Sociedad

salas de ocho pequeños y test masivos

Lucía tiene doce años y no anda, no habla y no puede comer sólidos, por el hecho de que no tiene capacidad cognitiva para esto. No puede llevar mascarilla, pues se la quitaría. Tampoco es posible explicarla que sostenga la distancia de seguridad, pues no lo comprendería. No podría percibir educación telemática, por el hecho de que no puede fijar la vista en una pantalla. Mas, precisa fisioterapia diaria para eludir que su cuerpo se irregular.

Lucía vuelve al cole el ocho de septiembre de forma presencial al lado de otros compañeros que, como , tienen una parálisis cerebral y que son en especial frágiles pues, además de esto, sufren cardiopatías o bien inconvenientes respiratorios. «El nivel de preocupación y ansiedad es altísimo. La vuelta al cole la vivimos con mucha intranquilidad por el hecho de que es esencial que asistan a clase pues, si no lo hacen, el perjuicio será enorme, mas por su parte son pequeños singularmente vulnerables», cuenta Esther, su madre.

Al igualmente Lucía, el ocho de septiembre se incorporan otros cinco mil quinientos pequeños a sus clases de Educación Singular. Para estos pupilos se ha previsto que la vuelta al cole sea presencial, si bien «serán los progenitores los que, teniendo presente el criterio médico, decidan la asistencia de sus hijos a los centros», aseguran desde la Consejería de Educación. Y es que «la presencialidad de los pupilos de Educación Singular es principal para su bienestar, puesto que en los centros a los que asisten reciben diferentes terapias y cuidados de los que pudieron beneficiarse a lo largo del confinamiento», agregan desde Educación. De ahí que se pretende que se incorporen con suficientes garantías. La Comunidad de la capital española ha establecido que en la etapa de Educación Básica Obligatoria (EBO) se establezcan «grupos burbuja» de entre seis y ocho pupilos máximo. Los que cursan esta etapa tienen entre seis y los dieciseis años y cursan el currículo de Educación Primaria amoldado a sus necesidades.

Por otra parte, se ha establecido un máximo de quince pupilos en el caso de los conjuntos de Transición a la Vida Adulta (TVA). Esta etapa está destinada al estudiantado de dieciseis años que haya pasado por la EBO y está dirigida a facilitar el desarrollo de la autonomía de los jóvenes y la integración social del estudiantado, aparte de orientación y capacitación laboral.

Test masivos

Otra de las primordiales medidas que se harán es la realización de test masivos a profesores y pupilos. Las primeras pruebas PCR se van a hacer en el arranque de curso. Mas asimismo se pretende hacer un seguimiento de la evolución del virus. De ahí que se efectuarán van a hacer test de anticuerpos para profesorado y estudiantado de forma periódica y con carácter mensual. La idea es que el personal sanitario se desplace a los centros y de este modo se evite el traslado de pupilos y profesores.

A esta medida de control sanitario se sumarán otras, como extremar la limpieza, no solo en los institutos, sino más bien asimismo en el transporte, en tanto que la mayor parte de estos pupilos usan el servicio de senda. Es por esto con lo que se prevé acomodar los horarios y se acrecentará el número de automóviles, que van a ser ventilados ya antes y tras su empleo. Los buses deberán tener libres pañuelos de papel tirables, y una papelera con tapa automática y bolsa de plástico en su interior.

En el centro, se va a hacer singular hincapié tanto en la desinfección de las superficies interiores, como los pomos de las puertas, los pasamano y cualquier otro elemento de contacto. Las entradas y salidas se van a organizar de forma escalonada para eludir los contactos.

«Las medidas nos semejan buenísimas, mas ahora solicitamos que se apliquen», afirma Luis Colorado, portavoz de la plataforma «Inclusiva sí, singular también». La presencialidad para las familias es fundamental «porque nuestros hijos han estado 6 meses sin terapia y hemos debido hacerlo nosotros con lo poco que sabemos; los centros no han llevado las terapias a los hogares». De ahí que solicitan a Servicios Sociales que se coordine con Educación a fin de que, en el caso de confinamiento, estos pupilos puedan percibir esta atención especializada.

La preocupación de las familias se centra en saber qué ocurre si un maestro resulta inficionado. «Son nuestros héroes y al unísono son profesionales muy especializados. Con este género de pupilos no es posible sostener distancia social, de ahí que solicitamos que se aplique un plan de refuerzo y substitución de estos docentes».

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