"La eutanasia no es una parte del discute cuando se habla de cuidados paliativos"
Sociedad

«La eutanasia no es una parte del discute cuando se habla de cuidados paliativos»

Muchos le tildan de controvertido. Y es cierto que este político conservador se ha metido en más de un jardín defendiendo sus opiniones. Mas cuando habla de cuidados paliativos es una de las personas más prudentes. En dos mil dieciocho presentó en la Reunión parlamentaria del Consejo de Europa el informe «The provision of palliative care in Europe», y esta semana, coincidiendo con el Día Mundial que se festeja el día de hoy, ha venido a España para explicar los retos a los que nos encaramos.

–A nivel mundial, cuarenta millones de personas precisan cuidados paliativos, y solo los reciben el catorce por ciento . En Europa los requieren cuatro con cuatro millones. Mas, ¿a cuántos se les asiste?

–Es bastante difícil de cuantificar por el hecho de que los cuidados paliativos no se definen igual en todos y cada uno de los países. Lo único que podemos decir con claridad es que hay una enorme necesidad insatisfecha. Bastantes personas han estado padeciendo innecesariamente al final de la vida pues no recibían alivio a su dolor. Mas conforme hemos mejorado en los cuidados, nos percatamos de que las personas precisan más cosas que solo el control físico de su dolor.

–En su informe cita como un ejemplo el caso de España.

–Una de las cosas por las que elogio vuestro sistema es por el hecho de que no solamente se piensa en los síntomas físicos, como dolor, náuseas, complejidad respiratoria, sino se promueve una actitud holística cara los cuidados paliativos, o sea, se reconoce que no se trata solo de lo físico, sino más bien asimismo del estado sensible de la persona, de sus necesidades y las de quiene los cuidan. Y es excelente ver que en España, bajo el programa de La Caixa, tienen una escuela para cuidadores. Mi padre padece alzhéimer y estoy implicado en sus cuidados. La semana pasada estábamos mi hermana y cambiándole de pantalones y limpiándole ya antes de acostarlo. Esto no es algo simple de hacer para un hijo. Me llevó tiempo habituarme a esta nueva relación con él. A propósito, que tuvimos un instante ameno. Mi padre acostumbraba a hacer todo por sí solo y no le agradaba perder el tiempo. Puesto que bien, mi hermana le está manteniendo de los brazos y me acerco para limpiarle y desgraciadamente no voy tan veloz como debiese y me dice: «Sabes, estoy ocupado, tengo cosas que hacer fuera. Te dejo aquí». Son instantes de insensatez, mas lo miento por el hecho de que asimismo hay instantes de este modo. Es también esencial asistir a quien deja de ser independiente, que tiene temor al dolor, a la pérdida de control, como atender a los familiares que se preguntan quién va a cuidar de ellos pues pierden su energía.

Estas cosas no son secundarias. Debemos asistir a cuidarnos. Tener una escuela donde pensemos en las necesidades de los cuidadores, qué deben hacer para tener energía es clave. Por servirnos de un ejemplo, mi madre va a yoga pues precisa cuidar su cuerpo conforme avejenta y asimismo para cuidar a mi padre. Ella asimismo debe lidiar con su dolor. Mi padre estuvo a puntito de fallecer hace veinte años. A mi madre le resultaba exageradamente bastante difícil hacer frente al hecho de que iba a ser viuda. Mas subsistió y después, quince años después, tiene alzhéimer. Le pregunté si de esta forma le sería más simple dejarlo ir si cualquier día muriera, y me dijo: «Siendo franca, sí, por el hecho de que he perdido a mi compañero», y, no obstante, prosigue amándolo y cuidándolo si bien no tiene su sustento sensible. Estas cosas son esenciales cuando pensamos en los cuidados paliativos. No se trata solo del cuidado físico, sino más bien de cuidar de la persona y asistir a quienes la rodean. Asegurar que haya médicos que entiendan que no solo es sanar y, si no, asegurarse de calmar el dolor. Es más que eso. Y España lidera las mejores prácticas, tienen un sistema donde los cuidados paliativos se integran en el sistema de salud público, si bien al tiempo hay una participación muy saludable del campo privado. En otros países, como Irlanda y G. Bretaña, han hecho grandes cosas durante los años, como los hospicios, que brotaron en mi país por medio de las donaciones privadas, mas el Estado debe formar parte de la historia por el hecho de que tiene los recursos y la capacidad de regularlo.

