Tecnología

WannaCry está vivo

Al temible virus WannaCry le han dado por muerto más de una vez y, sin embargo, no solo no acaba de desaparecer, sino que ha recobrado “salud”. Después de haber sido una de las primeras amenazadas informáticas realmente global, este ramsomware ha infectado en el primer trimestre de 2018, que se sepa, a casi 75.000 usuarios únicos por todo el mundo.

La amenaza fue detectada hace en mayo de 2017, y desde entonces ha afectado a empresas, organismos y particulares en decenas de países, aunque con un recuento oficial de afectados difícil de cuantificar. Los diversos anuncios de que había sido neutralizado demostraron ser demasiado aventurados, como lo demuestran ejemplos como el ataque sufrido en junio de 2017 por la planta de Honda en Japón, que obligó a su paralización temporal, similares a los registrados por marcas como Nissan o Renault.

De hecho, WannaCry encabeza la lista de familias de este tipo de virus más extendidas. El ransomware ya ha atacado a 74.621 usuarios únicos por todo el mundo, lo que supone el 28,72% de los usuarios atacados por cifradores en el tercer trimestre de 2018, según el informe de evolución de amenazas de TI del tercer trimestre de Kaspersky Lab.

Además, el porcentaje aumentó durante el último año, lo que representa un crecimiento de más de dos tercios frente al tercer trimestre de 2017, cuando su participación en los ataques de cifradores fue del 16,78%.

El virus, una sacudida a nivel mundial

WannaCry, neutralizado por un informático británico, Marcus Hutchins, que curiosamente fue poco después arrestado por el FBI por una supuesta actividad “hacker”, supuso una sacudida entre las grandes empresas del mundo (y también los Gobiernos) que se vieron vulnerables ante un ataque a gran escala. Pero permitió también concienciarles de la necesidad imperiosa de poner la seguridad informática a la cabeza de sus prioridades, ampliando las políticas de protección y aumentando la contratación de expertos.

Las secuelas que fueron apareciendo en los meses posteriores y las propias previsiones pesimistas elaboradas para este año 2018 por las empresas de antivirus (las primeras interesadas, todo sea dicho, en concienciar ante la necesidad de aumentar las medidas de protección) han potenciado algunos cambios de mentalidad, que por lo que se ve no terminan de ser eficaces del todo.

“Los ciberataques realizados con WannaCry en mayo de 2017 todavía se consideran como una de las mayores epidemias de ransomware de la historia, a pesar del parche en el sistema operativo lanzado por Windows -explican en Kaspersky Lab-. Las consecuencias de la epidemia de WannaCry fueron devastadoras. Como las víctimas eran principalmente organizaciones con sistemas en red, el trabajo de empresas, fábricas y hospitales quedaron paralizados”.

La Razon

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