La conducción autónoma nace con amenazas de ciberseguridad
Tecnología

La conducción autónoma nace con amenazas de ciberseguridad

En fase de desarrollo y pendiente aún de la evolución de aspectos como la confiabilidad de los sistemas, los mapas de navegación, la legislación o bien las infraestructuras, la conducción autónoma es uno de los grandes desafíos a los que se encara el campo del vehículo en esta década. Y antes que esta tecnología esté libre en el mercado de forma masiva, ya se han levantado las alarmas sobre la criminalidad cibernética y su incidencia en este apartado.

La alarma sobre los riesgos a los que se encaran los automóviles autónomos en materia de ciberseguridad la ha lanzado el organismo independiente alemán TÜV SÜD a lo largo de una conferencia en la feria IAA de Frankfurt. En una investigación efectuado calculan que en el año dos mil treinta, va a haber unos trece millones de automóviles enormemente automatizados, y una década después se van a vender treinta y tres millones de vehículos capaces de moverse de forma autónoma en el mundo entero, mejorando el tráfico y la seguridad vial. La queja viene en el incremento de las interfaces de comunicación, que vulnera la eficiencia de estos automóviles, con lo que en principal establecer una serie de medidas de ciberseguridad que muestren firmeza y confianza en el usuario.

Entre los objetivos de la conducción autónoma más esenciales está el de salvar vidas en la carretera, reduciendo el número de accidentes por causas humanas o bien distracciones, con la complejidad de que, al emplearse una creciente pluralidad de software, está incrementando la dificultad y la conectividad, haciendo que sean más frágiles a los ataques de piratas informáticos o bien virus que manipulen las órdenes impuestas en el vehículo, provocando una situación de peligro que no contempla posibilidades de retroceso. Además de esto, a lo largo de muchos años, hasta su implantación masiva, van a deber convivir en carreteras y urbes vehículos manejados por personas y los más modernos totalmente autónomos, una difícil situación en el momento de determinar la culpabilidad en el caso de choque.

En TÜV SÜD trabajan desde hace cierto tiempo en este campo para ofrecer innovaciones y soluciones que hagan más simple la integración de las tecnologías de conducción autónoma, para lo que demandan la necesidad de asegurar todos y cada uno de los procedimientos, puesto que este organismo está implicado en la certificación de todos y cada uno de los procesos de diseño de la conducción autónoma, desde la homologación hasta los escenarios de prueba. Las consecuencias de un ataque cibernético a un vehículo autónomo empiezan en el hurto de los datos personales o bien daños a la marca y acaban en un fallo de las funciones de la conducción, un accidente que conlleve lesiones graves e inclusive el fallecimiento de alguno de sus ocupantes. El tema es serio, no se trata de ciencia-ficción.

Entre las novedades que plantea TÜV SÜV está el llamado Digital Vehicle Scan (DVS), un escáner que en solo veinte segundos completa la evaluación óptica de la condición del vehículo a través de las cámaras 360º, que son capaces de conocer hasta el estado de los neumáticos y la parte inferior. Otras herramientas en las que se trabaja son BlueNOW!, un sistema de visionado digital de automóviles en recóndito y para la peritación anterior a la devolución del vehículo, de enorme utilidad en operaciones de alquiler o bien carsharing.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *