“En unos años, muchas oficinas podrían ser ‘coworkings’”
Economía

“En unos años, muchas oficinas podrían ser ‘coworkings’”

Absolutamente nadie puede negar que la era digital ha supuesto la cuarta revolución de la humanidad. Nuestra vida cambia a un ritmo mareante y, como consecuencia, asimismo los ambientes en los que la desarrollamos. En los últimos tiempos han surgido opciones alternativas a los hogares y los lugares de trabajo tal como los comprendíamos. Para conocer y discutir sobre esta transformación, LA RAZÓN convocó el coloquio «La opinión del inversor sobre las nuevas necesidades de espacio “as a service”: “coworking”, “coliving” y “cohousing”», en el que participaron Jesús Vicente Asenjo, directivo de Merlin Properties; Sandra Daza, directiva general de Gesvalt; Zulema Cana, senior associate de Meridia Capital; Rafael de Ramón, consejero encargado de Utopicus; Cruz Guijosa, directiva de Rica y Carlos Aguirre, directivo general de 3g Smart Group.

El «coworking», que en ciertas ocasiones fue calificado como una moda, ya ha probado que es una realidad. Y es que no ha parado de medrar hasta representar el dos por ciento del total de oficinas en la villa de Madrid. En la capital y en Barna es donde más ha triunfado esta clase de espacios de trabajo «en los que encontrarse, compartir valores, confianza y formas de hacer las cosas», explicó De Ramón. Mas en otros núcleos urbanos como Sevilla o bien Valencia asimismo han ganado estrellato hasta el punto de que España se ha ubicado como el tercer país del planeta con más «coworkings».

Y eso que en este país se encaran a un obstáculo, la legislación. Daza contó que «en España tenemos una normativa de valoración (de inmuebles) de hace treinta años y, si bien ha sufrido ciertas modificaciones, es bastante difícil de amoldarla a las nuevas tendencias del mercado. De ahí que, las compañías estamos un tanto constreñidas».

Futuro

Pese a estas dificultades, los «coworking» tienen un futuro muy prometedor. Asenjo piensa que pueden llegar a «representar un porcentaje muy, muy alto de las oficinas, va a depender de que a las compañías que los ocupen se les dé el espacio totalmente equipado». Por su lado, Guijosa consideró que «la flexibilidad va a ser lo más esencial a fin de que los “coworking” evolucionen». Según ella, esa característica va a ser la que más demandarán las compañías por el hecho de que, de este modo, van a poder convertirlos a «efectos de contratación de proyectos, de reducción o bien ampliación de personal, o bien de duración contractual».

Si bien se hagan predicciones, la verdad es que resulta complicado imaginar el futuro de los «coworking». En ese sentido, Aguirre mantuvo que «no sabemos cara donde va a deambular el modelo» y pone como un ejemplo que en 3g Smart Group ya han recibido propuestas para integrarlos en espacios residenciales, algo que en los principios del «coworking» parecía impensable.

En verdad, el modelo actual ya no se semeja nada al de sus inicios. Ya antes estaba más orientado cara los «freelance» y cara las «startups» (emprendedores), mas ahora no es de esta forma. «Han tenido una deriva interesante cara las pequeñas y medianas empresas», agregó Aguirre, y Daza remarcó que eso ha sido vital puesto que las pequeñas y medianas empresas son las que forman el tejido empresarial de España (el noventa y ocho por ciento , concretamente).

Grandes empresas

Las grandes compañías asimismo se han interesado por los «coworking». Ciertas, manifestó Asenjo, «quieren que un tercio de sus espacios sea flexible». Mas no solo han alterado los demandantes del «coworking», sino más bien asimismo sus inversores, que ya no proceden solamente del ámbito inmobiliario. «Los inversores de otros colectivos han hecho análisis de rentabilidad y los números les salen. Es cuestión de dinero, y apuestan por ello», resaltó Guijosa.

Del mismo modo, la manera de comprender el «coworking» ha variado bastante desde sus comienzos. Bastante gente todavía va a pensar en un espacio grande y abierto, con mesas y ordenadores en los que diferentes profesionales se reúnen para efectuar su trabajo. No obstante, «cada vez hay menos “open spaces”», aceptó Asenjo, y han «quedado para extensos “back office”», agregó De Ramón.

Exactamente, entre los inconvenientes del «coworking» se hallan los excesos. No se puede incluir en el mismo espacio un conjunto demasiado alto de gente puesto que «a partir de un cierto número se puede romper una comunidad por el hecho de que se pierde el contacto», mantuvo Aguirre, «así que en un mismo espacio se deberían crear otros más pequeños».

Otro inconveniente puede ser la pérdida de identidad de la compañía. Lo que puede acontecer si la única pretensión que se tiene al instalarse en un «coworking» es «poner tu logotipo y los colores corporativos por todos lados». Y es simple caer en ese fallo, bastantes compañías lo han hecho. Aguirre aseguró que hay quien va a 3g Smart Group «y nos afirma que le hagamos un “coworking”, le preguntamos por qué razón y no sabe darnos una respuesta».

Sin embargo, según él, la primera cosa que se precisa por la parte de una empresas que desea emprender este modelo es «entender de qué forma deseas trabajar, de qué manera está tu equipo para dar el salto al “coworking” y qué espacio requieres». Daza, que pertenece a Gesvalt, una compañía que ha alterado de sede hace menos de un par de años, aseveró que «una de las primeras cosas que se debe proponer es de qué forma deseas que sea tu proceso de trabajo. Y de esta forma, alterar, crear y dotar a tus empleados de una manera mejor de hacer ese trabajo». Realizando esa reflexión, la identidad no se pierde, sino se fortalece.

«Coliving»

Alén de compartir el ambiente laboral, asimismo han surgido nuevas formas de compartir el hogar. Se trata de lo conocido como «coliving», que en España se halla con exactamente el mismo obstáculo que el «coworking», la normativa. Para Cana, «estamos listos para el “coliving”a nivel usuario, mas no al urbanístico por culpa de la legislación». El inconveniente, agregó, «está en con qué suelo encajas este modelo. Con el residencial no se podría competir en concepto de coste y con el terciario no se puede por normativa». De ahí que, «la solución es buscar un suelo dotacional».

Por otro lado, se comprende que los clientes del servicio del «coliving» tienen, sobre todo, un perfil de edad bajo, puesto que son los que más demandan (y están preparados) opciones alternativas habitacionales compartidas, y las viviendas universitarias de siempre dan buena cuenta de ello. Sin embargo, el modelo se ha abierto poco a poco más a los ancianos, que pueden localizar en un «coliving» no solo una asistencia continuada, sino más bien, además de esto, zonas comunes adaptadas a sus necesidades.

Finalmente, Zulema Cana explicó que el «coliving» consiste en «edificios grandes con habitaciones privadas y extensas zonas comunes», al tiempo que el «cohousing» está compuesto por casas privadas agrupadas en torno a una sola comunidad, como puede ser Entrepatios en la capital española o bien Las Arcadias en Barna. Tanto uno como otro van a ser 2 formas de compartir hogar al que nos tendremos que habituar por el hecho de que, del mismo modo que el «coworking», son tendencias crecientes que han venido para quedarse.

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