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«Luego la llevas a adquirir jamón y se gasta noventa pavos»

2 mil euros por mes más gastos y un puesto en la Policía como «recompensa» fueron la contraparte que, conforme los informes policiales de la “operación Kitchen”, recibió el chofer de Luis Bárcenas, Sergio Ríos, por las tareas de espionaje al ex- tesorero del Partido Popular y a su mujer, Rosalía Iglesias, para hacerse con la documentación comprometedora para la capacitación relativa a la «caja B». Una oferta tentadora para una persona que, conforme constan en las conversaciones grabadas por el ex- comisario José Manuel Villarejo y que le fueron intervenidas en su domicilio, apenas ingresaba quinientos euros por mes con Bárcenas en cárcel y sus cuentas corrientes bloqueadas por orden judicial. Como le llegó a confesar al policía, no deseaba retirarse ni de vigilante ni de conductor. Puesto que eso.

En una de esas conversaciones, mantenida en el mes de octubre de dos mil trece, con la «operación Kitchen» ya en marcha, Villarejo le pregunta si la esposa del ex- tesorero le prosigue pagando «más o bien menos». Ríos deja entonces traslucir su frustración: «Ahora ya estamos con las estupideces, lo que sucede ahora teóricamente estoy unos días de vigilante y con eso me paga, si no ya me hubiese ido a tomar por el culo hace mucho tiempo». El entonces comisario se interesa: «¿Qué te paga? ¿Quinientos euros? Por ahí andará». «Sí, trescientos…, un mes seiscientos, te debo 100 euros, te debo quinientos». «¿Qué me afirmas? ¿Qué me afirmas?», se extraña el mando policial.

«Pero bueno ya te has relajado», se justifica, y repite la cantilena que escucha en esas circunstancias: «Cuando salga el señor, que tal y que como…». «Sí, sí, cuando salga el señor los huevos 33 –protesta Ríos–, a ver si Dios desea que cuando salga el señor ya estoy yo en Ávila (en referencia a su prometido ingreso en la Academia de Policía)». «Pero que h… de puta», asegura contrariado Villarejo. Si bien al chofer la enerva, sobre todo, el presunto ritmo de vida de la mujer de Bárcenas: «¡A tomar por culo! Y además de esto entonces la llevas a un lugar a adquirir jamón y se gasta noventa pavos o bien la llevas a la peluquería, es que veremos… esta mujer no sé…».

Con Bárcenas en cárcel, su esposa pidió múltiples veces a la Audiencia Nacional el desbloqueo de sus cuentas para poder abonar los recibos.

Ríos, captado como «agente encubierto» por Interior –«me semejas un tío que aprende con una velocidad que te cagas», le adula el comisario para ganarse su confianza–, no semeja terminar de creerse que su gratificación sea de dos mil euros por mes y en su factura del mes de septiembre (camuflada como «asesoramiento» en materia de «prevención y seguridad») escribe una cantidad considerablemente más modesta. «Tú habrás visto que achucho poco y que… pon 2 mil, no doscientos ¡mamón!», le corrige Villarejo cuando cae en la cuenta. «Ah, 2 mil, exacto», se excusa. «¡Hombre! Y pon en letra si no te importa», agrega el comisario adscrito entonces a la Dirección Anexa Operativa.

Mas a pesar de la deslealtad a Bárcenas, su chofer semeja tener una buena opinión del ex- miembro del Senado del Partido Popular. «Siempre ha sido un hombre de Estado», le asegura a Villarejo. Y recuerda que «cuando salió lo de la Infanta» (su imputación en el «caso Nóos»), le comentó: «Señor, le vendrá esto bien y tal…». Su contestación le sorprendió. «A mí no me viene esto bien que le hagan daño ni a la Casa Real ni a… Esto no le viene bien al país», le espetó frente a la perplejidad de Ríos, que le afirma al comisario que en esas mimas circunstancias otro afirmaría «joder de puta madre, que le quiten las portadas y que se jodan».

Villarejo, que se muestra presto a asistir al ex- tesorero si los papeles de Bárcenas acaban ocasionando una confrontación con el Estado, abunda en esa línea de actuación. «Salvo que un día haya esa tensión y tal, de ahí que te digo coño que todo cuanto sea recobrar esas qrabaciones, recobrar los discos duros y tal, lo demás que se defienda, que hay que asistirle a defenderse».

«Yo estoy a muerte en ese tema eh, a ti ya te lo afirmé el primer día», le asegura Villarejo al conductor de la familia Bárcenas Iglesias. Ríos menciona entonces a un comentario que le hizo «el sargento que charlé por teléfono»: «Es que serás el único tío de España que tal…». «Oye puesto que para mí eso es una medalla de que estoy con el equipo ganador», asevera orgulloso con respecto a su prometido ingreso en la Policía. «Yo te lo afirmé el primer día: “Solamente prometo lo que puedo cumplir”», saca pecho el policía.

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