Economía

El Gobierno desea sacar viudedad y orfandad de la Seguridad Social

El Ministerio de Seguridad Social se ha trazado un ambicioso objetivo para los 2 próximos ejercicios: terminar con el déficit que registran sus cuentas, que amenaza a la aptitud del sistema y que este año se saldará con un orificio de prácticamente veinticinco millones de euros, el dos por ciento del Producto Interior Bruto. Para esto, precisa acometer una profunda y severa reforma del sistema público de pensiones, basada, esencialmente, en un endurecimiento de los requisitos de acceso a esta prestación, como en la culminación de la separación de las fuentes de financiación del modelo, impulsada por los primeros Gobiernos de González.

Se trata de en 2 ejercicios «limpiar de polvo y paja» las cuentas y parar de pagar al cargo de las cotizaciones sociales todas y cada una aquellas partidas no contributivas. Por eso el Gobierno no vea con malos ojos dejar de financiar a cargo de las cuotas de la Seguridad Social las pensiones de viudedad y de orfandad, cuyas nóminas se elevaron en el mes de septiembre pasado a mil setecientos nueve millones y ciento treinta y nueve con seis millones de euros, respectivamente, conforme confirman a LA RAZÓN fuentes socialistas.

Sin embargo, el departamento de Escrivá no va a mover ni un dedo sin la conformidad del Acuerdo de Toledo, aseguran a este diario fuentes gubernativos. Por este motivo, aguardará a la fumata blanca de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo de Toledo del Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados, que se reúne este viernes por última vez para terminar sus recomendaciones, tras un retraso en el calendario previsto de 4 años debido a la inestabilidad a nivel político sufrida por el país a lo largo de este periodo. Si consigue las bendiciones del Acuerdo de Toledo, Escrivá va a descolgar del presupuesto de la Seguridad Social las pensiones de viudedad y de orfandad, que se financiarían con una trasferencia del Estado.

Fuentes socialistas consideran estas 2 partidas como ayudas familiares y, por consiguiente, susceptibles de ser costeadas al cargo del Estado y no con cuotas sociales, como hasta la data. En el caso de las de orfandad se consideran posibilidades no contributivas y en el de las de viudedad, dependiendo de la base reguladora, entre otros muchos requisitos. Además de esto, la reforma que prepara Escrivá recoge una mejora paulatina de las pensiones de viudedad de los mayores de sesenta y cinco años cuando esta prestación sea su primordial fuente de ingresos, conforme confirman a este diario fuentes gubernativos. Mientras que, estudia encontrar las que perciben el resto dependiendo del volumen de sus rentas.

Tanto las pensiones de viudedad como las de orfandad forman, a juicio de los socialistas, lo que el ministro llama gastos indignos de la Seguridad Social y que no deberían, en consecuencia, financiarse a su cargo. El importe de estos gastos indignos se eleva a veintidos y ochocientos setenta y uno millones, de los que once y trescientos cinco millones corresponden a políticas no contributivas; mil ochocientos dieciocho millones a la tarifa plana de autónomos y a bajadas de cuotas de los sistemas singular agrario, empleados domésticos y de régimen general; dos.953 millones a posibilidades por nacimiento y cuidado de hijos, mil ochenta y dos millones a complementos de maternidad; mil catorce millones a ayudas tácitas a regímenes especiales; setecientos ochenta y ocho millones a los costos de llenar las lagunas en el cálculo de la pensión y los sobrantes tres mil novecientos once millones a gastos de funcionamiento, incluyendo las nóminas de los funcionarios.

Escrivá liberará esta cuantía en los 2 próximos años, lo que va a suponer en la práctica terminar con el déficit de la Seguridad Social en dos mil veintitres. Los Presupuestos Generales del Estado de dos mil veintiuno, que de manera previsible apruebe el Consejo de Ministros ya antes de final del actual mes, van a suponer el pistoletazo de salida, por lo tanto, para finiquitar de una vez por siempre con los gastos indignos y acabar la separación de las fuentes de financiación del sistema público de pensiones. Concretamente, de los prácticamente veintitres millones de gastos indignos, se va a dejar de abonar el próximo año trece y novecientos veintinueve millones a cargo de cotizaciones. Esta cuantía va a pasar a costearse a través de una trasferencia del Estado.

La Seguridad Social va a dejar de abonar otra cuantía afín en dos mil veintidos para poner sus cuentas en números negros el último año de la legislatura. De este modo, el Partido Socialista Obrero Español asistirá a las urnas como el partido que ha conseguido sanear las cuentas de la Seguridad Social y, por consiguiente, como la única capacitación garante de las pensiones públicas, aseguran fuentes socialistas.

La reforma incluirá prácticamente la totalidad de las recomendaciones del Acuerdo de Toledo, entre aquéllas que figura el promuevo de planes de pensiones de empresas, la fijación de un remanente mínimo del Fondo de Reserva, el acercamiento de la edad real de jubilación a la legal y un castigo a la adelantada. Además de esto, va a dar vía libre para buscar otras vías de financiación complementarias de las cuotas, como podría ser un impuesto a los robots.

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