Economía

El talón en blanco de la UE deberá aguardar

Sánchez desea un megaplan del que salgamos favorecidos mas que no nos cueste un euro

España asiste a Europa sin margen fiscal alguno. Nuestros gobernantes nos han estado sobreendeudando a lo largo de años y ahora cargamos con unos pasivos estatales que, a fines de febrero –antes de que estallase la crisis del coronavirus–, ya totalizaban el noventa y ocho por ciento del Producto Interior Bruto. El propio Banco de España adelanta que podríamos cerrar dos mil veinte con una deuda sobre el ciento veinte por ciento , algo que nos dejaría totalmente expuestos a una crisis de solvencia. Por eso el Gobierno de España esté ofuscado con que el resto de gobiernos europeos le salven de la situación de alto peligro en la que se halla. En último término, y si bien ni Sánchez ni Iglesias lo verbalicen de esta forma, se trata de parasitar a los impositores alemanes, holandeses o bien finlandeses para poder financiar los inmensos déficits públicos del Gobierno de España. Desde Bruselas semeja que muestran cierta predisposición a socorrernos en el momento de hacer en frente de las contrariedades más inmediatas por medio de la llamada «triple red de seguridad»: doscientos cuarenta millones de euros del fondo de rescate europeo (Mede) para reflotar a los gobiernos; doscientos millones del Banco Europeo de Inversión (BEI) para dotar de liquidez a las empresas; y cien millones de euros costeados por la Comisión para mantener el costo del desempleo en la Unión Europea. Si nos fijamos, la característica común de estos 3 programas es que procuran atender los inconvenientes más en un corto plazo de nuestras economías mas no pretenden financiar estímulos futuros a nuestra economía.

Y, como ya se han encargado de repetirnos hasta la saciedad, Sánchez y también Iglesias están deSeosos de lanzar un enorme programa de estímulo económico –basado en el incremento del gasto público– para de esta forma poder presentarse como los grandes salvadores de la patria. Mas, obviamente, con las finanzas estatales contra las cuerdas, es literalmente imposible que podamos financiar nada afín a un megaplan Y también. De ahí que que el Gobierno socialista asistió el día de ayer a la cima de jefes de Estado y de Gobierno con un solo objetivo: que Bruselas apruebe un Fondo de Reconstrucción –financiado por el conjunto de países europeos– para las zonas del continente que, como España, hayan sido más perjudicadas. O sea, un megaplan Y también global del que salgamos favorecidos mas que no nos cueste un euro. Por último, la cima acabó en tablas o bien, mejor dicho, en la indefinición. Europa sí ha decidido que precisa un fondo de reconstrucción, mas no está claro ni cuál va a ser su volumen ni, sobre todo, de qué forma se financiará. Alemania y el resto de naciones ahorrativas desean que sea costeado a través de préstamos a los países implicados: de esa manera podrían imponer una rigurosa condicionalidad macroeconómica a quienes deseen asistir a él.

España y el resto de naciones dilapidadoras pelean, en cambio, por que se realice a través de trasferencias –no reembolsables– de la Comisión Europea al resto de países implicados. Mas, por el momento, nada de nada. Los líderes europeos proseguirán peleándose a lo largo de las próximas semanas para delimitar el futuro institucional de la UE. En lo relativo a los intereses de este país, sería un fallo meditar que estos coinciden con los de nuestro Gobierno. Partido Socialista Obrero Español y Podemos aspiran a perpetuarse en el poder a través del control de la economía y el establecimiento de redes clientelares. No precisamos nada de ello, sino más bien sostenibilidad presupuestaria y reformas estructurales. Si desde Europa les entregasen un talón en blanco a fin de que de este modo no tuviesen que preocuparse por nada de ello, solo nos estarían condenando a todos al estancamiento político y económico.

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