Prácticamente una cuarta parte de las recetas de antibióticos serían superfluas
Salud

Prácticamente una cuarta parte de las recetas de antibióticos serían superfluas

Conforme los estudiosos, uno de cada 7 pacientes recibió antibióticos superfluos. De las recetas de antibióticos para pacientes ambulatorios surtidas por diecinueve con dos millones de pequeños y adultos estadounidenses con seguro privado de dieciocho a sesenta y cuatro años de edad en dos mil dieciseis, el veintitres por ciento no tenía justificación médica, el treinta y seis por ciento era potencialmente apropiado y el veintiocho por ciento no estaba asociado con ningún diagnóstico documentado.

La investigación, publicada en «British Medical Journal», da las estimaciones más recientes y completas hasta la data sobre la pertinencia de los antibióticos para pacientes ambulatorios entre pacientes con seguro privado.

«El empleo excesivo de antibióticos prosigue siendo rampante y afecta a una gran cantidad de pacientes», afirma el creador primordial Kao-Ping Chua, pediatra en el Centro de salud C.S. Mott de Pequeños de la Universidad de Michigan y también estudioso del Instituto de Política de Salud y también Innovación.

«A pesar de décadas de mejora de la calidad y también ideas educativas, los distribuidores prosiguen escribiendo recetas de antibióticos para enfermedades que podrían progresar por sí solas».

Los antibióticos fueron recetados en demasía para la bronquitis, el constipado común y síntomas relacionados, como la tos, afecciones que los fármacos no mejoran.

Entre los tres con seis millones de fármacos recetados con antibióticos inadecuados, el setenta y uno por ciento se escribieron en oficinas médicas, el seis por ciento en los centros de atención de emergencias y el cinco por ciento en los departamentos de urgencia.

Conforme con una investigación reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los antibióticos son la causa primordial de las visitas a la sala de urgencia por negativos efectos secundarios, que pueden incluir reacciones alérgicas, infecciones por hongos y diarrea.

En un largo plazo, afirma Chua, la mayor preocupación es que el empleo excesivo de antibióticos está contribuyendo al desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que hace que las enfermedades que ya antes eran tratables con antibióticos se vuelvan desagradables y peligrosas. De año en año, en los EE UU, un par de millones de personas se ven perjudicadas por infecciones resistentes a los antibióticos y veintitres.000 mueren, conforme CDC.

El estudio halló que la tasa de prescripciones de antibióticos es de ochocientos cinco por cada mil personas. Los datos nacionales señalan que en torno a doscientos setenta millones de prescripciones de antibióticos son surtidas por farmacias de año en año.

«La resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud pública en el planeta, y la enorme cantidad de antibióticos que los distribuidores prescriben a los pacientes es un esencial impulsor de la resistencia», afirma Chua.

«Los distribuidores deben suprimir con emergencia las prescripciones que no son precisas, tanto por el bien de sus pacientes como de la sociedad».

Chua apunta múltiples posibles explicaciones para prescripciones inadecuadas. En ciertos casos, los pacientes pueden solicitar una receta para reducir el sufrimiento, singularmente si anteriormente se les recetaron antibióticos indebidamente en situaciones afines, lo que los lleva a opinar que los antibióticos son precisos.

En otros casos, los médicos pueden estar verdaderamente inseguros sobre el diagnóstico.

«Los distribuidores tienen buenas pretensiones y desean cuidar de sus pacientes de la mejor forma posible», afirma Chua. «A veces resulta bastante difícil distinguir entre un constipado y una infección sinusal bacteriana. La inseguridad diagnóstica es claramente un factor».

«Sin embargo, aun cuando los distribuidores piensan que probablemente un paciente tenga un constipado, nuestra cultura médica los incita a exponerse a tratar en vez de exponerse a tratar mal al aconsejar la espera vigilante”.

Chua asimismo apunta que el porcentaje de recetas superfluas puede ser considerablemente mayor que lo que los números muestran. 3 de cada diez receta no se asociaron con ningún diagnóstico documentado. Estos podrían incluir casos en los que un médico le recetó un antibiótico por teléfono sin una visita al consultorio conforme las descripciones que coinciden con una infección que requiera antibióticos.

El treinta y seis por ciento de las recetas considerados potencialmente apropiadas en el estudio asimismo se escribieron para afecciones que solo en ocasiones precisan antibióticos, como la sinusitis.

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