Más contratos mas de menor duración
Economía

Más contratos mas de menor duración

El año dos mil dieciocho fue un año récord para la contratación en España, ya se apunte la marca el Partido Popular de Pablo Casado –por los años de Gobierno de Rajoy– o bien intente capitalizarlo Pedro Sánchez, por su política tras la llegada a la Moncloa. Los datos son concluyente. En dos mil dieciocho se firmaron en España veintidos,29 millones de contratos laborales, la cantidad más alta de la historia y un veintiuno por ciento más que en dos mil siete, ya antes de la crisis, cuando regía Zapatero, ejercicio en el que se subscribieron dieciocho con seis millones de contratos. Entonces, la cantidad cayó hasta trece con siete millones para, desde ese momento, con Rajoy en la Moncloa, encadenar subidas consecutivas hasta llegar a los guarismos actuales. No obstante, pese a que ahora se firman prácticamente un cuarto más de contratos que en dos mil siete, la afiliación a la Seguridad Social, a fines de dos mil dieciocho –y la tendencia se ha mantenido en el tiempo–, es afín a la de hace doce años y ronda los diecinueve con cuatro millones. ¿De qué forma se explica este fenómeno?

Los especialistas de Caixabank Research, que encabeza Enric Fernández como economista jefe, lo relacionan con la duración de los contratos y con el hecho de que «el empleo de contratos de cortísima duración ha aumentado en prácticamente todos los sectores». Ponen como un ejemplo a la industria, campo en el que los contratos de menos de una semana apenas representaban un siete por ciento del total en dos mil siete, al paso que en dos mil dieciocho representan nada menos que el treinta y dos por ciento . Agregan que este fenómeno no «se ha visto reflejado en la EPA (Encuesta de Población Activa), lo que apunta a un corte de agregación temporal de estos contratos, que explicaría por qué razón la tasa de temporalidad, que ha pasado del veintitres con cuatro por ciento en dos mil doce al veintiseis con ocho por ciento en dos mil dieciocho, no ha capturado todo el incremento registrado de empleo de corta duración».

«Lo que la contratación esconde» es el título del breve mas muy sugerente estudio de los economistas de Caixabank Research, que usan sobre todo los datos de la EPA y del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal). Los datos compendiados son muy atractivos y tienen aspectos positivos y negativos. La botella medio llena afirma que en dos mil dieciocho se firmaron uno con cuatro millones de contratos indefinidos, a los que habría que agregar los 0,8 millones de temporales que pasaron a indefinidos, lo que da un total de dos con veintisiete millones. La botella medio vacía la representan los contratos temporales. En dos mil dieciocho se firmaron veinte millones en números redondos, nada menos que un veintidos por ciento más que en dos mil siete, si bien como apuntan los especialistas de Caixabank, el número de días contratados es un veintidos por ciento inferior, lo que explicaría en parte que la afiliación a la Seguridad Social no rompa las barreras de ya antes de la crisis. Todo se debe, además de esto, a que son cada vez más usuales los contratos de cortísima duración, algo que no es exclusivo de la industria, si bien sí lo más atractivo por las peculiaridades de ese ámbito.

Las cantidades del SEPE no engañan. El veintiocho por ciento de los contratos que se firmaron en dos mil dieciocho tuvieron una duración de una semana o bien menos, y prácticamente un cuarenta por ciento –cerca de la mitad del total– fueron contratos con una duración inferior a un mes, doce puntos más de lo que ocurría en dos mil siete. La mayor parte corresponden a contratos temporales para la realización de una obra o bien servicio específicos y a contratos de interinidad. «La consecuencia –apunta en informe– ha sido una reducción marcada de la duración de los contratos temporales», que han pasado de una media de setenta y nueve días en dos mil siete a una de cincuenta y nueve en dos mil dieciocho, con el consecuente incremento de la rotación laboral.

Los especialistas de Caixabank Research concluyen, no obstante, que «el mayor empleo de contratos de corta duración no está ligado a la crisis económica», algo que podría parecer atractivo, mas que asimismo significaría un cambio radical del mercado de trabajo. La utilización de contratos de menos duración «ha aumentado –escriben– desde hace más de 2 décadas y está sostiene a la fragmentación de la producción en áreas más acotadas», algo que además de esto estaría facilitado por «factores estructurales como la reducción de los costos de transporte y el cambio tecnológico». El informe de Caixabank agrega que la adaptación de las plantillas al instante puede ser positivo para la competitividad, mas «el trabajador corre el peligro de quedar atrapado encadenando contratos de cortísima duración con entradas y salidas continuas entre empleo, paro y también inactividad, con costos en concepto de ingresos y cobertura social». Y además de esto, que «incurrir exageradamente en estos contratos puede ser contraproducente, tanto para el trabajador para la compañía a medio plazo». Absolutamente nadie invertirá en capacitación y capital humano.

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