Sánchez y Aragonès se reunirán ya antes del verano
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Sánchez y Aragonès se reunirán ya antes del verano

Gobierno y Generalitat vuelven al punto de inicio. Tal y como si nada se hubiese avanzado en los 4 años que lleva Pedro Sánchez en Moncloa, cuando estableció como prioridad encaminar la relación con Cataluña. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y su análoga catalana, Laura Vilagrà, se han reunido hoy en la capital de España a lo largo de dos horas, en una cita que tiene dos interpretaciones. Para Moncloa ha pasado en un tono “cordial, franco y constructivo”, al tiempo que el Govern ha embrutecido su alegato.

Una asamblea a fin de que la pelota prosiga rodando, mas sin resultado específico, alén de enseñar su pretensión de que Pedro Sánchez y Pere Aragonès se reúnan ya antes del parón estival. “La pretensión es que se genere tan pronto como sea posible”, ha señalado Bolaños en conferencia de prensa, poniendo por delante que el presidente del Gobierno tiene una apretada agenda.

En lo que se refiere a la mesa de diálogo, que ya estaba en funcionamiento y que se reunió en Barna en el mes de septiembre de dos mil veintiuno, las dos partes han determinado que se debe establecer “un nuevo pacto de marco general para el diálogo y la negociación”, en el que queden reflejados los “principios y prioridades que deben encabezar las relaciones entre gobiernos y la mesa de diálogo”.

Como habitúa a ser frecuente en este género de cimas, la versión de la Generalitat difiere en forma y tono de la valoración del Gobierno: la consejera Laura Vilagrà ha comparecido separadamente en la sede que el Ejecutivo catalán tiene en el centro de la villa de Madrid y se ha mostrado considerablemente más beligerante a pesar de festejar la asamblea entre Aragonès y Sánchez, aún sin data ni sede (la capital de España o Barna).

Específicamente, el Govern se niega a admitir que las relaciones estén ya normalizadas tras el encuentro -”no hay motivos aún para charlar de que se hayan descongelado ni de que se haya retomado el diálogo, primero hay que cerrar esta etapa y restituir confianzas”. Algo que Bolaños ni ha mentado desde la Moncloa.

Sin entrar en el fondo de sus demandas, la líder republicana se ha limitado a poner múltiples ejemplos que la Generalitat solicita al Gobierno escudándose en una parte del informe Cilevics del Consejo de Europa: la reforma del código penal sobre el delito de sublevación que la Moncloa aparcó hace meses, cambios en el Tribunal de Cuentas o la retirada de las euroórdenes de detención que afectarían, por poner un ejemplo y entre otros muchos, a Carles Puigdemont.

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