Salud

Inmunoterapia para combatir la depresión

El tratamiento de la depresión, un trastorno cuyas cifras ha elevado la pandemia de forma exponencial, no es fácil. Si bien el binomio terapia farmacológica y psicoterapia marcha en un alto porcentaje de casos, entre un diez y treinta por ciento de los pacientes presentan síntomas resistentes, que no responden a los tratamientos usuales. Si bien se han producido esenciales avances en este campo, todavía se esta lejos de lograr una eficiencia afín a la que hay en otras nosologías como el cáncer, donde nuevos paradigmas como la inmunoterapia han logrado que, hoy día, se pueda hacer medicina adaptada y de precisión en la mayor parte de las neoplasias.

Ahora, una investigación llevada a cabo por la Universidad de Yale muestra que hay una contestación autoinmune inflamatoria en el sistema nervioso, específicamente en el líquido cefalorraquídeo de personas sanas, que es afín a una relacionada con enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple (EM). La investigación, publicada en la gaceta Science Immunology, sugiere que estas células inmunes pueden desempeñar un papel diferente al de “luchar” contra los invasores microbianos: el de resguardar la salud mental.

Los resultados fortalecen una teoría emergente de que los interferones gamma, un género de célula inmunitaria que ayuda a inducir y modular una pluralidad de contestaciones del sistema inmunológico, asimismo pueden desempeñar un papel en la prevención de la depresión en personas sanas. “En esencia, el sistema inmunológico en el cerebro de todas y cada una de las personas está dispuesto para producir una contestación inflamatoria del sistema inmunológico, y puede tener otra función que la de defenderse de los patógenos” apunta David Hafler, maestro de medicina neurológica de la Universidad de Yale y autor primordial del estudio.

Para Sonia López Arribas, jefe de Sección de Siquiatría del Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial (CIME), “se trata de un avance fundamental, y muy esperanzador. Hay mucha investigación anterior es este campo, mas no se creía que el líquido cefalorraquídeo pudiese tener una contestación inmune. Hasta el momento su papel era solo de “depurador” de la toxicidad generada por la actividad neuronal. Esto puede representar, a medio-largo plazo, que podamos abordar los trastornos mentales desde una perspectiva personalizada, alterando la contestación inmune. Además de esto, tratándose de una substancia que produce el propio cuerpo, la tolerancia sería del cien por ciento”.

La depresión como efecto secundario

La depresión es uno de los síntomas más frecuentes en las personas con EM, y se puede generar por diferentes causas: como consecuencia directa del daño sufrido en el cerebro o bien de cambios en el sistema inmunológico, como efecto secundario de determinados medicamentos, o bien debido a la pérdida de facultades o bien a los cambios de vida experimentados. Concretamente, Hafler apunta que es un trastorno común en pacientes tratados con un género de interferón. Algo que asimismo se genera asimismo en las personas que sufren la infección por covid-diecinueve de una manera severo, “ya que se sabe que padecen micro-infartos cerebrales ocasionados por la inflamación, que pueden dar sitio a cuadros de nosología mental, como la depresión”, explica López Arribas.

Si bien todavía hay un largo camino por delante, el nuevo descubrimiento podría resultar en la definición de nuevos tratamientos que lograran una mejora en la enfermedad primordial y en la depresión como síntoma asociado. Los estudiosos planean continuar explorando de qué manera las contestaciones del sistema inmunológico en el sistema nervioso podrían afectar los trastornos siquiátricos, como la depresión. “Se trata de una investigación muy costosa y compleja, con lo que los resultados van a llegar en un largo plazo, mas es muy prometedora”, agrega la siquiatra.

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