«Subir la presión fiscal no transformará a España en un país del norte de Europa»
Economía

«Subir la presión fiscal no transformará a España en un país del norte de Europa»

¿Subir o bien bajar impuestos? ¿Elevar la colecta a base de acrecentar la fiscalidad o bien reducirla para procurar estimular la economía? Esta es una de las primordiales cuestiones que tienen que esclarecer los gobiernos para reforzar su política económica. El presente Ejecutivo (en funciones) de Pedro Sánchez ha optado por la primera opción, a juzgar por la batería de subidas impositivas que ha anunciado o bien, cuando menos, insinuado desde el momento en que llegó a La Moncloa. No obstante, son muchas las voces que alertan de un efecto opuesto al deseado si se materializan, con un grave impacto sobre la actividad y, en consecuencia, sobre la colecta final.

En este sentido, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Research informó el día de ayer de que «el incremento de la presión fiscal en España no nos transformará necesariamente en un país del centro o bien norte de Europa, sin ese cuidado por progresar ya antes la eficacia de todas y cada una nuestras políticas públicas y también impuestos, valorando sus resultados y su vigencia. Más bien al contrario». En verdad, el departamento de estudios de la entidad asegura que resulta más probable que nos lleve a una situación como la de Italia, con una presión fiscal afín a la del promedio europeo, mas con una eficacia del ámbito público inferior a la de España, con el costo que ello supone en concepto de desarrollo y bienestar.

Apunta que en España el razonamiento que acostumbra a emplearse es que, conforme Eurostat, su presión fiscal (ingresos públicos sobre Producto Interior Bruto) en dos mil dieciocho era del treinta y ocho con nueve por ciento , seis con uno puntos bajo la media de la UE (cuarenta y cinco por ciento ). Para Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, «nada asegura que la presión fiscal en nuestros días existente en la Unión Europea refleje las preferencias de los ciudadanos europeos en una década, ni tampoco las de la sociedad española». Aun admitiendo que fuera un buen referente, supone que si España iguala su presión fiscal a la media europea alcanzaremos su nivel de bienestar. «De nuevo se trata de un supuesto peligroso sin las precauciones apropiadas», asevera. Concluye que la presión fiscal es «resultado de la eficacia con la que marchan las administraciones públicas y de la calidad de sus instituciones».

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