Economía

El Gobierno reconoce el colapso de la Seguridad Social por la carencia de personal

No van a llegar nuevos efectivos hasta el año próximo. El ministro Escrivá acepta que los ERTE van a deber alargarse y también incorporarlos al sistema «a nivel estructural»

Ya absolutamente nadie es capaz de esconder ni de disminuir al mínimo la situación de colapso institucional que padece la Seguridad Social por el déficit de personal que arrastra. La pandemia ha hecho saltar por los aires las finas columnas que sostenían la estructura de un organismo esencial del Estado. El incremento exponencial de las tramitaciones de posibilidades sociales y los ERTE, que llevaron al máximo tanto al sistema como a los propios funcionarios, se ha visto agravada por la avalancha de tramitaciones del ingreso mínimo vital, que se ha transformado en la gota que la colmado el vaso. De esta forma lo reconoce el ministro del ramo, que aceptó oficialmente el día de ayer que la plantilla de la Seguridad Social atraviesa una “situación muy difícil” por la carencia de personal y el exceso de trabajo y adelantó que el Gobierno -aparte de las subcontrataciones ya efectuadas con el campo privado- prepara ya un refuerzo auxiliar de sus recursos humanos en los presupuestos de la corporación para dos mil veintiuno, para la integración de quinientos cincuenta nuevos funcionarios con plaza fija.

Los sindicatos piensan que esta medida llega tarde y no solventará los inconvenientes inmediato de la corporación. La precariedad de medios libres y la pérdida de efectivos sin capacidad de reposición, tanto en el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), como en la TGSS (Tesorería General de la Seguridad Social) y en el CAISS (Centro de Atención de Información de la Seguridad Social) ha provocado un bloqueo de atención presencial de hasta 3 meses en ciertas provincias. Fuentes sindicales han confirmado que se ha pedido “por activa y por pasiva” un refuerzo de plantilla de cuando menos mil interinos para el INSS y otros doscientos cincuenta para la Tesorería, mas aún no ha sido aprobado por Hacienda, con lo que prosigue sin cubrirse el déficit de plantilla amontonado, y que en los últimos tiempos ha alcanzado el veintiuno por ciento . Si este apoyo por último llegase, solo sería de forma temporal, un mínimo de doce meses y un máximo de treinta y seis.

“Los sindicatos tienen toda la razón del planeta, la situación de los funcionarios es muy difícil. No se han reforzado ni cubierto vacantes a lo largo de los últimos años como debería”, aceptó el ministro, que extendió la mala situación de su departamento a las oficinas de Extranjería, que “están infradotadas” y “no están en el nivel en el que habrían de estar desde el punto de vista tecnológico”.

Escrivá asimismo confirmó que el Gobierno ya estudia alargar alén del treinta de septiembre los ERTE frente al impacto del coronavirus en el turismo y sostener posibilidades y bonificaciones concretas para los fijos intermitentes del ámbito. “Los ERTE han llegado para quedarse a nivel estructural en España”, aseveró el ministro tras una asamblea en Palma con el Ejecutivo tirotear y representantes del ámbito turístico, que le han reclamado medidas para contribuir al mantenimiento de las compañías y del empleo, en especial tras el empeoramiento de la crisis por la implantación de cuarentena obligatoria en el R. Unido.

El ministro ha indicado que los del ámbito turístico abalear son “problemas singulares que precisan de tratamientos específicos” y ha prometido que se van a poner encima de la mesa en la asamblea de la Mesa de Diálogo Social que se festejará en Palma en el mes de septiembre. “Cada 3 meses reevaluamos la situación” y en esa asamblea se propondrá “el esquema de los ERTE” desde septiembre, considerando las peculiaridades del campo turístico en general”.

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