«Vending», problema médico pública
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«Vending», problema médico pública

La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en España, el exceso de peso afecta a una tercera parte de los pequeños y 2 tercios de las personas adultas ocasionando muertes prematuras, enfermedades cardiovasculares, múltiples géneros de cáncer, diabetes, insuficiencia nefrítico, inconvenientes osteomusculares y enfermedades del sueño. En términos económicos, el dos por ciento del presupuesto del Sistema Nacional de Salud (dos.000 millones de euros) se dedica a costear el sobrecoste del tratamiento del exceso de peso. A ello hay que sumar los costos por incapacidad laboral y por la menor productividad en el trabajo, una cantidad que asciende a dos.000 millones de euros más. Los epidemiólogos apuntan que si «somos capaces de revertir la epidemia de obesidad, estaríamos ahorrando tres mil millones de euros anuales a las arcas públicas en 2030». Observando estos datos, no cabe duda de la relevancia de realizar una serie de medidas para frenar la obesidad y hacer más sustentable el sistema sanitario de España, como la regulación de las máquinas expendedoras, un canal de distribución de comestibles ultraprocesados y bebidas azucaradas en plena expansión.

La Sociedad De España de Epidemiología (SEE) recuerda que, en la Declaración de Viena, los ministros de Sanidad de la Zona Europea se comprometieron a impulsar políticas para crear ambientes alimenticios saludables en establecimientos escolares, sanitarios y laborales, propuesta que ha sido recogida y ampliada en las estrategias y planes siguientes de la OMS y la UE.

En España, el Documento de Acuerdo sobre Nutrición en los Centros Educativos de dos mil diez, sugiere límites nutricionales a los productos de las máquinas expendedoras, mas su carácter es voluntario, sus criterios demasiado laxos y su aplicación escasa. El reglamento que debía establecer esos límites no se ha desarrollado tras 7 años de la aprobación de la Ley de Seguridad Alimenticia y Alimentación. Solo la Comunidad Valenciana, Murcia y Navarra han prohibido la venta de comestibles y bebidas no saludables en centros escolares o bien sanitarios.

La consecuencia de esta escasa regulación ha sido la proliferación de máquinas expendedoras de comestibles y bebidas en centros sanitarios, deportivos, escolares y universitarios, extendiéndose a otros espacios públicos, como estaciones de transporte, parques y establecimientos a pie de calle. Prueba de ello son los mil millones de euros facturados en dos mil dieciocho por el campo.

Son ciertas conclusiones del informe efectuado por el conjunto de trabajo de alimentación de la SEE. En él apuntan que la distribución masiva de comestibles no saludables por medio de estas máquinas, su bajo costo y sus estrategias de marketing favorecen el desarrollo de la obesidad. Del mismo modo, hacen referencia a la extensa disponibilidad de dulces en las máquinas que hay en los institutos, prevalecen las bebidas edulcoradas, bollería, dulces y piscolabis salobres, al paso que las frutas y verduras apenas están presentes.

En su informe, que remitirá ahora a los diferentes responsables políticos y Administraciones Públicas, la SEE aconseja regular las máquinas expendedoras a fin de que su oferta sea cien por ciento saludable en centros de educación, sanitarios y deportivos con financiación pública y cuando menos un cincuenta por ciento saludable en otro género de centros de la administración pública o bien con financiación pública. En las cafeterías de centros universitarios, sanitarios y deportivos (jamás en los centros escolares de primaria y secundaria) se van a poder ofertar productos procesados, cuando cumplan los criterios nutricionales establecidos, se sitúen en lugares poco perceptibles y tengan un etiquetado tipo Nutri-Score, un sistema de clasificación frontal, ratificado a nivel científico, que asigna una puntuación global a los comestibles, de la A a la Y también, conforme su contenido en nutrientes saludables y no saludables.

La meta económico va a quedar supeditado a la posibilidad de ofertar productos saludables a costes accesibles, renunciando a cobrar un canon o bien subvencionando la actividad si fuera preciso. En las máquinas donde se oferten productos saludables y procesados, el coste de los primeros jamás va a deber superar al de los segundos. Los productos procesados cumplirán los criterios nutricionales establecidos y van a contar con un etiquetado tipo Nutri-Score. Y se va a deber apuntar a través de etiquetado informativo sobre los comestibles que pueden ser capaces atendiendo a nosologías como celiaquía, diabetes y alergias alimenticias.

En Francia, la prohibición en escuelas secundarias se prosiguió de una reducción del consumo de piscolabis por las mañanas y de la ingesta de azúcares. el país nipón es el país con mayor tasa de máquinas expendedoras por habitante, lo que no resulta incompatible con una baja prevalencia de obesidad, por el hecho de que la oferta de las máquinas es un leal reflejo de las costumbres alimenticias tradicionales niponas. Además de esto, las medidas de regulación de las máquinas expendedoras son bien admitidas por la población, en especial si se perciben como eficientes, justas y poco intrusivas.

La Sociedad De España de Epidemiología resalta que se trata de una medida de bajo costo para la Administración Pública que va a ayudar a frenar la epidemia de obesidad en este país y reducirá los costos sanitarios derivados del exceso de peso, contribuyendo a una sociedad más saludable con un sistema sanitario más sustentable.

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