«Motín» errado de los inspectores de Trabajo por la llegada de Díaz
Economía

«Motín» errado de los inspectores de Trabajo por la llegada de Díaz

Podemos retiene a la «policía laboral» bajo su control. Este cuerpo procuró «escapar» del Ministerio de Trabajo mas Pedro Sánchez lo desautorizó

La nueva ministra de Trabajo, la marxista Yolanda Díaz, no está presta a perder más atribuciones de las que le ha supuesto desgajar la Seguridad Social de su departamento. Tras quedarse sin el control de las pensiones, bajo la tutela del independiente José Luis Escrivá, Díaz ha eludido de momento la fuga de la Inspección de Trabajo cara la cartera del que ha sido hasta el momento presidente de la Autoridad Fiscal (Airef). En la pelea que sostienen socialistas y marxistas por hacerse con la administración de las mayores responsabilidades posibles, en especial las que puedan rendir intereses políticos, la flamante titular de Trabajo ha conseguido frenar el motín de los inspectores laborales –muy vinculados por obvias razones a la Seguridad Social–, que habían pedido unirse al recién creado ministerio de mando socialista. En verdad, los sindicatos del cuerpo de inspectores laborales se mostraron contra la división de Trabajo y Seguridad Social en tanto que, argüían, «no se comprenden las relaciones laborales sin la Seguridad Social».

Frente a la partición, los inspectores habían pedido al Gobierno sostenerse en el paraguas de Escrivá, en tanto que que la base de datos de la Seguridad Social es una herramienta «indispensable» para poder revisar si los trabajadores han sido dados de alta, si la compañía cotiza y también ingresa apropiadamente o bien los modelos de contrato que emplea. Los inspectores estiman que sin esta base de datos no se habrían podido lograr, por poner un ejemplo, los resultados que lanzó en quince meses el Plan Directivo por un Trabajo Digno, que transformó doscientos setenta y tres mil ciento setenta y tres contratos temporales en indefinidos y brotó ciento sesenta cuatrocientos veintidos trabajos considerados irregulares.

No obstante, Podemos ha conseguido sofocar la pérdida de la «policía laboral», consiguiendo de esta manera retener un instrumento de control político esencial con el que «lanzar» campañas de vigilancia laboral sobre los ámbitos y empresas que determine Díaz como el registro horario. Exactamente, la ministra tiró de «defensa de la función» en su alegato de traspaso de cartera, aparte de sentar la base sobre la que virará su mandato: «Acabar con la reforma laboral».

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