sin encuentre de preguntas y pupilos con suspensos
Sociedad

sin encuentre de preguntas y pupilos con suspensos

Más de treinta y tres pupilos españoles se presentan este año, ya antes del dieciocho de junio (en convocatoria ordinaria) a las pruebas de acceso a la universidad en las condiciones más dispares que ha habido jamás en dependencia de la comunidad autónoma en la que vivan.

Si hasta el momento se charlaba de diecisiete modelos diferentes de selectividad, Evau o bien Ebau, las últimas regulaciones que ha hecho el Ministerio de Educación por la pandemia y la orden publicada el día de ayer en el BOE, que determina el examen de acceso, profundiza todavía más en descentralización del sistema educativo que han criticado tanto ciertos partidos, como Partido Popular y Cs, como los sindicatos educativos.

De este modo, conforme figura en el artículo seis del decreto, que regula la longitud de las pruebas, ahora van a ser cada comunidad autónoma la que determine cuántas preguntas va a haber en todos y cada examen, cuando hasta el momento estaba establecido un mínimo de 2 y un máximo de quince. La medida va a hacer aun más bastante difícil el trabajo al Ministerio de Educación y Formación Profesional, que había creado una comisión concreta para comprobar y cotejar la Evau tras advertir «incidencias» en comparación con grado de complejidad de las pruebas en dependencia de la Comunidad. Ciertas, como la villa de Madrid y Castilla y León, habían denunciado que la selectividad «no es igualmente exigente en todas y cada una de las comunidades autónomas y eso es un agravio comparativo para los estudiantes madrileños», lamentaba el consejero de Educación madrileño, Enrique Ossorio.

De este modo, «el hecho de que las comunidades autónomas tengan más competencias de las que por sí tenían en el momento de regular esta prueba va a hacer más bastante difícil una homologación», asegura Jorge Sáinz, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos.

Los pupilos van a llegar a la prueba este año en situación más dispar que se ha visto jamás tras el decreto dictado por la ministra Celaá en el mes de septiembre pasado sobre medidas urgentes para amoldar la situación de la educación a las complejas circunstancias en que se desarrolla la actividad académica. El decreto suponía una rebaja la demanda y ha dejado a cargo de las autonomías el criterio para pasar de curso.

De esta forma, se da la coyuntura de que alumnos que tengan asignaturas suspensas van a poder conseguir el título de Bachillerato y presentarse a la selectividad, si de este modo lo deja su comunidad autónoma, mas en otras no se dejará que esto se haga de esta forma, como es el caso de la capital española.

Además de esto, este decreto ha dado vía libre a los centros de educación a fin de que flexibilicen lo que los pupilos deben aprender este año y se ha ido a dar lo esencial, no todo el temario. De esta manera, va a haber institutos y autonomías en las que se haya dado un extenso currículo y en otras en los que no haya sido de esta forma por el hecho de que, en suma, el claustro ahora tendrá presente de forma global si un pupilo ha alcanzado los objetivos del curso, alén de si tiene suspensos o bien no.

Es por esto con lo que el encargado de Csif en materia de Educación, Mario Gutiérrez, estima que «el Ministerio de Educación no solo no ha hecho nada para homologar la prueba, sino la ha empeorado. Se puede hacer la prueba con suspensos y los contenidos mínimos obligatorios ahora se han transformado en orientativos. Cada administración ha entendido que es lo esencial de forma individual y los contenidos mínimos que se dan son diferentes, mas el distrito universitario es único». A juicio de Gutiérrez, «no tiene sentido que diferentes exámenes acrediten para exactamente las mismas universidades».

Por otra parte, Sáinz asegura que la orden ministerial crea inseguridad para pupilos del Liceo Británico, Francés o bien Italiano o bien aquellos que estudian fuera de España y desean cursar estudios universitarios en España al no precisar de qué manera serán las preguntas para este estudiantado. «El Gobierno se carga la internacionalización pues muchos progenitores que deseen mandar a sus hijos a España a estudiar no lo van a hacer al albergar dudas sobre de qué manera va a ser el acceso a la universidad a esta altura de curso», apunta.

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