Salud

La covidificación de la salud

La Covid-diecinueve no solo mata de Covid. Conforme fuentes del Conjunto De España de Cáncer de Pulmón, esta nosología se va a cobrar en dos mil veinte la friolera de un total de mil trescientos vidas más de las previstas. Entre enero y abril del año vigente, a consecuencia de los confinamientos y la derivación de recursos sanitarios, se efectuó un treinta por ciento menos de primeras consultas oncológicas que en exactamente el mismo periodo del año dos mil diecinueve. Es solo una de las varias nosologías cuyos datos se han visto con seriedad empeorados por culpa de lo que muchos llaman la «covidificación» de la atención sanitaria, o sea, el foco prácticamente exclusivo en la pandemia está lastrando el tratamiento, el diagnóstico y la investigación de muchas otras enfermedades.

El término «covidificación» fue empleado por vez primera por el doctor Madhukar Pai, estudioso especialista en tuberculosis en la Universidad McGill de Canadá, para describir el impacto distorsionador que ha tenido la pandemia en la financiación, priorización y atención mediática del combate de otras nosologías. «Me preocupa que la mayor parte de los países, instituciones y también inversores hayan caído en la tentación de centrarse solo en la Covid-diecinueve este año», declara el especialista.

Abandono

Los datos semejan darle la razón. Desde abril de ese año, la Comisión Europea ha destinado ciento treinta y siete millones de euros a las investigaciones sobre el coronavirus, el doble de lo que se invirtió el dos mil dieciocho en tuberculosis, malaria y sida juntas. Muchos estudiosos han apreciado en sus carnes el abandono.

En un discute organizado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el jefe de Oncología Médica del Centro de salud Universitario doce de Octubre de la capital española, Luis Paz-Labres, lo dejaba claro: «Durante meses, los centros de salud nos hemos dedicado prácticamente por completo a esto, hemos debido retrasar ensayos clínicos y en ciertos instantes se ha disminuido el número de diagnósticos aun hasta la mitad. Debemos recobrar el terreno perdido».

La Asociación De España contra el Cáncer ha medido qué grande es ese terreno perdido. Conforme la corporación, este año ha disminuido entre el veinte por ciento y el veinticinco por ciento el número de nuevos diagnósticos de cáncer, se ha interrumpido el treinta y 6 con cinco por ciento de los tratamientos, se ha anulado o bien retrasado el cuarenta y cuatro por ciento de las intervenciones quirúrgicas, y se ha interrumpido el diecisiete por ciento de los tratamientos de radioterapia. Los datos fueron anunciados esta semana en el webminar «¿Ha alejado la Covid-diecinueve la atención de otros pacientes?» en el ciclo «La mirada Asisa», por el doctor Augusto García Villanueva, codirector de la Cátedra de Oncología Quirúrgica de la Universidad de Alcalá de Henares de la capital española. En sus palabras no debemos olvidar que «en el pico de la pandemia, la actividad asistencial se centró prácticamente de forma exclusiva en pacientes Covid-diecinueve y que lo inopinado de la evolución de exactamente la misma impidió una planificación mínima de la asistencia oncológica».

La gaceta «The Lancet» ha publicado un informe que identifica qué impacto puede tener esta desviación de los recursos en los ratios de supervivencia de pacientes oncológicos en R. Unido. Por vez primera en la historia reciente, los pacientes con cáncer han visto disminuidas sus probabilidades de sanación. Concretamente, el estudio ha compendiado datos de treinta y dos y quinientos ochenta y tres pacientes oncológicos con tumores de mama, colon, esófago y pulmón.

Se ha estimado un incremento de entre el siete por ciento y el nueve por ciento de la mortalidad a 5 años por cáncer de mama, un quince por ciento en la de colon, un cinco por ciento en la de pulmón y un seis por ciento en la de esófago. El estudio concluye que este «incremento sustancial» en el número de muertes esperables por cáncer a raíz de la pandemia todavía puede ser corregido con ambiciosas políticas de mitigación.

Más mortalidad

El sida es otra de las enfermedades perjudicadas por el cambio de paradigma. El comentario editorial de la última edición de «The Lancet» lo deja claro: «La pandemia ha tensado los sistemas de salud de todo el planeta. En las zonas con mayor prevalencia de sida, se están generando graves interrupciones en el diagnóstico y tratamiento que van a poder conducir a un incremento de la mortalidad por SIDA de un diez por ciento en los próximos 5 años».

El HIV Modelling Consortium estimó que en África subsahariana se generarán doscientos noventa y 6 mil muertes por sida más de lo aguardado el próximo año. Unaids, por su lado, ha detectado que la interrupción a lo largo de 6 meses de los programas de prevención de la transmisión de SIDA de madre a hijos puede suponer un incremento de más del cuarenta por ciento de los casos de infección infantil en los países más pobres del planeta.

Todavía de este modo, la propia Unaids ha corregido sus previsiones en las últimas semanas con un mensaje esperanzador. La puesta en práctica de medidas novedosas de transporte y distribución de terapias y de asistencia médica a distancia puede dejar que el impacto en la transmisión de la enfermedad y en la mortalidad se mitigue a inicios de dos mil veintiuno.

paralización

Otro aspecto relevante que quedó asimismo puesto de manifiesto en las jornadas «La mirada Asisa» festejada hace algunos días es el impacto de la pandemia en los tratamientos de fecundidad asistida en España. En un caso así, el estado de alarma decretado el pasado catorce de marzo paralizó toda la actividad en los centros de fecundidad en los que solo se pudo llenar los tratamientos ya iniciados. Mas quedó detenida la trasferencia embrionaria a nuevas pacientes hasta la reapertura de centros más de un mes después.

Y las consecuencias no se van a hacer aguardar, puesto que, en palabras de Joaquín Rueda, catedrático de Biología Celular de la Universidad Miguel Hernández de Elche, «se prevé que este año nacerán en España entre cuatro mil y ocho mil pequeños menos que el año pasado a través de reproducción asistida».

En el mes de julio, la gaceta «Science» publicó una proyección de los efectos de la pandemia en la esperanza de vida y en la natalidad. En las zonas del norte de Italia más perjudicadas por el coronavirus se espera un descenso de entre uno con uno y dos con cinco años en la esperanza de vida en mujeres y de cerca de tres con cinco años en la de los hombres. Se trata del mayor impacto en la esperanza de vida en una zona desde la gripe de mil novecientos dieciocho y la Segunda Guerra Mundial.

La evolución de la natalidad resulta muy, muy diferente dependiendo de la riqueza de un país. Como explica el doctor Rueda, en los países de mayor nivel de vida se han experimentado a lo largo de los meses de pandemia 3 tendencias muy afianzadas (cambios en la conciliación del trabajo y la familia, descenso de los ingresos familiares y también inseguridad económica y paralización de los procedimientos de fecundidad asistida) que conducen a un descenso neto de la natalidad para el año próximo. Mas en los países más pobres el deterioro en el acceso a medidas anticonceptivas y el cierre de muchos programas de planificación familiar está provocando un incremento ya evidente de la natalidad. «De forma que la enorme brecha demográfica entre el planeta rico y el planeta pobre medrará a consecuencia de la pandemia», asegura Rueda.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *