Los inspectores no controlarán el registro horario hasta dos mil veinte
Economía

Los inspectores no controlarán el registro horario hasta dos mil veinte

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social no va a poder efectuar una campaña pormenorizada sobre el cumplimiento del registro horario hasta dos mil veinte, conforme las fuentes consultadas por este diario. Si bien la medida introducida el pasado doce de mayo es de las pocas que ha conseguido sacar adelante el Ejecutivo y, por consiguiente, fue anunciada con toda la pompa por la parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la verdad es que a lo largo de medio año esta medida estrella va a estar en el limbo. No solo pues la obligatoriedad de que las compañías registren la jornada de trabajo prosiga provocando polémicas y muchas dudas, sino más bien pues los inspectores no tienen orden de actuar a menos que concurra demanda por la parte de los trabajadores o bien de sus representantes. En otras palabras, hasta el momento en que se defina el plan estratégico de la Inspección de Trabajo para dos mil veinte no va a haber una campaña concreta de control del registro horario.

La propia ministra de Trabajo en funciones, Magdalena Valerio, ya anunció con la entrada en vigor de la medida que la Inspección iba a dar «cierto margen» a las compañías a lo largo de un periodo no concretado, lo que sugería que los inspectores que han empezado a consultar a las compañías por los métodos empleados para supervisar las horas laborales de sus trabajadores han recibido instrucciones para hacer la vista gordita. Conque, a menos que la infracción sea flagrante y concurra demanda, la verdad es que las compañías van a poder sortear cuando menos hasta el año próximo las multas previstas por la nueva normativa, que contemplan sanciones de entre seiscientos veintiseis y seis mil doscientos cincuenta euros.Según las fuentes consultadas, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social prevé lanzar en dos mil veinte un control extendido para calibrar el grado de cumplimiento de la nueva legislación. Hasta la data, solo se ha empezado algún proceso de investigación sin mayor trascendencia.

A pesar de todo, recuerdan exactamente las mismas fuentes, las compañías están ya obligadas a tener libre «de forma inmediata» frente a los inspectores la información requerida al respecto, «aunque no esté totalizada la jornada del día en que se efectúa la inspección».La indefinición de la normativa, «con muchos aspectos grises», conforme los inspectores, ha llevado a estos a tomar la resolución de no apretar a las compañías. La ley establece que son las compañías las que tienen la responsabilidad de llevar un registro diario, guardar los datos a lo largo de 4 años y ponerlos a predisposición de la plantilla, el comité de empresa o bien la Inspección de Trabajo, como la de escoger el procedimiento específico que vaya a implantar para hacer efectivo dicho control. Las opciones que pueden ser empleadas a dicho efecto son muy, muy amplias y no se restringen al acto efectivo de fichar. Puede emplearse desde el recurso más básico, como hacer firmar al empleado una declaración diaria con la hora de entrada y salida, y más tarde registrarlo todo, a emplear los medios más complejos, como el control de retina.

No obstante, no queda claro de qué forma se registran las pausas que numerosos trabajadores se toman para fumar o bien tomar el café del mediodía o bien en qué momento se empieza o bien acaba la jornada de trabajo en el caso de profesiones liberales en las que no necesariamente el trabajador ficha físicamente en la compañía. Tampoco queda claro si las compañías deben obligar a sus trabajadores –los directivos y altos mandos están excluidos– a fichar. O sea, si una compañía puede resultar multada cuando no exista registro de un trabajador que se niega a fichar. Por otro lado, sobre el capítulo sancionador, queda por determinar si la sanción máxima de seis mil doscientos cincuenta euros se alcanzaría por el conjunto de irregularidades cometidas o bien por cada trabajador sobre el que no exista registro, como solicitan los sindicatos.

En su origen, el registro horario es obligatorio para poner coto a los dos con treinta y seis millones de horas extra no pagadas que se efectúan en España por semana y que tampoco son compensadas con tiempo de reposo, prácticamente el cincuenta por ciento del total. Y es que la mitad de los ocupados asegura trabajar más de cuarenta horas.

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