El reloj Casio de mil novecientos ochenta y cuatro con pantalla táctil y control por ademanes
Tecnología

El reloj Casio de mil novecientos ochenta y cuatro con pantalla táctil y control por ademanes

Si bien la tecnología muy frecuentemente se presente como revolucionaria, su progreso es prácticamente siempre y en toda circunstancia incremental, pasito a pasito. Para llegar a los presentes relojes inteligentes se recorrió un largo camino en el que el término de “reloj ordenador” y el uso de pantallas táctiles se probó a lo largo de décadas hasta dar con la fórmula conveniente. Una parte de ese camino lo recorrió la mítica marca Casio con múltiples modelos lanzados en la primera mitad de los años ochenta del pasado siglo que presentaban peculiaridades tan novedosas como el uso de pantallas táctiles y control por ademanes… 3 décadas antes que Pebble inaugurara la etapa de los relojes inteligentes modernos en dos mil doce.

Casio lanzo múltiples modelos con pantallas táctiles en esos años. Tanto el TC-seiscientos de mil novecientos ochenta como el TC-quinientos de mil novecientos ochenta y tres las tenían y mostraban un teclado numérico al pasar del modo hora al modo calculadora que se podía pulsar, mas no aceptaban el control por ademanes. Este llegó con el Casio AT-quinientos cincuenta y dos.

Casio AT-quinientos cincuenta y dos de mil novecientos ochenta y cuatro.
Casio AT-quinientos cincuenta y dos de mil novecientos ochenta y cuatro. FOTO: La Razón (Custom Credit) Cortesía de Microsoft.

Lanzado en mil novecientos ochenta y cuatro, era un reloj de diseño muy elegante con correa metálica. La propaganda de la temporada lo presentaba como un reloj con calculadora invisible, puesto que la esfera no incorporaba ningún género de teclado físico ni la pantalla electrónico.

Lo que sí aceptaba era una serie de ademanes preprogramados que el usuario debía contestar con lealtad a fin de que el reloj los reconociese y con los que podía introducir números y ordenar operaciones en la calculadora. El manual era clarísimo en que, por poner un ejemplo, el número ocho debía introducirse dibujando con la yema la manera de dos círculos y no en un trazado. Los botones físicos del reloj servían para supervisar el resto de funciones digitales como alarma, reloj cronómetro y hora en la pantalla de la parte superior.

El sistema era tosco si se equipara con lo que tenemos hoy y tampoco el más durable, mas completamente renovador en los primeros años ochenta. La pantalla del móvil era de tipo capacitiva y estaba cubierta por una capa transparente de material conductor dividido en celdas que estaban conectadas entre sí por una fina línea del mismo material conductor. Aplicar demasiada presión al efectuar los ademanes podía dañar el material conductor, con lo que la pantalla dejaba de contestar. Puede apreciarse dicho material cuando la luz incide en la pantalla de forma conveniente en el vídeo del canal de YouTube sobre relojes vintage Google Chrome FD que acompaña este artículo, en el minuto 0:55.

Los relojes electrónicos fueron formidablemente populares en los ochenta y perdieron relevancia en la década siguiente conforme otros dispositivos aceptaron sus funciones. Pese ello, no deja de asombrar la innovación probada en productos que hace décadas que quedaron trasnochados.

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