Nacional

Las trampas de una economía privilegiada

Uno está a favor de abrir caminos, de tumbar muros, mas no a consta de edificar otros mayores. El Gobierno ha anunciado que ha llegado a un pacto “histórico” con el R. Unido a través de el que los británicos se comprometen a tumbar la Verja que en su día instalaron para delimitar los terrenos torticeramente ocupados y que agregaron a los cedidos por España a través de el Tratado de Utrecht de trece de julio de mil setecientos trece.

Retengamos que el único titulo justificativo de la presencia británica en el Peñón es dicho Tratado. Que la violación de sus cláusulas deja sin basamento legal dicha presencia. Anteriormente hubo diferentes violaciones por las dos partes. Las más cruentas fueron las distintas tentativas de España por recobrar manu militari la urbe fortaleza perdida. Mas al final de las operaciones, dicho Tratado fue repetidamente novado por acuerdo mutuo entre las partes continuando en vigor hasta el instante de redactar estas líneas.

La cesión de España de Gibraltar se hacía bajo ciertas condiciones, entre otras muchas, “que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña…sin comunicación abierta con el país circunvecino (España) por la parte de tierra” Esto no era fruto de un simple capricho. Se perseguía no facilitar la operatividad de la fortaleza y en paralelo eludir que los ingleses colonizasen, pasito a pasito, el ambiente campogibratareño.

Puesto que bien, hete aquí que se sostiene la vigencia del referido tratado y en suma de la legalidad internacional de la ocupación británica del Peñón al tiempo que España enerva, a cambio de nada substancial desde la perspectiva del contencioso sobre el tema de la soberanía, una cláusula que favorece únicamente al R. Unido.

El Gobierno responsable de este desaguisado no semeja querer abrir sus entendederas al hecho de que los males económicos del Campo de Gibraltar son el resultado de tener las ventanas abiertas a una economía privilegiada. Tanto desde el punto de vista fiscal como de tantos otros puntos de vista, lo que lastra sus posibilidades de desarrollo económico. ¿Qué pasaría si al super de el rincón se le exonera del iva y del impuesto de sociedades? Puesto que que los super de la competencia se verían en escaso tiempo obligados a echar el cierre. Mas ainda mais, el Ministerio de Defensa británico aprovechando la bonanza de la que, gracias a la esplendidez de España, disfruta la economía llanita, pasa factura demandando a los jibraltareños que contribuyan con dineros al mantenimiento de la precedente fortaleza, ahora transformada en base nuclear en un punto vital para la defensa militar de España.

Desde entonces resulta razonable calificar de histórico un pacto por el que un país que demanda la soberanía hurtada por otro no solo admite el robo sino coopera a que se consolide. No menos histórico resulta el razonamiento del Gobierno de que la prosperidad de ese país, o bien cuando menos de una parte aquel, se logra a base de ser colonizados. Qué duda cabe que en el caso de numerosos países del cuarto planeta, e inclusive del tercero, esto es cierto. ¿Mas España?

Estamos a cargo de un Partido cuyo objetivo de referencia es volver a las 2 Españas aliado con otros que lo que pretenden es reconvertirla hasta hacerla desaparecer y, a lo que pueda quedar, aplicar un modelo peronista-bolivariano. Por la matemática parlamentaria la oposición poco puede hacer salvo acogerse al imperio de la ley. Un tratado internacional es no ya una ley sino más bien una super ley. Quien dicta una resolución a propósito contraria a ley, ya se sabe: prevarica. ¿Va a haber algún partido en la oposición que lleve al tribunal que corresponda a la autoridad que ordene el restablecimiento de la comunicación abierta por tierra entre Gibraltar y su Campo?

Erik Martel, Encargado singular del Ministerio de Temas Exteriores en Gibraltar (mil novecientos setenta y nueve-mil novecientos ochenta y cuatro)

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *