Marruecos asesta un golpe de mil ciento cincuenta millones de euros a España al anular la operación paso del Estrecho
Economía

Marruecos asesta un golpe de mil ciento cincuenta millones de euros a España al anular la operación paso del Estrecho

Por segundo año sucesivo, no va a haber operación paso del estrecho en España. Si bien la razón a fin de que haya sido suspendida este ejercicio es oficialmente exactamente la misma que en dos mil veinte, la pandemia del coronavirus; las circunstancias en que se ha producido su cancelación distan mucho de parecerse. Esta vez, ha sido Marruecos el que, de forma unilateral, ha anunciado que no admitirá traslados a su territorio desde los puertos españoles como los de Algeciras, Tarifa o bien Almería. Estas 3 terminales agrupan de forma mayoritaria el paso de los tres,2 millones de emigrantes magrebís que, provenientes de toda Europa, atraviesan anualmente España para coger los ferrys en los que se trasladan de regreso a su país para pasar sus vacaciones veraniegas. La resolución llega en plena crisis diplomática entre Marruecos y España una vez que el Gobierno de Pedro Sánchez, de espaldas a Rabat, diese luz verde al traslado a Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de Covid-diecinueve.

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Marruecos ya había advertido de que la resolución de Moncloa de permitir la entrada de Ghali en España tendría consecuencias. Primero fueron las avalanchas en Ceuta. Y si bien oficialmente la disculpa es la situación epidemiológica de España, la verdad es que la suspensión de esta operación supone un golpe bajo a la economía de España, y especialmente para la de una zona ya muy castigada a nivel económico, aun sin pandemia, como la del Campo de Gibraltar. Las estimaciones apuntan a que el paso anual de estos ciudadanos magrebís deja durante toda España unos mil ciento cincuenta millones de euros en gastos de encuentro tipo: hoteleros, de nutrición, pasajes de ferrys, estaciones de servicio… Un dinero que este año se evaporará por completo.

Para ciertos campos, como el naviero, el quebranto es más que esencial. Como aseguró el día de ayer en Antena tres Noticias el directivo de ventas de la compañía FRS, «a nivel de facturación, únicamente la operación paso del Estrecho supone quinientos millones de euros». En torno a estos navíos se desarrolla una actividad que asimismo se va a ver con seriedad perjudicada. «Cada escala de un navío en un puerto produce miles y miles de euros de facturación en muchos ámbitos: el práctico, el remolcador, el provisionista, el suministrador, el que recoge los restos, los de lavandería, una un amalgama de empresas de servicios», ha explicado a Efe Manuel Piedra, presidente de Aesba, la asociación de empresarios de servicios portuarios de la bahía de Algeciras.

En exactamente la misma línea que Piedra, el encargado de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CC.OO. en el Campo de Gibraltar, Miguel Alberto Díaz, aseguró que la medida «alarga la situación agónica que viven cientos y cientos de empresas y pone en riesgo el presente y futuro de miles y miles de puestos en puertos, entre ellos personal de flota y tierra de las navieras, de apoyo al pasaje, autoridades portuarias, agencias de viajes, transportes por carretera, amarradores, hostelería, estaciones de servicio y de esta manera una larga lista de familias que temen por su futuro».

Las autoridades de Rabat han optado por una medida que daña a España sin importarles el castigo que supone asimismo para sus ciudadanos, que van a tener más difícil regresar a su país desde los puertos de Génova, Marsella y Séte, desde los que tienen miles y miles de quilómetros de travesía marina hasta Marruecos.

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