Economía

solicitar un crédito para abonar otro

Los autónomos se temen que lo peor está por venir, que se aproxima el más difícil de los escenarios posibles y el futuro en un corto plazo aparece en riesgo. «No sé de qué forma salir de este embrollo. No puedo trabajar, mas debo continuar pagando las facturas. Y ahora va a llegar la devolución de los créditos ICO». Es la trágica declaración de Dolores Balsa, autónoma, feriante y agobiada por una situación que la desborda. Este es un caso en particular, mas equivalente al de decenas y decenas de miles y miles de trabajadores por cuenta propia que no disponen de ingresos y las ayudas que les llegan apenas les dejan subsistir. «La prestación apenas da para nada y lo peor está por venir», se protesta Jon Asumendi, autónomo societario de un negocio de servicios técnicos para acontecimientos, Soundsystem, que prosigue en el dique seco desde el mes pasado de marzo. Él asimismo pidió un crédito avalado por el ICO. En su caso, no deberá comenzar a abonar hasta marzo del año próximo, mas ya le está quitando el sueño. «La actividad prosigue paralizada y la previsión es que proseguirá de este modo muchos meses y no sé de qué manera pagaré ese crédito si ni tan siquiera puedo encarar los gastos de mi negocio».

Los créditos ICO semejan haberse transformado en un arma de doble filo, que comenzará a disparar desde el próximo mes de octubre –para los que decidieron un crédito con 6 meses de carencia–, y no hace presos.

Para dotar al tejido empresarial de liquidez a lo largo de los peores instantes del confinamiento, el Gobierno decidió poner en circulación una línea de acredites públicos de cien millones de euros, de los que garantizó de forma directa el ochenta por ciento del crédito en las operaciones de financiación y en las siguientes renovaciones que hiciesen empresas y autónomos. Esta dotación se amplió más tarde con otros cuarenta millones auxiliares, que prosiguen actuales y pueden pedirse hasta diciembre, si bien la contestación no ha sido igualmente positiva en esta última remesa.

Ni empresas ni autónomos tienen confianza en que la restauración económica llegue en un corto plazo y temen endeudarse más frente al panorama de rebrotes y nuevas limitaciones que asoma en el horizonte. Las entidades de finanzas reconocen que la demanda en esta segunda fase es limitadísima. «No creo que invertir en sus negocios sea una prioridad en estos momentos», explican con resignación fuentes bancarias, que temen la generalización de los impagos a lo largo de los próximos 6 meses.

El Banco de España advirtió esta semana que sin una nueva ronda de medidas «mitigantes», los impagos se podrían multiplicar cuando venzan las moratorias crediticias, en el caso de los hogares, y el plazo de falta de los acredites ICO en el caso de pequeñas y medianas empresas y autónomos. Conforme el supervisor bancario, el importe total del crédito concedido y avalado hasta junio se situó en ochenta y siete millones, de los que las sociedades no financieras y los autónomos dispusieron de sesenta y dos millones, unas cantidades que el Ministerio de Temas Económicos eleva a noventa y nueve millones a treinta de agosto.

Mas ahora toca devolver ese dinero puesto en circulación bajo la premisa de que «todo volvería aproximadamente a la normalidad en un plazo razonable, mas obviamente no ha sido de esta manera, y ahora nos vemos con el agua al cuello y sin apenas ingresos para poder encarar los pagos de ese crédito». De este modo lo reconoce, Juan Salvador, dueño de un taller en Valencia que tiene ahora un setenta por ciento menos de facturación.

Octubre ya está a las puertas y con el nuevo mes la espada de Damocles de los ICO se cierne sobre las cabezas de los autónomos y las pequeñas y medianas empresas que deban hacer el primer pago del crédito firmado con una falta de 6 meses –para los que lo pidieron el mes pasado de abril–. No es el caso de Dolores Balsa, que tiene todavía 6 meses de armisticio, mas sí el de su hermano –con un negocio de feria, como ella–. Reconoce lamentablemente que «va a abonar el primer crédito ICO con el segundo que solicitó, pues no dispone de ingresos. Es una vergüenza». Balsa incide en que «los feriantes invertimos en progresar y sostener nuestros negocios entre octubre y noviembre, y para esto pedimos créditos ICO, que entonces devolvemos merced a la campaña de Navidad. Mas este año no va a ser posible por el hecho de que nos impiden trabajar. Vamos a la ruina total». Tiene claro que «algo debe hacer el Gobierno. En nuestro caso, que somos una de las pocas actividades a las que se les han negado trabajar, demandamos alguna medida, una moratoria o bien una prórroga para encarar todas y cada una estas obligaciones hasta el momento en que podamos regresar a la actividad».

Jon Asumendi solicita lo mismo, que «sigan propagando las ayudas a los ámbitos que no podemos trabajar», si bien esas ayudas apenas le dejen subsistir. «Recibo ochocientos euros, mas con ellos debo abonar alquiler del local, la furgoneta, la luz o bien el agua de mi negocio, mas asimismo mi hipoteca, el vehículo, los gastos familiares… Mas no deseo que me subvencionen, solo deseo regresar trabajar».

Fuentes ministeriales manifestaron a LA RAZÓN que, «ahora mismo, poco podemos hacer, pues el Gobierno no puede entrar en contratos firmados entre las entidades de finanzas y los autónomos o bien las compañías. Tienen contratos que deben cumplir. Una alternativa puede ser renegociar las condiciones particulares de cada caso con los bancos, mas ahí tampoco podemos entrar».

Mas el presidente de la asociación de autónomos ATA, Lorenzo Amor, piensa que el Gobierno sí que puede intervenir «en un cambio de la normativa y de los protocolos de los ICO, pues no semeja enterarse que la situación será peor en el mes de abril del año próximo, cuando venzan la mayor parte de los créditos y los autónomos no puedan hacerlos frente». En el barómetro del colectivo que presentó el día de ayer su asociación mostró unas horribles estadísticas. El ochenta y uno por ciento de los autónomos ha visto reducida su facturación y, de ese porcentaje, el cincuenta por ciento (uno con seis millones) ha perdido más del sesenta por ciento sus ingresos. En estas apremiantes circunstancias van a deber devolver los más de noventa millones avalados por el ICO.

Desde la asociación de autónomos UPTA se ha pedido una moratoria en el pago de los préstamos ICO para todos aquellos autónomos que no han tenido actividad económica a lo largo de estos meses. Su presidente, Eduardo Abad, estima que “es preciso aprobar una prórroga para aceptar los pagos pertinentes a estos préstamos», y lo solicita para todos aquellos autónomos que prueben que su actividad se ha detenido o bien que la facturación de sus negocios haya disminuido por lo menos un cincuenta por ciento . Mientras que, los autónomos pierden el sueño y demandan que solo desean trabajar. «El fatalismo se ha instalado entre nosotros y no sabemos de qué forma saldremos de esta». Autónomos dixit.

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