Una nota del Congreso delimita las opciones de Sánchez para retrasar las elecciones a dos mil veinticuatro
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Una nota del Congreso delimita las opciones de Sánchez para retrasar las elecciones a dos mil veinticuatro

La incógnita sobre la data de las elecciones generales lleva rodeando la política de España desde hace meses: acorde a la ley y al calendario, deberían festejarse, como muy tarde, el diez de diciembre. No obstante, la Princesa Leonor cumple dieciocho años el treinta y uno de octubre de dos mil veintitres y eso podría condicionarlo todo pues las Cortes deben estar constituidas a fin de que jure la Constitución. Si las elecciones son el diez-D, Pedro Sánchez debería firmar el decreto de convocatoria y disolver las Cortes el dieciseis de octubre (con cincuenta y cuatro días de antelación), por lo que la Princesa no podría protagonizar la liturgia de cumplimiento de la Carta Magna.

Aunque, a juzgar por las consideraciones del letrado Manuel Delgado-Iribarren, de la Comisión Mixta para la UE, las dos cosas pueden darse a la vez. ¿De qué forma? Convocando las elecciones “por extinción del orden de las Cámaras”: esto es, dejando que la legislatura quede agotada de manera automática el diez de noviembre, que es cuando se cumplen 4 años de las elecciones de dos mil diecinueve. Esto dejaría que “entre el dieciseis de octubre y el diez de noviembre de dos mil veintitres (en que concluiría el orden) las Cámaras sostienen sus potestades constitucionales” y, en consecuencia, la Princesa podría prometer la Constitución.

Así lo ha expuesto en una nota avanzada por “Libertad Digital” y distribuida a los miembros del Congreso de los Diputados de la Comisión Mixta para informar sobre los condicionantes del calendario a los parlamentarios que integran la comunicación para la preparación de la presidencia de España del Consejo de la UE a lo largo del segundo semestre de dos mil veintitres. La meta de la nota es informar a los miembros del Congreso de los Diputados por el hecho de que todos (salvo los que son parte de la Comisión Permanente) van a dejar de ser parlamentarios una vez concluya la legislatura (o el dieciseis-O o el diez-N), lo que les impediría proseguir con las actividades relativas a la presidencia de España en el Consejo de la UE.

En la nota el letrado advierte de dos datas relevantes en pleno ocaso de la legislatura: tanto la presidencia del Consejo de la UE, como la mayor parte de edad de la Princesa.

Con este informe, por ende, se cierra la excusa a la que podía sujetarse el Gobierno para estirar al límite la legislatura y convocar elecciones en dos mil veinticuatro, lo que le daría más margen en sus sacrificios por remontar en las encuestas, que prosigue liderando Alberto Núñez Feijóo. Daría más margen por el hecho de que habría más tiempo, mas asimismo dejaría a Sánchez agotar el orden de la presidencia de España del Consejo de la UE (hasta el treinta y uno de diciembre de dos mil veintitres), una responsabilidad que aprovechará seguramente como trampolín electoral. En verdad, ya prepara una enorme cima entre la UE y Latinoamérica en la capital española.

En todo caso, desde el Gobierno, a lo largo de los últimos meses asimismo se ha hecho énfasis en explicar que este acto de Leonor “no va a condicionar” en nada el calendario electoral de Moncloa. En verdad, desde Moncloa aseguran que la Princesa podría prometer la Constitución cuando se formen las nuevas Cortes (de forma previsible, en dos mil veinticuatro) y no tener que hacerlo solamente el día que cumple la mayor parte de edad. Además, asimismo desde el Gobierno han venido dando por sentado que las elecciones van a ser en el mes de diciembre de dos mil veintitres y desean eludir, en este sentido, la presión que pueda ocasionar las estrecheces del calendario sobre la Casa Real.

De este modo, queda por delante un año y poco más de legislatura en España, donde el Gobierno asimismo tiene muchos desafíos legislativos por delante para presentarse a las elecciones (leyes como la de residencia o la derogación de la ley “mordaza” son capitales para salvar a su aletargado electorado progresista), si bien el calendario se le echa en contra. Al poco tiempo de legislatura, se une que por el medio hay elecciones municipales y autonómicas (en el mes de mayo) y eso condicionará mucho la aritmética parlamentaria.

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