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La teoría de las cloacas del Estado: ¿búmeran contra Iglesias?

Su ex- asesora trata de salvar al vicepresidente «in extremis» de una posible imputación con un escrito al juez exculpándole del daño de la tarjeta SIM destruida

De ser «víctima» a estar en el punto de atención. El ahora vicepresidente segundo del Gobierno orquestó en dos mil diecinueve una campaña electoral denunciando el intento de las «cloacas del Estado» de destruir políticamente a Podemos en las elecciones generales de dos mil dieciseis, cuando el partido pasaba por su mejor instante electoral. Lo hacía para denunciar el presunto espionaje a su partido por la parte del ex- comisario Villarejo, al que vinculaba con el hurto de la tarjeta SIM de su asesora Dina Bousselham en dos mil quince, con contenido que, más tarde fue difundido en los medios, como el conocido mensaje de «la golpearía hasta el momento en que sangrase» en referencia a la cronista Mariló Montero.

Para la campaña del veintiocho-A Podemos empleó este alegato en el que se presentaba como víctima de una trama policial y en todos y cada mitin aseguraba que, cuando su capacitación entrara en el Gobierno, centraría sus sacrificios en emplear la ley para terminar con la corrupción política. Ya bajo el cargo de vicepresidente segundo, prosigue incidiendo en exactamente la misma idea e inclusive ha conminado con prisión a «los responsables políticos, policiales y mediáticos de la cloaca». En verdad, esta semana aseveraba que en España hay poderes políticos y mediáticos que no admiten a los morados en el Gobierno y aconsejaba a quienes «les de urticaria» verle en Moncloa, «pomadita».

No obstante, el caso investigado ha dado un giro de trescientos sesenta grados una vez que el titular del Juzgado de Instrucción número seis, Manuel García Castellón haya encontrado contradicciones en exactamente el mismo tras los 3 cambios de versión de la primordial, hasta el momento perjudicada, Dina Bousselham. El juez le quitaba esta semana a Pablo Iglesias su condición de perjudicado en el caso Tándem, una vez que en dos mil diecinueve se hubiera presentado como tal al descubrirse en los medios mensajes suyos privados. La ex- asesora, en su última declaración del dieciocho de mayo confirmaba que misma había capturado pantallazos de las conversaciones –que más tarde aparecieron publicadas en OKDIARIO– y que «las había mandado a terceras personas desde su teléfono móvil». Unas revelaciones que no había hecho en sus 2 primeras declaraciones juradas en dos mil quince y dos mil dieciseis. Asimismo reconoció que cuando Iglesias en el mes de junio o bien julio de dos mil dieciseis le dio la tarjeta MicroSD que le había sido sustraída, estaba dañada físicamente y no pudo recobrar los datos. Aseveró que mandó la tarjeta a una compañía experta en restauración de datos en Alemania. Tras examinar el juez los correos con la compañía para aprobar el encargo, García Castellón asegura que no coinciden con ninguno de los datos aportados por ella en su última declaración. El juez mantiene ahora que «no se puede deducir ilicitud» por la parte del diario digital o bien de sus responsables. Esto es, que el juez descarta que la única vía por la que fueron transferidos estos mensajes fuesen por el digital a través de Villarejo, como mantenía Iglesias. Para García-Castellón existen dudas sobre en qué momento se materializa la entrega de la SIM, apuntando a que el vicepresidente pudo tardar entre cinco y treinta y nueve meses en dársela. Además de esto, «las declaraciones de quien entregó y de quien recibió la tarjeta no han tolerado aclarar quién ocasionó los daños materiales».

Ello supone un golpazo para el líder morado, tras haber vendido a la opinión pública que contra su partido existía una campaña orquestada por las cloacas del estado para desacreditar a la capacitación. Ahora el juez se prepara para trasladar el procedimiento al Tribunal Supremo –por la condición del Iglesias de aforado– y trata de conocer si tuvo algo que ver con la destrucción de la SIM ya antes de entregársela.

Frente a la gravedad de las circunstancias, que apuntan cara la figura de Pablo Iglesias, la ex- asesora ha vuelto a mudar su versión y remitió este jueves una carta al juez en la que absuelve al vicepresidente de los daños de su tarjeta. Conforme el escrito al que ha tenido acceso Efe, Bousselham asegura que cuando Iglesias se la entregó tras recobrarla de manos del presidente del Conjunto Zeta con quien verificó los ficheros de la SIM, la tarjeta funcionaba y que entonces dejó de hacerlo. Frente a las contradicciones que sí ve el juez en las versiones de la ex- asesora, esta respalda que si no contó estos detalles, es pues «tratando de rememorar hechos tan convulsos y conflictivos para mi personalmente, he indicado que jamás pude acceder a dicha tarjeta, en tanto que jamás tuve conocimiento o bien acceso sobre la totalidad del contenido de ésta». No ve la asesora, «declaraciones contradictorias» y asegura que no ha podido comprobar la última «por no estar a predisposición de las partes aún». En su nuevo escrito, no específica ya cuando le entregó Iglesias la tarjeta. Otra vuelta más en un caso que dejaba en una situación jurídica frágil al vicepresidente. Por el momento el juez no se ha pronunicado y la verosimilitud de Bousselham sigue en cuestión.

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