José Luis Moreno tenía grabaciones a políticos y policías a los que sobornaba
Nacional

José Luis Moreno tenía grabaciones a políticos y policías a los que sobornaba

Afirman que es una de las mansiones más caras de la capital española. La suntuosa residencia que José Luis Moreno tiene en la exclusiva urbanización Monte Encina de Boadilla del Monte (realmente, embargada por Hacienda) es un leal retrato de lo que era en lujo en los años 90: cinco mil metros de parcela con piscina, pista de tenis de tierra batida con grada incluida y una impresionante residencia con múltiples pisos lindantes donde prevalece el mármol y no faltan las alfombras persas. Cuenta con gimnasio, piscina climatizada interior, elevadores, 2 pianos de cola y decenas y decenas de estancias entre suites y despachos en cuyas paredes, afirman, siempre y en toda circunstancia ha habido dobles fondos. Esas «caletas» llenas de billetes son las que iba buscando la Policía el pasado martes cuando registraron la casa del productor tras entrar en el fortín y también informarle de que estaba detenido en el marco de una operación contra el blanqueo de capitales.

No es la primera vez que se escucha charlar de esas caletas en la mansión de Moreno. Fuentes próximas a la investigación mantienen que, cuando menos en una ocasión, una banda de ciudadanos del Este con prestigio en el planeta delincuencial por sus «éxitos» en el hurto en residencias de esta clase barajaron la posibilidad de entrar en la vivienda de Moreno, conocedores de esas paredes con dobles fondos, según lo que parece, llenas de fajos de billetes si bien se ignoraba si su origen era ilegal o bien era solo una parte de la suerte sin declarar amasada por el productor. No obstante, exactamente las mismas fuentes mantienen que este conjunto delincuencial desechó la idea del hurto tras ser advertidos de los buenos contactos que Moreno tenía con altos mandos policiales en la capital de España.

Tanto es conque podría tener grabaciones de ciertos ex- responsables policiales admitiendo algunos regalos; unos audios al «estilo Villarejo» (que, curiosamente, vive en la urbanización de al lado, Pino Centinela) que asimismo podrían implicar a políticos y otras personalidades esenciales de este país. Fue el propio ex- tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, quien aseguró en sede judicial que el empresario había efectuado múltiples donaciones a la caja B del partido. En concreto, afirmó que constaban anotaciones entre mil novecientos noventa y nueve y dos mil tres de unos sesenta euros en múltiples pagos al Partido Popular. De esta forma, las presuntas grabaciones que Moreno guardaba bajo llave no serían solo de las alocadas fiestas que organizaba en casa. En este sentido, ha trascendido que tenía instalado un completo sistema de videovigilancia y el productor podría guardar imágenes de ciertos personajes conocidos en situaciones comprometidas. En ciertas ocasiones, mantienen exactamente las mismas fuentes, el empresario habría empleado la existencia de esas imágenes para expoliar al personaje en cuestión. No solo con nombres conocidos sino más bien con jóvenes que comienzan en el planeta de la interpretación y desean probar suerte en alguna de sus producciones.

Sea lo que fuere que contenían esas cintas y la utilización que les hubiese dado el empresario o bien el motivo por el cual las guardaba, la verdad es que, frente a la presencia de los agentes en su casa no se mostró muy cooperador con la busca de los estudiosos. Sobre todo procuraban dinero (emplearon perros expertos en su detección) que pudiese probar los delitos que estiman que ha cometido el empresario mas no hallaron dobles fondos en paredes ni mucho dinero en efectivo en la caja fuerte.

Cuando los agentes llegaron a una supuesta habitación blindada –que aun había señalado a ciertos convidados explicando que era un escondite por si acaso le volvían a entrar a robar– Moreno aseguró que «no recordaba» la contraseña a exactamente la misma. De esta forma, la Policía debió solicitar el apoyo del GOIT: Conjunto Operativo de Intervenciones Técnicas de la Policía Nacional. Ellos pican paredes, suelos y levantan baños enteros en pos de hoyos, dobles fondos o bien lo que haga falta. Esta vez, no obstante, no hallaron mucho dinero mas sí se fueron bien cargados con una ingente cantidad de material (documentos, pagarés y el volcado de los ficheros de sus ordenadores y pen drives) que van a suponer para los estudiosos horas y horas de escuchas y análisis.

Para Ismael Moreno, el juez de la Audiencia Nacional que instruye la «operación Titella» (marioneta, en catalán) Moreno era, así como sus asociados Antonio José Salazar y Antonio Aguilera, el líder de una trama que se dedicaba a la estafa continuada y al blanqueo de capitales. A lo largo de las escuchas al empresario verificaron que daba pautas a una organización que habría engañado unos cincuenta millones de euros y que tenía «otra pata» dedicada al lavado de dinero procedente del narcotráfico. Ahora va a haber que demostrar que Moreno conocía el origen ilegal de ese dinero que empleaba a su entramado empresarial. Asimismo tienen en esos «pinchazos» que la mano derecha de Moreno tuvo conocimiento de que cogieron un vehículo con uno con tres millones de la droga y charlaron por teléfono de de qué manera hacer a fin de que no volviese a acontecer tamaño fallo.

El procedimiento empezó en un juzgado de la capital de España a causa de la demanda de un banco gallego tras el impago de unos préstamos. Uno de los modus operandi de la organización era pedir créditos (aun los préstamos ICO que el Gobierno facilitó para mitigar la crisis derivada de la pandemia) y también introducir el dinero en ese engranaje de empresas pantalla para sacarlo a paraísos fiscales. La compañía que había pedido el crédito «desaparecía» y el dinero quedaba sin devolver. De afín forma habría procedido a lo largo de los últimos tiempos con ciertas empresas pequeñas que contrataba para sus acontecimientos. Uno de estos, llamado «Campanilla», y festejado hace múltiples años, forzó a unos transportistas gallegos a denunciarle. Les contrató Moreno mas la compañía con la que firmaron estaba a nombre de un testaferro. Cuando desearon cobrar el servicio, el testaferro no tenía fondos y debieron ir a juicio, que ganaron y les dejó recobrar una parte del pufo. Un cobro de esta clase de deudas mas «a las bravas» se comentaba que fue lo que verdaderamente ocurrió en el conocido ataque a su mansión en dos mil siete. La Guarda Civil detuvo a una banda de albaneses dirigida por Astrit Bushi mas fuentes cercanas al caso aseguran que realmente fueron a demandarle uno de estos pagos con una violencia extrema. Las cámaras de vigilancia, afirmó Moreno, no estaban marchando por el hecho de que «aún no era de noche».

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *