Economía

Hachazo a la clase media: paga

El Gobierno va a acrecentar el Impuesto sobre el Valor Añadido, los impuestos singulares y verdes, que pagamos todos y cada uno de los usuarios, subirá el IRPF y más del ochenta por ciento de la subida de impuestos recaerá sobre la clase media

Pedro Sánchez repite continuamente 2 patrañas. Que no va a subir los impuestos a la clase media y que los incrementos impositivos son para costear el estado de bienestar.

La realidad es que va a acrecentar el Impuesto sobre el Valor Añadido, los impuestos singulares y verdes, que pagamos todos y cada uno de los usuarios, subirá el IRPF y más del ochenta por ciento de la subida de impuestos recaerá sobre la clase media. Ya en su plan precedente, que fue rechazado por Bruselas, la enorme mayoría de las estimaciones de ingresos venían de impuestos al ahorro, los usuarios de tecnología y los mal llamados impuestos verdes, que paga toda la clase media.

Es asimismo falso que esas subidas de impuestos vayan a costear el estado de bienestar. La colecta auxiliar va a ser mínima, no cubre ni de lejos los ciento quince mil millones de euros mínimos de déficit solo en dos mil veinte, retrasará la restauración al agredir al consumo y la utilización, y va a poner más escollos a familias y empresas.

Engaña cuando afirma que las grandes corporaciones pagarán la subida. Sánchez sabe que las ventajas de las grandes corporaciones van a caer en dos mil veinte en barrena y que las estimaciones más optimistas aceptan unos resultados empresariales en las grandes empresas un veintiuno por ciento inferior a los que publicaron en dos mil diecinueve. ¿Qué es lo que significa eso? Que Sánchez sabe que no puede asistir ni a la patraña de «los ricos», por el hecho de que en España son solo siete mil personas y no colectaría ni mil millones de euros auxiliares subiendo los impuestos como anunció, ni tampoco a la falacia de las «grandes corporaciones» por el hecho de que sabe que setecientos empresas ya pagan el cincuenta por ciento del impuesto de sociedades, y que la colecta del mismo y otros impuestos corporativos se marcha a desplomar en más de doce millones de euros anuales por la destrucción de pero de ciento cuarenta empresas en lo que va de año.

Sánchez ha hundido la economía con el cierre forzoso más inútil de toda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, cierra dos mil veinte con una de las mayores cifras de fallecidos por millón de habitantes y, encima, va a presentar el mayor déficit público de la UE en el gobierno más costoso de la historia de España, con más ministros y altos cargos y habiendo inflado la administración pública con contrataciones a dedo. Las subidas de impuestos en crisis ya han probado ser un descalabro. En la precedente crisis, la equivocada resolución de acrecentar impuestos en la mitad de la recesión retrasó la restauración un par de años.

Esta subida de impuestos va rigurosamente dirigida a la clase media por el hecho de que Sánchez sabe que son ciudadanos cautivos y rehenes. De manera adicional, su visión errada y extractiva de la economía le lleva a hacer lo que el Partido Socialista ha hecho en todas y cada una de las comunidades autónomas donde gobierna: acrecentar la presión fiscal a familias y empresas.

La subida de impuestos indirectos oculta otra realidad. Es una de las demandas de Bruselas si España desea percibir ayudas. Y el gobierno procura ganar tiempo para eludir lo que es absolutamente ineludible. Un recorte del gasto público fundamental.

Sánchez sabe que con la batería de subidas de impuestos que pondrá no va a colectar ni tan siquiera un diez por ciento del déficit de dos mil veinte. Sabe, además de esto, que ni tan siquiera va a colectar suficiente para reducir el incremento de déficit estructural en el que incurrió en dos mil diecinueve. Sabe que esas subidas de impuestos ralentizarán la restauración. Sabe de manera perfecta que las subidas de impuestos van a recaer eminentemente en la clase media y las pequeñas y medianas empresas, como siempre y en toda circunstancia. No le importa. Mientras que sirvan para sostener el despilfarro en gasto clientelar le vale. Usted paga.

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