Salud

España no cuenta con factorías capaces de generar la vacuna del Covid-diecinueve

7 mil millones de personas en el planeta, un planeta que ahora se halla en estado de pandemia sanitaria por culpa de un virus, el SARS-CoV-dos, a la espera de un tratamiento eficiente que lo cure y, sobre todo, de una vacuna que lo evite. Más de 100 proyectos a todo lo ancho y largo del planeta procuran dar con ese antídoto que nos libre del peligro de contraer el Covid-diecinueve, ciertos ya avanzados con ensayos en humanos en fases dos y tres. El interrogante que brota ahora en el momento en que, más pronto que tarde se disponga de ella/s es, ¿va a haber para todos? Y, sobre todo, ¿dónde se generarán y de qué manera se van a repartir?

Semeja que hay quorum en lo que se refiere a que en un primer instante estas se van a deber repartir entre profesionales sanitarios y los conjuntos de peligro (personas mayores, con nosologías respiratorias, crónicas, etcétera). No obstante, la una parte de quién las fabricará no está tan clara. Es más, en el caso específico de España, donde hoy no se generan vacunas para empleo humano en el territorio nacional, brota una duda más: ¿influirá este hecho en el acceso a exactamente la misma? ¿Podría esto dejar a este país fuera de su reparto?

Siendo consciente de esta situación, el Gobierno ha contactado con la industria de España de sanidad y alimentación animal, tal como confirma Veterindustria, sobre sus medios para poder ver las posibilidades de fabricación de la vacuna contra el Covid-diecinueve de cara a generar los millones de unidades que van a ser precisas, en el momento en que exactamente la misma estuviese libre. La idea: poder amoldar estas plantas de vacunas animales para hacer las del SARS-CoV-dos.

En verdad, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, a lo largo de una comparecencia en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados para explicar las líneas de actuación de su departamento en lo relacionado con la consecución de la vacuna, hizo públicos estos contactos «para conocer su capacidad y aconsejarles en los pasos precisos para lograr los requisitos y poder conseguir la autorización de fabricación de vacunas de empleo humano». Y es que existen 6 laboratorios con planta de fabricación de vacunas a nivel industrial en España (ver gráfico), un área en el que, paradójicamente, somos una «superpotencia». De esta manera, una de las estrategias para reemplazar la capacidad de producción podría pasar por una homologación de esas plantas por la parte de la Agencia De España del Fármaco (Aemps).

Mas, ¿es esto viable? «Puesto que se están desarrollando múltiples vacunas, cada una de las que con peculiaridades propias de fabricación y control, basadas en desarrollos independientes; ciertas de ellas jamás se han fabricado a escala industrial con lo que, para las de nueva tecnología, España es tan buen aspirante para su fabricación como cualquier otro país del planeta. Otras inmunizaciones tienen una tipología que requiere unas instalaciones de fabricación tradicionales de estos productos que en España tenemos para vacunas de empleo animal y asimismo de empleo humano, si bien en un caso así, con capacidades limitadísimas. En estas circunstancias, se podrían acomodar las plantas de producción o bien ampliar las instalaciones a estas necesidades. En todo caso, son las compañías a título individual las que deben valorar la conveniencia o bien no de ello», aducen desde Farmaindustria, la patronal de los laboratorios farmacéuticos.

La sorpresa vasca

A estas opciones habría que sumarle una más: la de la compañía easonense Viralgen, experta en la producción de vectores virales para terapia génica, y que va a fabricar de forma masiva la vacuna contra el Covid-diecinueve que están desarrollando el Massachusetts General Brigham Centro de salud (MGB) y la Universidad de Harvard. Esto es posible pues la compañía creada en San Sebastián en dos mil diecisiete dispone de la tecnología que «permite la producción de grandes volúmenes de virus adenoasociados en un tiempo reducido y con la utilidad de amoldarse a alteraciones que puedan suceder con el virus que causa el Covid-19», explica Javier García Cogorro, CEO de Viralgen, quien, si bien asegura que hasta el momento en que no se acabe el ensayo clínico que defina la vacuna y su eficiencia no va a poder concretar qué cantidad generará la compañía, sí asevera que «nuestro objetivo es generar cientos y cientos de millones de dosis».

