Soria

Los funcionarios solicitan cerrar la crcel por carencia de personal – Soria

No se ha abierto aún la nueva prisión de Las Casas, que los funcionarios llevan demandando años, y estos ya solicitan el cierre de la presente, en el distrito de Santa Bárbara de la capital soriana. El motivo, la carencia de personal que ha llevado a los trabajadores a una situación límite en las rejas del centro penitenciario soriano.

Por tal razón, reunidos en reunión, los trabajadores han remitido una «carta-manifiesto» dirigida al subdelegado del Gobierno, Miguel Latorre, en la que esencialmente solicitan el cierre de la presente prisión por carencia de personal, el cese del directivo del centro y la presencia de la Inspección de Trabajo.

El documento ha sido firmado por treinta y seis funcionarios del centro penitenciario de Soria, más de una tercera parte de la plantilla, tras una reunión festejada a fines del mes de septiembre. Además de esto, se registró en la Subdelegación una asamblea con Latorre que va a tener sitio el día de hoy desde las trece horas, con la presencia de los representantes de los funcionarios de la prisión soriana.

En su comunicado los funcionarios desean dejar en claro que las actuaciones las han efectuado «los propios funcionarios de cárceles, mas no han intervenido los sindicatos».

Los trabajadores explican en su comunicado que la reunión fue convocada por el sindicato CSIF «a solicitud del personal funcionario», el día pasado treinta de septiembre, «ante la situación de la carencia de personal funcionario y laboral como de las deficiencias de las instalaciones del centro.

Los pactos se realizaron unánimemente, y primeramente, solicitan que se proceda al cierre del centro «si no se adscriben quince funcionarios de los que están en prácticas» y un médico con carácter de emergencia para asegurar la seguridad de los funcionarios y de los internos.

En segundo término, piden una asamblea con el subdelegado del Gobierno en Soria -que va a tener sitio el día de hoy- para informarle de la situación de la prisión y solicitarle el cese del directivo, Segundo Pascual, «ante la nula administración del centro».

Por último, los trabajadores denuncian frente a la Inspección de Trabajo el hecho de que los funcionarios «no tienen el reposo pertinente entre ciclos de trabajo al no tener suficientes funcionarios y no poder conciliar la vida familiar». Además de esto, invitan a la propia inspección a una visita a las instalaciones del centro «para contrastar la precariedad con la que se trabaja».

Exactamente, un día ya antes de la celebración del día de la Merced, la patrona de Instituciones Penitenciarias, los sindicatos volvieron a insistir en su mensaje de los últimos tiempos, esto es, «no hay nada que celebrar». Por servirnos de un ejemplo, mientras que CSIF alertaba de la precariedad con la que se trabaja en el centro penitenciario soriano, Unión General de Trabajadores denunció aun el incremento de la violencia en la prisión de Soria.

Para los sindicatos, la prisión de Soria está en una «situación límite». Aseguran que hay faltas en materia de personal y de seguridad, que el complejo tiene la tasa de hacinamiento más alta de Castilla y León y, quizá, lo más alarmante, hay una falta de vigilancia sobre el «perfil» de los internos lo que ha provocado un incremento de los enfrentamientos violentos entre los reos. Revelan que hay un accidente «cada semana».

La vieja prisión prosigue aguardando su repuesto en la de Las Casas tras inversiones superiores a los ciento veinte millones de euros, si bien todo apunta a que va a haber que aguardar cuando menos al segundo semestre de dos mil veinte puesto que la seguridad y el mantenimiento del nuevo centro se adjudicó para el primer semestre del año próximo.

Desde los sindicatos han reiterado en numerosas ocasiones que la construcción esta «obsoleto» y que se precisa de un mantenimiento que no se ejecuta.

El subdelegado del Gobierno en la provincia se remitió a un concurso de traslados que se halla «en plena resolución» para poder atender a la plantilla del centro penitenciario soriano.

No obstante, los sindicatos estiman que se hallan «ante la situación más crítica en la historia del centro». Con una edad media de las más altas de España, con treinta vacantes sin cubrir y los funcionarios abandonando este servicio por jubilación o bien pase a segunda actividad al cumplir los cincuenta y siete años, «se están eliminando vacaciones y días de permiso de los trabajadores y requiriendo la realización de jornadas extras».

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