Salud

Relacionan una bacteria bucal con el Alzheimer

Una nueva investigación ha descubierto de qué manera la bacteria Porphyromonas gingivalis, generalmente asociada con la enfermedad crónica de las encías, semeja impulsar la nosología de la enfermedad de Alzhéimer.

El estudio, efectuado en la Universidad de Louisville, en USA, revela de qué manera los estudiosos identificaron esta bacteria en los cerebros de pacientes con Alzheimer.

El estudioso Jan Potempa, del Departamento de Inmunología Oral y Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Odontología, formó una parte del equipo de científicos internacionales que han llevado a cabo el estudio, notifica Tendencias veintiuno.

Conforme explica Potempa en un comunicado, si bien los agentes infecciosos se han relacionado previamente con el desarrollo y la progresión de la enfermedad de Alzheimer, la patentiza de causalidad no ha sido concluyente, hasta el momento.

No obstante, Potempa agrega que «ahora tenemos pruebas sólidas que relacionan a Porphyromonas gingivalis y la patogénesis del Alzheimer, mas se precisa hacer más investigación ya antes de probar que esta bacteria está explícitamente implicada en la causa o bien morbilidad del Alzheimer».

Nuevo enfoque en las terapias

«Un aspecto todavía más notable de este estudio es la demostración del potencial de una clase de terapias moleculares dirigidas a los primordiales factores de virulencia para mudar la trayectoria de la enfermedad de Alzheimer, que semeja estar asociada epidemiológica y clínicamente con la periodontitis», explica Potempa.

En modelos animales, la infección oral por Porphyromonas gingivalis condujo a la colonización cerebral y al incremento de la producción de la proteína beta amiloide, un componente de las placas amiloides, que se forman en los espacios interneuronales de la substancia gris del cerebro y generalmente asociadas con el Alzheimer.

El equipo asimismo halló las enzimas tóxicas que segrega la Porphyromonas gingivalis en las neuronas de los pacientes con Alzheimer. Se trata de la gingipain, una proteasa que degrada las citocinas, regulando a la baja la contestación del huésped en forma de inflamación reducida. Se ha probado que su toxicidad se transmite a una pluralidad de células.

En un intento por bloquear la neurotoxicidad impulsada por la bacteria, los estudiosos diseñaron una serie de terapias de moléculas pequeñas dirigidas a las “gingipains”.

En los ensayos preclínicos, los estudiosos probaron que al inhibir el compuesto COR388, se redujo la carga bacteriana de una infección cerebral por Porphyromonas gingivalis, se bloqueó la producción de un género de beta amiloide (Aβ42) relacionada con el Alzheimer, se redujo la neuroinflamación y se resguardaron las neuronas en el hipocampo, la una parte del cerebro que controla la memoria y, con cierta frecuencia, se atrofia a inicios del desarrollo del Alzheimer.

Más información en Tendencias veintiuno

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