producen menos desarrollo y también inversión
Economía

producen menos desarrollo y también inversión

España está en el puesto veintitres en el índice que mide la competitividad fiscal de los países desarrollados. Esto quiere decir que este país tiene otros veintidos países por delante con mejores prácticas tributarias y solo trece por detrás. Este indicador busca medir «si el sistema tributario de un país cumple con los 2 principios centrales que deben guiar el diseño de una buena política tributaria: competitividad y neutralidad». Algo en lo que, a la luz del informe, España no sale bien parada. En verdad, el documento, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) en cooperación con la Tax Foundation de USA, destaca las «carencias» de nuestro modelo de impuestos, que se traducen en un «menor atrayente fiscal y resultan en peores datos de desarrollo y también inversión».

De este modo, el laboratorio de ideas de la patronal CEOE discrepa de las políticas tributarias que plantea Pedro Sánchez y apunta justo en dirección contraria. «No se justifican subidas impositivas, dada la superior presión fiscal normativa; por contra, deberían generarse bajadas tributarias, en tanto que el rigor presupuestario lo permita», asegura el IEE.

siete mil millones de subida impositiva

Entre las subidas fiscales planteadas por el Partido Socialista Obrero Español y ofrecidas a Podemos a cambio de su apoyo (más de siete mil millones de euros) figura un fuerte incremento del Impuesto sobre Sociedades, sobre todo para las grandes empresas. No obstante, el informe apunta que este tributo «debe ser revisado urgentemente con ánimo de reducir las clases nominales». Además de esto, sus reglas han de ser mejoradas tras una década de continuos cambios que producen inseguridad y dañan de manera notable la inversión.

Otro apartado donde la ministra de Hacienda socialista desea introducir cambios en alza es en los impuestos de Sucesiones y Donaciones, y en el de Patrimonio. Si bien acostumbra a charlar de «armonización», la verdad es que el propósito es forzar a las comunidades que los bonifican (sobre todo la capital española) a subirlos. El IEE, en cambio, apuesta por la eliminación de Patrimonio y la reducción notable de los modelos máximos a abonar por Sucesiones y Donaciones. «Los impuestos que gravan la riqueza producen un exceso de impuesto desmedido en tanto que condicionan las primordiales resoluciones de los agentes económicos». En verdad, en tributación patrimonial España suspende con un dos con nueve sobre diez y está en el puesto treinta y dos sobre treinta y seis.

Además de esto, apunta de manera directa a las nuevas figuras tributarias que Sánchez pretende introducir y que trató de implantar en los errados Presupuestos de dos mil diecinueve. «La introducción de nuevas figuras fiscales, como la tasa financiera o bien el impuesto al diésel, aumentaría la dificultad del sistema fiscal y crearía nuevos obstáculos para la actividad empresarial, lastrando el atrayente fiscal de España», afirma. En este sentido, asevera que este país recularía 5 puestos en el Índice de Competitividad Fiscal caso de que salieran adelante dichas medidas. Considera «especialmente desaconsejable» el nuevo impuesto a las transacciones financieras (aprobado aun por el Gobierno el pasado enero y todavía pendiente, puesto que no llegó a salir adelante), en tanto que supondría un encarecimiento del costo de capital para las compañías cotizadas españolas.

En definitiva, el IEE estima que España padece una presión fiscal normativa (teniendo presente la colecta y el nivel de renta) un ocho por ciento superior a la media de la Unión Europea, que se agudiza hasta el dieciseis por ciento en el caso de Sociedades. Por este motivo, apunta que «si deseamos emplear comparativas internacionales para el diseño de nuestro sistema fiscal, es más razonable reducir el peso de la estructura tributaria del Impuesto sobre Sociedades en España que lo contrario». Es más, apunta que pretender tener la presión fiscal recaudatoria superior de economías más prósperas y ricas que la de España puede agudizar las diferencias.

Cumplir con Hacienda, un mal negocio

España padece un esmero fiscal (presión fiscal ajustada por nivel de renta) un diez por ciento superior a la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Para el IEE, el inconveniente se acentúa por el mayor peso de la economía sumergida en España en comparación con la Unión Europea, «lo que hace que la ratio de presión fiscal que aguantan los impositores que cumplen con sus obligaciones sea considerablemente mayor en España que en la UE». En verdad, el ochenta por ciento de la diferencia de presión fiscal recaudatoria entre España y la Unión Europea se explica por la menor economía sumergida en el conjunto del club comunitario europeo.

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