Junqueras va a poder estar en libertad para la investidura
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Junqueras va a poder estar en libertad para la investidura

El próximo día catorce se cumplen un par de meses desde el instante en que el Tribunal Supremo condenó a trece años de prisión al ex- vicepresidente catalán Oriol Junqueras por un delito de rebelión, relacionado con el «procés», y a otros 8 procesados a penas que fluctuaban entre los 9 y 12 años. Así, todos y cada uno de los condenados por esa causa han de estar clasificados en un grado penitenciario ya antes del próximo jueves.

Va a ser la Junta de Tratamiento de la cárcel donde estén recluidos la que determine tal aspecto y realice esa primera clasificación, para la que deben tomar en consideración, entre otras muchas, las circunstancias personales del interno y la duración de la pena. En último término, va a depender asimismo del Serveis Penitenciaris, dependiente del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña y cuyo máximo responsable, Amand Calderó, no vaciló en comparecer con el nudo amarillo –símbolo en favor de la libertad de los presos del «procés»– en no pocas ocasiones.

Dada la duración de la condena, lo «normal» es que fueran clasificados en segundo grado, que es el ordinario y en el que se hallan la enorme mayoría de los presos. La legislación prevé asimismo que se les pueda clasificar de manera directa en tercer grado, si bien esos casos se aplican en circunstancias muy inusuales. Por esta razón, conforme las fuentes consultadas, no es previsible que sean clasificados de forma directa en un régimen de semilibertad cuando han cumplido poco más de un par de años de prisión.

En ese escenario, la vía más probable a fin de que puedan salir de cárcel es la clasificación en segundo grado mas con la aplicación del artículo mil dos del Reglamento Penitenciario. Este precepto establece que «el equipo técnico va a poder plantear a la Junta de Tratamiento que, respecto de cada penado, se adopte un modelo de ejecución en el que puedan conjuntarse aspectos caracerísticos de cada uno de ellos de los grados –segundo y tercero–, siempre que dicha medida se fundamente en un programa concreto de tratamiento que, de otra manera, no pueda ser ejecutado».

Con esta vía, que es exactamente la misma que se aplicó a Oriol Pujol, podrían salir diariamente de cárcel y volver solo para pernoctar, aparte de tener permisos los fines de semana.

Además de esto, esta alternativa, que a priori es en la que se trabaja en los Servicios Penitenciarios de la Generalitat, sería recurrible frente al juez de vigilancia penitenciaria dependiente de cada cárcel y, en apelación, frente a la audiencia provincial pertinente. Un recurso que no tendría efectos suspensivos, con lo que continuarían en esa situación hasta la resolución del mismo.

En cambio, si se les clasifica en tercer grado, el recurso estaría a cargo del Tribunal Supremo, que fue el tribunal sentenciador y quien en la sentencia, donde se rechazó la solicitud de la Fiscalía de que no pudieran acceder al régimen abierto hasta haber cumplido la mitad de la pena, ya señalaba que resolvería los hipotéticos recursos contra las clasificaciones en grado. Y la resolución del Supremo sería firme, puesto que no se podría interponer ningún otro recurso.

¿En qué momento se les clasificará en grado a los condenados por el «procés»

El próximo día catorce, es el límite para cumplimentar tal extremo. La Legislación penitenciaria establece que debe hacerse en un plazo máximo de un par de meses desde el momento en que la sentencia es firme.

¿Se les podría clasificar de forma directa en tercer grado, o sea, en régimen abierto?

La Ley prevé tal posibilidad, la clasificación desde el comienzo sin un cumplimiento mínimo de la pena. Mas la verdad es que tal posibilidad se prevé para casos inusuales, derivados de enfermedades graves, situación familiar, etcétera

¿La clasificación en segundo grado, régimen ordinario, sería entonces el más viable?

Como norma, los presos son clasificados en ese grado. Mas todo va a depender de la resolución de la Junta de Tratamiento de las cárceles y, en último término, del Servicio Penitenciario de la Generalitat.

¿Existe algún «régimen» intermedio entre las dos opciones?

Sí. Y es el que toma fuerza en estos supuestos: la clasificación en segundo grado mas con la aplicación del artículo mil dos del reglamento penitenciario. Una combinación de los dos grados, o sea, no estarían en tercer grado mas sí gozarían de una situación prácticamente afín.

¿Hay antecedentes de esa aplicación en Cataluña?

Sí, por poner un ejemplo, fue lo que se decidió con respecto a Oriol Pujol.

¿Se podría recurrir esa resolución? ¿Qué efectos tendría?

La Fiscalía podría recurrir frente al juez de vigilancia penitenciaria de Barna y, si es rechazado, frente a la Audiencia Provincial. No obstante, ese recurso no tendría efectos suspensivos.

¿Y si alguno de ellos es clasificado de manera directa en tercer grado?

En ese supuesto, el Ministerio Público asimismo podría recurrir esa clasificación, mas sería frente al Tribunal Supremo, que fue el sentenciador. En un caso así, no cabría recurso alguno siguiente.

Por consiguiente, si por último los Servicios Penitenciarios de la Generalitat optan por la clasificarles en segundo grado mas con aplicación de artículo mil dos del Reglamento Penitenciario, se podría dar la coyuntura de que Oriol Junqueras estuviera en el Congreso, en la tribuna de convidados, cuando se festejase la sesión de investidura de Pedro Sánchez.

Ese escenario es, conforme fuentes penitenciarias, viable por el hecho de que hay precedentes y, en este sentido, no podría considerarse un «privilegio», a pesar de que aceptan que van a estar bajo la lupa, tal como han estado a lo largo de estos un par de años. En verdad, fuentes penitenciarias consultadas por este diario rechazan que se esté dando un trato de favor a los políticos presos por el hecho de que eso supondría que los funcionarios asimismo estarían incurriendo en algún género de irregularidad. «No tienen trato de favor ni celdas VIP como se ha dicho», apuntan.

Hasta 9 visitas cada día

Ahora bien, tras refutar estas acusaciones, asimismo reconocen, no obstante, que se está aplicando «la parte más flexible» de la normativa con los políticos independentistas.

De este modo, explican que los presos reiben muchas visitas, si bien todas y cada una son por la parte de autoridades, lo que está tolerado. «Cada día reciben siete, ocho o nueve visitas, mas son todo visitas institucionales», precisan. En cambio, aseguran que, por servirnos de un ejemplo, no tienen mayor límite de llamadas que el resto de internos. Tampoco tienen mejores celdas, explican, si bien reconocen que están ubicadas en una zona que da a una calle, algo que el resto del módulo no tiene –no obstante hay sesenta y cuatro celdas de este género y solo hay 6 políticos presos, con lo que hay otras cincuenta y ocho para otros internos, argumentan–.

En todo caso, se apurarán los plazos para tomar la resolución sobre la clasificación de los presos y también impactará de lleno en las negociaciones para la investidura de Sánchez. El líder socialista tenía previsto festejar la sesión de investidura por esas datas –antes de Navidad–, mas por último todo apunta a que se realizará en el primer mes del año. Paralelamente, el dieciseis de diciembre, un tribunal belga va a decidir sobre la extradición de Carles Puigdemont al paso que 3 días después el Tribunal de la UE va a decidir sobre la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras.

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