Salud

revolución en su tratamiento tras treinta años sin novedades

El estrellato ineludible de la pandemia del Covid-diecinueve y el hecho de que, exactamente por el coronavirus, este año se haya debido festejar en línea no han eludido que ASCO, el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica y, a la sazón el más esencial de medicina del planeta, haya presentado los grandes avances producidos en esta enfermedad. Si bien algo descafeinado –es indiscutible que en primera línea prosigue el SARS-CoV2– ha vuelto a ser el escenario en el que se han hecho públicos ensayos en diferentes tumores que cambiarán el estándar de tratamiento frecuente hasta el momento utilizado en ellos, como en los de colon, pulmón y, singularmente vejiga, un cáncer en el que apenas había variado su abordaje en los últimos treinta años. Y todo ello, además de esto con un marcado acento de España, puesto que 3 de los 5 estudios que se presentan en la sesión plenaria (en la que se resaltan los más esenciales de todo el congreso) tienen una señalada participación nacional, lo que pone de manifiesto el buen sitio que ocupa la Oncología de este país.

El de vejiga es el cuarto tumor en número de diagnósticos en España: se advierten más o menos unos treinta.000 nuevos casos todos los años. El setenta por ciento de ellos está localizado y se puede tratar con una operación parcialmente fácil y se logra supervisar la mayor parte de veces. No obstante, en los casos en los que llega a metástasis este género de tumor se trata con quimioterapia basada en cisplatino, un abordaje que se viene utilizando desde los años noventa, algo absolutamente anormal, puesto que en estos años ha habido mucha evolución con la aparición de la inmunoterapia o bien las CAR-T.

Para poder actualizar esta pauta, se puso en marcha el estudio Javelin en pacientes con cáncer de vejiga metastásico aspirantes a un tratamiento de mantenimiento. El trabajo planteaba dar a estos pacientes una inmunoterapia –avelumab– tras la quimioterapia frecuente. De esta forma, tras cuatro-seis ciclos de quimio a los que no avanzaban se les aleatorizaba a percibir la inmunoterapia como terapia de mantenimiento. Actualmente a estos pacientes simple psique se les sostiene en observación. Y los resultados han sido espectaculares.

«Es un jalón. Se ha visto que aumenta la supervivencia global y en primera línea. Logra veintiuno con cuatro meses en frente de catorce con tres, lo que es un aumento muy notable. Y no solo eso: sirve para todos y cada uno de los pacientes con este tumor. Se marcha a trasladar de forma inminente a la práctica clínica», asegura Isabel Echavarría, secretaria científica de la Sociedad De España de Oncología Médica (SeoM). «Se ha visto que el mantenimiento eleva la supervivencia global cuando menos al cincuenta por ciento . Es además de esto un tratamiento en primera línea, lo que va a impactar mucho en los pacientes. De ahí que se ha transformado en el nuevo estándar y este estudio lo transforma en el tratamiento de referencia», coincide Enrique Grande, jefe del Servicio de Oncología Médica del MD Anderson Cancer Center de la capital española, quien ha formado una parte del estudio como estudioso.

Grande presentó, además de esto, los resultados del estudio Dutreneo, asimismo en vejiga, que se desarrolla en más de diez centros de salud españoles y que regula. En un caso así el trabajo podría considerarse «el paso inicial cara el tratamiento adaptado en esta clase de tumor», algo ya muy extendido en otras neoplasias, no de esta forma en esta. El trabajo, uno de los 4 más esenciales del año en el área, es el primero que, en este tumor, elige pacientes basándonos en una firma genética. «En función de esta firma de dieciocho genes clasificamos los tumores en fríos, aquellos que tienen estos genes “apagados”, y calientes, los que los tienen “encendidos”. Hacíamos el diagnóstico de cáncer de vejiga infiltrado basándonos en esta firma genética. Los fríos los tratamos con el estándar de quimioterapia y cirugía y los calientes los aleatorizamos dando a la mitad la terapia estándar y a la otra una doble combinación con inmunoterapia: durvalumab y tremelimumab», explica.

Y los datos afirman que la eficiencia (esto es, pacientes en los que no queda tumor y tienen contestación completa, que acostumbra a ser de entre el treinta-cuarenta por ciento ) en los tumores fríos alcanza el setenta por ciento , y en los calientes el treinta y cinco por ciento , lo mismo con inmunoterapia. «El primordial avance es que hemos visto que en los fríos la eficiencia de la quimioterapia es altísima y en los calientes la contestación es semejante, mas con mucho mejor perfil de seguridad», sigue Grande, que ha efectuado el estudio merced a la Fundación Cris contra el Cáncer.

Cáncer colorrectal

Otro de los estudios más esenciales que se han presentado ha sido en cáncer colorrectal metastásico y también inestabilidad de microsatélites, un género de tumor que afecta al cinco por ciento de los cánceres metastásicos para el que muy seguramente va a haber un cambio de paradigma en su abordaje. «Es muy relevante pues la magnitud del beneficio clínico (eficiencia, seguridad y tolerabilidad del tratamiento) es fundamental en este subgrupo que tiene mucho peor pronóstico cuando se trata con quimioterapia usual que el cáncer colorrectal sin inmunuoterapia. Es el único subgrupo en este tumor en el que la inmunoterapia ha probado un beneficio», explica Rocío García-Carbonero, del Servicio de Oncología Médica del Centro de salud doce de Octubre de la villa de Madrid, que ha participado en este ensayo incluyendo un número esencial de pacientes (el máximo reclutador de España), aparte de otros centros de Santander, Barna y Málaga.

De este modo, en el Keynote-ciento setenta y siete, que es como lleva por nombre, la mitad de los pacientes recibió el tratamiento estándar con quimioterapia y la otra mitad la inmunoterapia pembralizumab. Y los resultados han sido buenísimos, puesto que retrasa la progresión del tumor: si quienes recibieron la quimioterapia pasaban ocho con dos meses hasta la progresión, el de la inmunoterapia duplicaba este tiempo, con dieciseis con cinco meses y con una tasa de supervivencia libre de progresión a un par de años que aumenta del diecinueve por ciento al cuarenta y ocho por ciento . «Y, sobre todo, que los que responden son largos respondedores. El ochenta y tres por ciento de los que recibieron pembralizumab prosigue respondiendo frente al treinta y cinco por ciento de los de quimioterapia», apunta Echavarría, para quien «va a suponer, prácticamente seguro, un cambio de estrategia y a modifi car el tratamiento en primera línea de este tumor metastásico».

Para finalizar, en cáncer de pulmón se ha visto que el tratamiento con terapia dirigida osimertinib tras la cirugía para el no microcítico con mutación EGFR mejoró significativamente la supervivencia libre de enfermedad. El estudio Adaura prueba que los pacientes con tumores con estadio II-IIIA que recibieron el nuevo medicamento, «el noventa por ciento estaban vivos a los un par de años sin recurrencia del cáncer, en comparación con el cincuenta y tres por ciento de la rama de control que no recibía nada más», asegura Echavarría: «Es una investigación fundamental. Desde este momento se podrá poner este tratamiento, puesto que hasta el instante no había indicación».

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