Enaltecimiento del terrorismo, el delito que veja a las víctimas
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Enaltecimiento del terrorismo, el delito que veja a las víctimas

La estrategia de ETA y sus organizaciones satélite para ganar la lucha por el relato y blanquear su pasado genocida, no solo es vejar a sus víctimas normalizando el terrorismo, desean dejar en claro que disfrutan de espacios de impunidad para ensalzar el terrorismo y reafirmar que hay una ausencia del Estado en el País Vasco y Navarra.

Todo ello es parte de una vieja estrategia, que continua presente, de “acumulación de fuerzas” en el marco del llamado “Proceso Democrático” (ProDem) por el que a través de la creación de entidades constituidas legítimamente, como EH Bildu, SARE, Etxerat, … y bajo el amparo del Estado de Derecho, son formaciones judicialmente legales, trazar su camino cara la independencia.

Esta estrategia tuvo buenísimos resultados cuando mezclaron en sus listas electorales a “personas legales” con condenados por terrorismos y de esta manera no fueron ilegalizados por el Tribunal Constitucional. Exactamente en este contexto es en el que se generan actos como “El tiro al facha” festejado en Etxarri Aranatz, Navarra, consistente en lanzar huevos, piedras o bien escupir contra imágenes o bien caricaturizas de guardas civiles, policías, representantes de la monarquía o bien del Estado y que la Audiencia Nacional ha interpretado que no existe delito pues es una parte del empleo lícito del derecho a la “libertad de expresión”.

En las mimas fiestas se festeja el “Día del inútil” o bien el “Ospa Eguna” para burlarse de los doscientos diez Guardas Civiles asesinados por ETA y de toda la Corporación. El “Alde hemendik” (Ios de acá) en Alsasua, Navarra, se representa como todo el pueblo echa a la Guarda Civil y pone sus maletas fuera del límite comarcal. En todos estos acontecimientos participan pequeños que difícilmente conocerán otra realidad que no sea el alegato “abertzale”, por lo menos vamos a precisar 2 generaciones para revertir esta situación de radicalización y haya un mínimo de higiene democrática. Los actos de bienvenida a terroristas en campos rigurosamente privados, por muy vomitivos que puedan ser, tienen un amparo legal, que no ética.

Estas celebraciones no pueden ser tuteladas ni por la justicia, ni por las administraciones. Pertenecen a la amedrentad, a la esfera personal de cada uno de ellos, de cada individuo, de cada persona, que hasta un asesino puede tener.

Mas el culto al terrorista en espacios públicos, con fondos públicos y con difusión pública es la máxima degradación para la víctimas del terrorismo que padecen una doble victimización, por una parte la de sus asesinos y por otro la de las Instituciones que aparte de facilitar estas conductas no hace nada por evitarlas. Una sociedad sana no se puede dejar que los terroristas sean recibidos como héroes cuando salen de cárcel.

Permitir la marcha a favor del terrorista Henri Parot, asesino de treinta y nueve personas, prevista para el próximo dieciocho de septiembre, supone la ausencia del Estado y el no imperio de la ley, con lo que las víctimas no tienen la ocasión de buscar una protección igualitaria cuando se genere una violación de sus derechos. Las víctimas del terrorismo han probado tanta dignidad que los actos de enaltecimiento no pueden vejarlas, depositaron su confianza en nuestros gobernantes a fin de que tutorizaran sus lícitas intenciones de “Dignidad y Justicia”. Es el Estado con su abandono quien caricaturiza a las víctimas cuando no actúa contra esta falta de respeto, y así es como ETA, con ochocientos sesenta y cuatro asesinatos (trescientos setenta y seis de ellos sin solucionar), prosigue “acumulando fuerzas”.

Victor Valentín Cotobal, Vicepresidente de Dignidad y Justicia, especialista en terrorismo.

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