–Sorprende que ponga de ejemplo España, donde un cincuenta por ciento de las personas que precisan estos cuidados no los reciben.

–Existe esta necesidad insatisfecha del mismo modo que en Irlanda, donde en ocasiones los ciudadanos mueren en los centros de salud. Y donde no siempre y en toda circunstancia va a haber habitaciones propias para todos. Como contestación a su pregunta, no digo ni por un momento que esto no sea un inconveniente. Y lo que procura hacer mi informe es fomentar una visión de que los cuidados paliativos deben comprenderse como algo holístico.

–¿Qué cambios se tienen que generar?

–Es esencial un diagnóstico temprano, pues reduciría hospitalizaciones, y que se den después los cuidados paliativos. Siempre y en toda circunstancia nos han dicho que los centros de salud y los médicos están para sanarnos. Mas están para cuidarte si bien no puedan sanarte. Este es el pensamiento de cuidados paliativos. En ciertos países el alivio del dolor todavía no está garantizado. No obstante, es justo decir que eso no sucede en la Unión Europea. Estamos bastante bien en términos relativos. Mas creo que la estadística que me afirma refleja el hecho de que aún hay un largo camino por recorrer. Y, evidentemente, hablamos de un contexto en el que, merced a los avances médicos, las personas viven más tiempo. Será preciso un buen desarrollo económico, como ser humanitarios. Precisamos procurar y asegurar el mayor apoyo posible en el ambiente familiar de nuestra comunidad. Con lo que ese es el proyecto, mas es un trabajo en desarrollo que todavía no está.

–Un inconveniente que se acrecentará en el futuro frente a una Europa avejentada…

–Una de las grandes preguntas es quién nos va a cuidar cuando avejentemos. Uno de los mayores retos de nuestro tiempo es la soledad, para lo que es esencial este pensamiento holístico de cuidados paliativos. Y, nuevamente, cuanto mayor es el nivel de dolor físico, mayor es el apoyo y la mejora que traen las intervenciones psicosociales. Cuando vine a España en dos mil dieciocho, una de las cosas que me llamaron la atención en los debates es que ciertos políticos de izquierda charlaron sobre la eutanasia. Esto es una insensatez y está en el contexto de lo que sucede en otros países. Me preguntaron sobre ella y les expliqué que sabían que la eutanasia no es una parte del discute cuando charlamos de cuidados paliativos. Ahora se habla sobre el suicidio asistido. En ocasiones, cuando las personas afirman que desean fallecer, lo que verdaderamente desean decir es que desean fallecer si van a proseguir estando de esta manera. Los cuidados paliativos de calidad en ocasiones pueden conseguir que no deba ser de este modo.

–¿No deberíamos tener una ley de cuidados paliativos antes que se fomente el suicidio asistido o bien la eutanasia?

–Los cuidados paliativos son un derecho humano y la manera en que los países apliquen eso en sus sistemas va a depender de sus reglas legales, de si es preciso tener una ley, con lo que no puedo darle una contestación afirmativa o bien negativa, mas, personalmente, me opondría a la eutanasia. No creo que sea una contestación conveniente al sufrimiento humano.

–¿Se pueden incorporar unos cuidados sustentables?

–La única contestación es que deben serlo. El interrogante es cuánto podemos hacer con los recursos que tenemos libres. Y debemos resistir al imperativo de cualquier razonamiento económico sutil sobre la eutanasia o bien el suicidio asistido. En Europa, las personas que piensan solo en el dinero van a tener la tentación y procurarán rebajar las leyes.

–Un consejo para el cuidador.

–Cada caso difiere. Mas no acepten que se puede cuidar por los pies en el suelo, todo debe ser aprendido.

–¿Y para el que padece el dolor? Quizás muchos se puedan ver como una «carga» y piensen en que es mejor fallecer.

–Ése es el auténtico temor y el inconveniente. No creo que haya alguna forma de introducir la eutanasia y, al tiempo, asegurar a los enfermos que van a recibir la atención que precisan sin sentirse una carga. El discute sobre la eutanasia impide la posibilidad de crear un modelo de atención y solidaridad. El humano jamás debería sentir que, al ejercer su voluntad de vivir, es ególatra cara otras personas.

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