serológica de la población estudiada.

Estos tests procuran la presencia de 2 géneros de anticuerpos, los IgM y los IgC que se expresan en el organismo tras ser invadido por un coronavirus. Los primeros son propios de las fases agudas de la infección y los segundos, que aparecen más adelante, pueden contener información sobre el grado de inmunidad que ha alcanzado el paciente a corto, medio o bien largo plazo. Con estos datos, teóricamente, se van a poder extrapolar cuántos españoles son ya inmunes al SARS-CoV-dos por el hecho de que han pasado la infección si bien haya sido de forma asintomática. Mas, solo teóricamente.

El valor de estos estudios ha quedado relativizado de forma involuntaria hace apenas unas horas por la propia OMS. Tras unas confusas declaraciones oficiales sobre la valía de los «pasaportes serológicos» (un supuesto sistema de clasificación de la ciudadanía en función de su grado de inmunidad), la OMS ha aceptado que «esperamos que la mayoría de los inficionados por Covid-diecinueve desarrollen anticuerpos. Mas no sabemos hasta qué punto están inmunizados y cuánto dura esa inmunidad». En otras palabras: no sabemos cuánta gente que dé positivo en los tests proseguirá siendo inmune en un corto plazo. Ni tan siquiera sabemos si todos y cada uno de los que han pasado la enfermedad producen anticuerpos, con lo que el valor del estudio de prevalencia, como predictor de la inmunidad de la población o bien como dibujo de la extensión de la pandemia, ha quedado algo empeorado.

Otro factor de inseguridad es la confiabilidad de los tests serológicos. La directiva del ISCIII, Raquel Yotii, no precisó el dato de confiabilidad en su comparecencia, si bien afirmó que «es muy alta». La realidad es que estas tecnologías se valoran en función de múltiples factores. El primero, su grado de sensibilidad (capacidad de advertir positivos) y especificidad (capacidad de advertir negativos). Conforme datos compendiados por EvaluateMedTech, las compañías productoras de tests aseguran unas sensibilidades de entre el cuarenta y cinco y el cien por ciento y unas especificidades de entre el noventa con seis y el cien por ciento . Esto es que, en el peor caso de cada cien tests que den positivo, cincuenta y cinco van a ser falsos positivos. Más vale seleccionar bien la marca.

Mas aun en sensibilidades del noventa y nueve por ciento , el dato relevante es lo que técnicamente lleva por nombre Valor Predictivo Positivo. Es posible que un test solo falle en 1 de cada cien positivos que lanza. Mas ¿sabemos en cuál? En el momento de hacer una investigación general ese dato no es tan relevante. Mas pongamos que se trata de una prueba para acotar si tengo cáncer de pulmón y sé que solo hay un 1 por ciento de posibilidades de que me dé un falso positivo. Lo que me interesa más es saber si mi prueba concretamente es un falso positivo antes que me extraigan un pulmón. Esa probabilidad de que una prueba específicamente sea válida es mucho menor para los casos positivos cuanto menos usual sea la enfermedad en una población. El inconveniente es que no sabemos verdaderamente cuánto se ha extendido el Covid-diecinueve en España por el hecho de que no hicimos suficientes pruebas diagnósticas al comienzo.

El déficit del valor predictivo de un test se supera con otros datos. Por poner un ejemplo, con la clínica. Mas los especialistas coinciden en que los datos españoles son pobres, han llegado tarde y cambian de criterio selectivo, cuando no han sido comunicados con determinada falta de trasparencia.

De forma que podemos toparnos frente a un esmero enorme que haga aguas por donde menos se espera. Primero, por la calidad de los tests. No hay muchos tests ratificados independientemente y la mayor parte de los que están en el mercado se valoran por la declaración que hacen los fabricantes. Un mala elección de los tests puede poner bajo riesgo la valía del proyecto. Segundo, el estudio serológico por sí mismo, si bien tiene un valor científico y estadístico alto, no basta para tomar medidas específicas de desescalada si no ha ido antecedido de un conocimiento de la extensión real de la enfermedad del que carecemos en España. Fundamentar la política futura de vuelta a la normalidad en el resultado de esta encuesta podría ser una apuesta llena de incertidumbres.

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