El Gobierno podría bajar un trece por ciento  la luz con un Impuesto sobre el Valor Añadido reducido
Economía

El Gobierno podría bajar un trece por ciento la luz con un Impuesto sobre el Valor Añadido reducido

El nuevo recibo de la luz, que fuerza a los españoles a trasnochar para ahorrar, ha disparado las alarmas y la guasa extendida. Con los costos por las nubes, el Gobierno asegura que Bruselas no le deja bajar el Impuesto sobre el Valor Añadido de la luz y se lanza contra las eléctricas para intentar lijar costos. Mas ¿puede abaratar el Gobierno con sus medios el recibo de la luz? La contestación es que sí, hasta un doce con ocho por ciento , conforme cálculos de los analistas del mercado eléctrico consultados por LA RAZÓN. Y, además de esto, de manera sencilla, con una rebaja del Impuesto sobre el Valor Añadido como la que ha aprobado Portugal, suprimiendo el impuesto eléctrico (otra tasa al consumo) y sumando los «beneficios caídos del cielo» que el Gobierno ingresa en las subastas de CO2 por los altos costes. Veamos de qué forma hacerlo.

Las nucleares han advertido al Ejecutivo de que el recorte de prácticamente mil millones de euros en su remuneración (y la de las hidroeléctricas) las aboca al cierre cuando el sistema eléctrico todavía no puede vivir sin ellas. La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, mantiene que solamente ha hecho es terminar con los «beneficios caídos del cielo» que les daba que su costo de generación se cerrara con el de los ciclos combinados (cuya materia prima, el gas, es más cara y que pagan derechos de CO2 por contaminar).

EL Impuesto sobre el Valor Añadido de la electricidad en EuropaM. Roselló

Con los presentes costos de los derechos en torno a cincuenta euros por tonelada de CO2, el costo de producción de los ciclos se encarece en veinte euros el MWh. A esto se aúna el encarecimiento del costo del gas, que supone otros cincuenta euros el MWh en el costo de generación. Con el resto de costos de operación, el costo del MWh generado con los ciclos se ubica en el rango de los ochenta-ochenta y seis euros. Al desposar los cincuenta y seis euros que cuesta el MWh nuclear con los ciclos, las centrales reciben un beneficio extra. Como no contaminan, no pagan CO2. Con el recorte, se trataría de abaratar un cuatro por ciento el recibo, conforme Ribera. Mas por esa regla, al Estado asimismo le llueven los «beneficios del cielo». Específicamente al Fisco, cuya colecta se multiplica con el elevado coste de la electricidad y que, además de esto, ingresa considerablemente más cuanto más costosos están los derechos de emisión de CO2. Específicamente, el doble de lo previsto.

Los Presupuestos Generales del Estado del año vigente contemplan un aportación aprobada para el ejercicio por derechos de CO2 de mil cien millones de euros. No obstante, los costes por tonelada se han duplicado, con lo que Hacienda colectará más de dos mil doscientos millones de euros en función de esos cincuenta millones de toneladas a subastar. Así, el Fisco va a recibir más de mil millones auxiliares, una cantidad calcada a la que pretende recortar a las nucleares y también hidroeléctricas.

Conforme señalan fuentes del mercado a este diario, el Gobierno podría abaratar los costos eléctricos usando esos «beneficios caídos del cielo» que recibirá. Con esos mil millones la parte regulada del recibo de electricidad se reduciría un siete,5 por ciento , lo que se traduciría en una rebaja de los costes del cuatro por ciento en la factura final que recibe el consumidor.

El Estado, como la banca, siempre y en todo momento gana, no solo cuando suben los costes del CO2, por efecto de la restricción de la oferta de millones de toneladas aprobada por la Unión Europea, sino más bien con la subida extendida de la electricidad. En un caso así se trata de los ingresos por Impuesto sobre el Valor Añadido, que en España es del veintiuno por ciento , uno de los más altos de la Unión Europea.

Recibo de la luz en Europa
Recibo de la luz en EuropaM. Roselló

En suma, con todas y cada una de las cargas impositivas, el Estado colecta cerca de ocho mil millones anuales, incluyendo el siete por ciento (mil quinientos millones anuales) que se cobra a todas y cada una de las instalaciones que producen electricidad sobre sus ingresos. Ese veintiuno por ciento es una cantidad demasiado jugosa para prescindir de ella, sobre todo con los presentes costes, que dispararán la colecta. De ahí que, el Gobierno prosigue manteniendo que Bruselas le impide bajar el Impuesto sobre el Valor Añadido eléctrico.

No obstante, no solo el resto de grandes economías europeas tienen un Impuesto sobre el Valor Añadido inferior, sino hay casos, como el de Portugal, donde se termina de reducir la fiscalidad al consumo eléctrico. Portugal comparte exactamente las mismas interconexiones y un sistema que es un espéculo del de España, lo que revela que la rebaja fiscal efectuada allá por un Gobierno de izquierdas podría ser desarrollada a este lado del mercado ibérico. Se trata del pago de un Impuesto sobre el Valor Añadido dependiendo del consumo de los hogares, justo lo que prometieron Sánchez y también Iglesias en su pacto de Gobierno. Los primeros cien kWh del mes se gravan al trece por ciento , y lo que se consuma sobre eso, al veintitres por ciento .

Puesto que bien, conforme los cálculos de los especialistas consultados, si en España se aplicase un Impuesto sobre el Valor Añadido escalonado como en Portugal (tomando de media la aplicación de un dieciseis por ciento de Impuesto sobre el Valor Añadido para un consumo familiar medio) la reducción de la factura por Impuesto sobre el Valor Añadido sería del cuatro,8 por ciento. La eliminación del impuesto eléctrico, que rebajaría otro cuatro por ciento el recibo, podría hacer realidad una factura prácticamente un trece por ciento más asequible.

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