«Queremos que parte de la producción se quede acá, mas no hay todavía nada definido. Para eso habría que llegar a una pacto entre las entidades. Nosotros trabajamos con la Aemps a fin de que nos asista con la aprobación de los procesos y es a ella a quien compete esta clase de negociaciones», asegura García Cogorro. No se debe olvidar que la vacuna en cuestión es de origen de Norteamérica, y la política emprendida por el presidente de los EE UU que se traduce en su oración «América primero».

«El hecho de tener plantas de producción no es tan esencial como el de contar con de los derechos sobre la vacuna, a menos que fuera una de las que se están estudiando en España y, en un caso así, no creo que nos faltase quien se ocupará de fabricárnosla. Tenemos el ejemplo de cuando la crisis de la gripe A: entonces hicimos contratos con las compañías que generaban la vacuna y nos la hicieron. El tema no es tener o bien no plantas, es tener los derechos. Si Europa desea que sus conciudadanos tengan vacunas hay que llegar a pactos. Es precisa una acción internacional para ponerla a predisposición de todos y cada uno de los países», asegura José Martínez Olmos, ex- secretario general de Sanidad entre dos mil cinco y dos mil once.

2 intentos errados

A su parecer, la OMS debería liderar una acción conjunta de reparto equitativo de las vacunas en el que, asegura, las industrias han mostrado interés por cooperar. «Muchas compañías se ofrecen a este planteamiento. El inconveniente de la fabricación de la del Covid-diecinueve solo vamos a poder resolverlo de producirse en todas y cada una de las plantas de vacunas del planeta. La única forma de dar contestación en el menor plazo posible es a través de una coalición. Eso requiere que organismos como la OMS o bien la Unión Europea fomenten pactos internacionalmente, sea quien sea quien la encuentre», mantiene Martínez Olmos.

«La producción de fármacos es el día de hoy global y muy especializada debido a la dificultad y a las demandas de producción. El autoabastecimiento no es, ni muchísimo menos, lo frecuente. Las compañías especializan sus diferentes plantas para la producción de determinados fármacos que exportan al mundo entero –coinciden desde Farmaindustria–. Tanto si España por último genera vacunas Covid-diecinueve tal y como si no las genera, no consideramos el autoabastecimiento como una posibilidad creíble en los tiempos actuales».

Hasta en un par de ocasiones se ha planteado la posibilidad de establecer una factoría de vacunas en territorio nacional. No obstante, los dos intentos no llegaron a fructificar. El primero, en dos mil seis, explica Martínez Olmos, tras la gripe aviaria se valoró en el Consejo Interterritorial esa posibilidad de establecer en la villa de Madrid una planta de la compañía suiza Berna Biotech y fracasó. El segundo, en dos mil nueve, coincidiendo otra vez con una alarma sanitaria, esta vez con la gripe A, si bien más avanzado –se llegaron a pactos entre el Gobierno, la Junta de Andalucía y los laboratorios Rovi, que ponía su planta en Granada, y Novartis, que hacía lo propio con la parte técnica–, tampoco salió adelante. ¿Conseguirá el nuevo coronavirus lo que otras pandemias no lograron?

La semana pasada se conoció que un bloque de países compuesto por Alemania, Francia, Países Bajos y también Italia ha acordado unir sus fuerzas en una autodenominada «Alianza Inclusiva por la Vacuna». El objetivo: fortalecer su papel negociador con los laboratorios farmacéuticos que trabajan en el desarrollo de una vacuna para frenar el Covid-diecinueve. No obstante, y al menos por el momento, España se habría quedado sin poder participar de esta iniciativa europea frente a la ausencia de una infraestructura precisa para poder contribuir a esta producción masiva de inmunizaciones.

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