Economía

La división del Ministerio de Trabajo bloquea a los inspectores

Tras la lucha interna vivida a principios de año entre los desgajados ministerios de Trabajo y Seguridad Social para hacerse con el control de la Inspección de Trabajo –que por último quedó bajo la dirección de Ministerio que dirige la Yolanda Díaz, que puso al frente de la Inspección a uno de sus fieles, Héctor Illueca–, ahora toca hacer en frente de los incontables propósitos marcados en el Plan Estratégico dos mil dieciocho-dos mil veinte. Pedro Sánchez desea transformar a este cuerpo de funcionarios en una genuina «policía laboral» que lleve hasta el final el cumplimiento de su batería de políticas sociales y económicas más simbólicas firmadas con su asociado de alianza. El control de registro horario, terminar con el fraude laboral, pelear contra los falsos autónomos, mayor control de los contratos agrarios… Un sinfín de cometidos y todos esenciales. Mas los inspectores se temen que su trabajo esté condicionado por la burocratización que puede provocar la separación de funciones en 2 departamentos. Fuentes ministeriales notificaron de que se han acordado todas y cada una de las medidas de coordinación precisas para asegurar «un funcionamiento unido de los inspectores». Para esto, los dos ministerios se hallan en pleno desarrollo de un órgano de coordinación con participación igualiaria para eludir posibles disfunciones. No obstante, si bien el trabajo de los inspectores no se ha paralizado, sí que ha sufrido una esencial ralentización frente al desconcierto que han vivido los funcionarios por los transvases de competencias, con lo que han comenzado a dudar de que se puedan cumplir los propósitos marcados en el plan de inspecciones del año vigente, cuando cada ministerio acepte la totalidad de sus funciones y estén a máximo rendimiento. «Ahora todo marcha por inercia, mas no sabemos qué va a pasar cuando los ministerios se dividan de verdad», comentaron a LA RAZÓN fuentes del cuerpo de inspectores.

Objetivo SMI

Mas la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no desea poner freno a las metas que se ha marcado, entre ellas la busca de irregularidades empresariales en la aplicación del levanta del SMI, que ha transformado en un eje principal para esta campaña. No desea que el primer éxito en su administración –la firma de esta subida con los agentes sociales, patronal y sindicatos– se quede en una pura fotografía. Por este motivo, ha dado orden mediante Illueca de empezar una campaña singular para supervisar su aplicación, frente al peligro de que los empresarios opten por buscar argucias contables para eludir el pago de esos novecientos cincuenta euros por mes, que les va a producir unos mayores costos salariales. El año pasado ya se advirtieron miles y miles de irregularidades en torno al SMI, esencialmente por la aplicación irregular de la cláusula de absorción y compensación –que deja evitar la aplicación de complementos salariales cuando se genera una subida imprevisible de la parte regulada del sueldo–, o bien asimismo con la utilización indiscriminada de contratos a tiempo parcial en substitución de contratos a tiempo completo.

A la espera de otro género de orden, los inspectores van a aplicar exactamente el mismo plan de lucha contra el fraude laboral que usaron los 2 últimos años. En una primera fase, se mandarán notificaciones a aquellas empresas en las que se haya detectado algún género de irregularidad. En una segunda, los inspectores procederán a abrir diligencias si no se hubiera efectuado la regularización. Se pretende batir el récord alcanzado el año pasado, cuando se gestionaron más de ochenta y cinco comunicaciones sobre irregularidades laborales y establecidos, un más cuatro por ciento que en dos mil dieciocho.

Inspectores desbordados

Mas no todo relumbra con exactamente el mismo brillo. Los inspectores ya han hecho saber a sus superiores que la carga de trabajo ha comenzado a desbordarles por la carencia de medios y la saturación endémica que padecen. Con Magdalena Valerio al frente del Ministerio, la plantilla fue reforzada y alcanzó el máximo de su historia. Este año se espera que aumente significativamente, mas hasta el momento en que eso ocurra, las protestas por exceso de trabajo se han multiplicado a lo largo del último año.

A esta saturación hay que sumar el malestar existente entre la plantilla de Inspección, al no lograr que sus competencias fuesen transferidas al recién creado Ministerio de Seguridad Social, que se halla a cargo de José Luis Escrivá. El pulso cayó del lado de Podemos, y los inspectores han quedado, por el momento, en un limbo de competencias en el que deben burocratizar todavía más las diligencias al tratarse de 2 ministerios diferentes. La base de datos de la Seguridad Social es una herramienta imprescindible para sus investigaciones y para poder revisar si los trabajadores están regulados, si la compañía cotiza lo que debe, si está al día en sus pagos y qué géneros de contrato tienen sus empleados. Los inspectores estiman que sin acceso inmediato a esta base de datos no van a poder alcanzarse los buenos resultados conseguidos en los quince meses que lleva en marcha el Plan Directivo por un Trabajo Digno y su trabajo se va a ver bloqueado. Por esta razón, solicitan que «con la mayor diligencia» se pongan en marcha mecanismos de cooperación y también intercambio de información «para no depender de la buena voluntad de los funcionarios, que procuran hacer bien su trabajo a pesar de las trabas provocadas por la partición del Ministerio».

El Gobierno se defiende

El Gobierno se defiende aduciendo que está en marcha el órgano de coordinación entre Trabajo y Seguridad Social, llamado Organismo Estatal de Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que habrá de estar absolutamente operativo ya antes del final del mes de febrero. De esta forma se estableció en el R. D. 139/2020, de veintiocho de enero, para asegurar el «funcionamiento cohesionado» entre los dos departamentos. No obstante, los funcionarios públicos de Inspección se temen que la burocracia que se produzca pueda ser un inconveniente. «Deberíamos tener exactamente el mismo acceso a los datos que ya antes. Si no es de esta manera va a ser un grave problema», sentenciaron exactamente las mismas fuentes.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *